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La economía argentina creció 5,8% desde fines de 2023, pero el empleo registrado cayó alrededor de 4%. Mientras los salarios pelean por recuperar terreno en una economía al borde de la recesión, la IA plantea nuevos desafíos.

Las herramientas alimentadas por algoritmos modifican las tareas y algunos sectores amplían su capacidad exportadora a partir de nuevas demandas de talento y productividad.

Este fenómeno sucede mientras la economía argentina atraviesa una transformación del mercado laboral que combina una recuperación de la actividad en ciertos sectores, pero sin impacto en más empleo formal, salarios que buscan recuperar terreno frente a la inflación y una demanda laboral que cambia al ritmo de la tecnología y de las nuevas inversiones.

Transformación más profunda

Quienes estudian el mercado de trabajo señalan un cambio en el escenario laboral que va más allá de la discusión salarial en una economía con ingresos que registran una caída real cercana al 0,7% en los primeros ocho meses del año y de 2,3% interanual. Durante el Foro HR Argentina 2026 – Órbita HR, la pregunta que se intentó responder es qué tipo de empleo puede generar la economía argentina y qué capacidades necesitarán los trabajadores para ocuparlo.

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“El cambio en el cómo conceptualizamos el trabajo es muy profundo”, planteó Ivana Thornton la presidenta de Marsh People & Investments, firma que organizó el foro. “Lo que estamos hablando a futuro está sucediendo en el presente”, agregó.

La transformación incluye la inteligencia artificial, pero también la forma de organizar el trabajo, la necesidad de aprender nuevas capacidades con mayor frecuencia y carreras laborales más extensas por el aumento de la longevidad.

Ivana Thornton Foro HR Argentina 2026 – Órbita HR - Marsh People & Investments.Ivana Thornton Foro HR Argentina 2026 – Órbita HR - Marsh People & Investments.

La IA cambia el trabajo, pero las empresas todavía no cambian su estructura, planteó el espacio de intercambio entre profesionales del sector.

La mitad de las compañías ya implementó IA de manera integral en sus procesos corporativos, pero apenas 3% modificó su diseño organizacional como consecuencia de esa incorporación y cerca de un tercio planea hacerlo.

La tecnología avanza así más rápido que la reorganización del trabajo. La discusión deja de ser solamente cuántos puestos puede reemplazar la IA y pasa a concentrarse en cómo se redistribuyen las tareas, cómo se aumenta la productividad y qué capacidades adquieren valor.

Microsoft ya incorporó perfiles tecnológicos dentro de su función de People. “El negocio cambió significativamente con la aparición de la inteligencia artificial”, explicó Inés Puente directora de Recursos Humanos de la compañía para Argentina. “Fuimos a buscar perfiles de tecnología en la organización y los trajimos a la función de People”.

El cambio también aparece en los sectores que exportan servicios. Un relevamiento de Michael Page muestra que más de la mitad de los centros de servicios compartidos amplió su capacidad exportadora durante 2026 y 86% logró sostener sus niveles de productividad.

En esos centros, los factores que ganaron peso como ventajas competitivas fueron la calidad del servicio, la mejora de procesos y la estandarización, además de los costos.

De los costos a la productividad

El cambio también se refleja en la inversión en talento. Entre los centros relevados por Michael Page, la proporción que concentra mayor inversión en proyectos y automatización pasó de 19% en 2025 a 32% en 2026, mientras que en IT subió de 14% a 26%.

Además, 74% de las organizaciones identifica como capacidades relevantes para sus líderes la gestión del cambio y la adopción de IA y tecnología.

El problema de las inversiones

El otro lado de la transformación se observa en los sectores que reciben inversiones. Tecpetrol prepara para el primer trimestre del próximo año la puesta en marcha de un proyecto de u$s 3000 millones que requerirá aumentar rápidamente su dotación, en un mercado donde ya identifica escasez de perfiles técnicos e ingenieriles.

Fuente: Freepik.es
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La compañía utiliza además IA para anticipar qué trabajadores tienen potencial de crecimiento. El modelo logró más de 80% de asertividad y permitió detectar tanto falsos positivos como trabajadores cuyo potencial había sido subestimado.

“El modelo nos cuestionaba cuando estábamos diagnosticando un potencial que no era o, al revés, cuando nos pasábamos por alto un potencial que sí era”, explicó María Laura García, de Tecpetrol.

La IA también liberó tiempo en los procesos de selección: una herramienta permitió reducir en 11 días el tiempo de una búsqueda. “Con la misma cantidad de gente en el equipo estamos haciendo muchísimo más. Vamos más rápido”, señaló García. El objetivo, dijo, es utilizar ese tiempo para aumentar el contacto con las personas.

Más años de trabajo y más veces aprender

A la transformación tecnológica se suma un cambio demográfico. Las personas viven más años, cae la tasa de natalidad y las empresas ya reúnen varias generaciones. Eso implica carreras laborales más extensas y la necesidad de actualizar capacidades con mayor frecuencia.

Más de la mitad de los trabajadores manifestó temor por la posibilidad de perder capacidad para definir su rol a medida que avance la tecnología, mientras que la cantidad de personas en posiciones exclusivamente vinculadas con IA se multiplicó por ocho en un año en el relevamiento presentado durante el foro.

La consecuencia es un mercado laboral menos lineal: ya no alcanza con aprender una profesión y sostenerla durante toda la carrera, sino que aumenta la necesidad de incorporar nuevas capacidades.

“¿Qué tengo que hacer yo para llegar al futuro con las capacidades correctas?”, resumió García como una preocupación que atraviesa a jóvenes profesionales, mandos medios y directivos.

En ese escenario, las habilidades humanas no pierden valor frente a la IA. Desde Tecpetrol destacaron que siete de las diez capacidades consideradas relevantes para el futuro por el World Economic Forum son humanas, con el pensamiento crítico, la creatividad y la imaginación entre las principales.

Así, mientras la economía argentina puede crecer sin recuperar todavía el empleo registrado perdido, algunos sectores amplían su capacidad exportadora y las empresas enfrentan dificultades para encontrar los trabajadores que necesitan para expandirse.

La inversión en energía, minería, industria y servicios basados en conocimiento puede ampliar la demanda laboral en los próximos años. Pero la tecnología y la demografía obligan a cambiar la forma de trabajar y de capacitarse.

Más tensiones: geopolítica y nuevas formas de trabajo

Además, de la IA, durante el Foro HR Argentina 2026, los especialistas señalaron otras fuerzas que ya están modificando las decisiones de las empresas: la fragmentación geopolítica, los cambios regulatorios, la velocidad tecnológica y una demografía que obliga a pensar carreras laborales más largas.

“La geopolítica que siempre fue un contexto, hoy es pensamiento estratégico”, planteó Mariana Camino, directora de Abeceb. La fragmentación del mundo, explicó, está llevando a las compañías a priorizar la seguridad económica por encima de la búsqueda exclusiva de menores costos: “La geopolítica ahora condiciona y mucho la toma de decisiones de localización, asignación de capital y posicionamiento geográfico”.

El marco laboral también enfrenta un cambio de paradigma. Para Diego Kelly, socio de Marval O’Farrell Mairal, “la ley cambia siempre más lento que la realidad”. La aparición de nuevas formas de trabajo y, especialmente, de la IA vuelve más difusos los límites tradicionales entre empleador, empleado, jornada y establecimiento. “Hoy tenemos que pensar qué puede decidir una máquina, cómo lo puede decidir, quién responde por la decisión que tome esa máquina”, señaló.