

Establecer las causas que llevaron al actual escenario de alta inflación, devaluación de la moneda y parate de la actividad se ha convertido en un ejercicio que trasciende las fronteras. Por eso, no resulta extraño que para los medios internacionales el problema de la economía argentina resulte ya un caso de estudio.
"Es patológico", diagnosticó ayer desde sus páginas una periodista del diario The Wall Street Journal, al revisar 200 años de una historia signada por lo que calificó como "devaluaciones recurrentes". Y apuntó contra la teoría del ataque especulativo que enharboló Jorge Capitanich, al considerarla como una muestra de una "ignoracia económica aterradora de los gobernantes".
Sin embargo, para el jefe de Gabinete la radiografía sigue mostrando ese resultado: el virus de la especulación se expande por el cuerpo de una economía en estado delicado, a la que empresas, sindicatos, medios y políticos opositores le dan la espalda. Y es inoculado, inclusive, por los ahorristas que compran dólares por la "avaricia" de querer preservar su poder adquisitivo con el mecanismo oficial que el propio Gobierno rehabilitó como una "medicina" para bajar la tensión. Un aporte más al cuadro de confusión que mantiene al país con pronóstico reservado.










