El Gobierno confía en arrebatar el manejo de una caja millonaria en un organismo multilateral

Fernández apuesta a colocar al segundo de Béliz en un organismo de crédito crucial para financiar la recuperación de la pospandemia. El gobierno de Maduro confirmó su apoyo a la candidatura argentina.

Poco importó que la Argentina haya sido acusada de desestabilizar la conducción del organismo. Pasada la tormenta, el Gobierno se involucró decididamente en la elección de un nuevo presidente para la Corporación Andina de Fomento (CAF), el cual maneja una caja estimada en u$s 14.720 millones en activos líquidos, y quiere colocar allí a un hombre propio que le permita hacerse de la mayor cantidad de activos para financiar obras de infraestructura y desarrollo en la región que favorecerían una recuperación más rápida, superada la crisis sanitaria del coronavirus.

Desde mediados de mayo, la Cancillería y la Secretaría de Asuntos Estratégicos, esta última a cargo de Gustavo Béliz, vienen sondeando a los países miembro del directorio del Banco de Desarrollo para América Latina para instalar la posibilidad de dejar el mando en manos de Christian Asinelli, el actual subsecretario de Relaciones Financieras Internacionales.

 Mientras Fernández buscaba apoyo internacional en Europa para renegociar el pago de la deuda con el Club de París y el FMI, en Lisboa y Madrid se barajó la candidatura de Asinelli, que se terminó de cocer en Quito con motivo de la asunción del flamante presidente de ese país, Guillermo Lasso. El funcionario en cuestión se subió al avión que transportó al canciller Felipe Solá para promocionar su posicionamiento por encima de la candidatura hoy depuesta del colombiano Alberto Carrasquilla

Asinelli, de 45 años, fue funcionario de la Jefatura de Gabinete bajo la conducción de Alberto Fernández y luego con Juan Manuel Abal Medina; en 2014 ingresó a CAF como director corporativo de Desarrollo Institucional. Antes de triunfar el Frente de Todos, trabajó para la Fundación Banco Ciudad. 

Al momento, según supo El Cronista, varios gobiernos progresistas confirmaron que darán el voto al candidato argentino, cuya candidatura debe oficializarse el 15 de junio. Al momento, dieron el visto bueno Bolivia, Paraguay, México, Chile y España; otros países, como Panamá, tomaron nota.

También el gobierno de Nicolás Maduro comprometió el voto de Venezuela. El cuestionado régimen tiene particular interés en el desenlace de la votación, no solo por tener en Caracas la sede principal del organismo, sino por la necesidad de una conducción amigable frente al estrés financiero que atraviesa. 

La próxima presidencia de la CAF se definirá el 5 de julio. En el Gobierno se ven con "altísimas chances", y confían en obtener esa silla tras fracasar el intento por colocar a Gustavo Béliz en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), mucho más determinante para acceder a financiamiento a escala. 

En ese organismo, la proposición de Donald Trump de un cubanoamericano, Mauricio Claver-Carone, frustró el intento argentino y puso fin a una regla tácita que dejaba la conducción en manos de un latinoamericano, mientras la sede y la vicepresidencia la retenía Estados Unidos. 

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