Debate multilateral

El FMI, el Banco Mundial y el Club de París revisan las reglas de las negociaciones de deuda

Reinhart (BM), Moulin (Club de París), Hott (Senegal) y Pazarbasioglu (FMI) coincidieron en que se necesita espacio para la reactivación, créditos a privados y fondos frescos para cubrir la brecha de financiamiento hasta tener acceso a los mercados. El impacto para Argentina.

La pandemia llevó a los países a aumentar el gasto en salud y actividad económica mientras que cayeron los ingresos. Esto llevó a las naciones con acceso a los mercados financieros a aumentar sus niveles de deuda, lo que para el Fondo Monetario Internacional plantea un riesgo, según indicó Ceyla Pazarbasioglu, directora de Estrategia del FMI, que analizó con el titular del Club de París y economistas como Carmen Reinhart, del Banco Mundial, las reglas vigentes y los cambios que se proponen en el sistema.

"Se está trabajando en un marco para las reestructuraciones de deuda soberana", planteó la especialista del Fondo para quien es importante "generar alivios para los países, para que puedan crecer" durante el proceso de canje, en línea con los planteos del ministro de Economía, Martín Guzmán, en medio de sus negociaciones con los bonistas privados el año pasado.

Desde el Club de París, uno de los organismos con el que la Argentina busca renegociar la deuda y al que le debe pagar u$s 2.4000 millones a fin de mayo, el director del grupo de 22 países, Emmanuel Moulin, admitió que hay "preocupación en la comunidad internacional por los países con dificultades de deuda" pero destacó que "el multilateralismo regresó" y se apela a una solución conjunta. 

La definición es importante para la negociación Argentina, porque facilita el consenso entre los acreedores. En el Club de París están los países del G7 que forman parte del road show de deuda de Guzmán y que también tienen más peso en el directorio del FMI, que debe aprobar cualquier programa que se negocie. En ese marco, el ministro buscará el apoyo de Estados Unidos, que representa el 16% del voto en el Fondo.

"El Club de París nunca fue establecido como una institución formal. El rol es ser pragmático y flexible para proveer soluciones a medida para problemas de deuda. Es el principal foro para reestructurar deuda bilateral", detalló Moulin, que remarcó que tener un programa con el FMI suele ser un requisito.

POLÍTICAS EXPANSIVAS

El ministro de Economía de Senegal, Amadou Hott, remarcó que "es necesario hacer reestructuraciones antes del default" y marcó el norte para las negociaciones con los acreedores: "Los focos tienen que estar en la movilización de recursos internos, trabajar con el sector privado, en transparencia en los impuestos, no en políticas enfocadas en recortes del Estado, que se necesita para la recuperación y el gasto social".

La economista jefe del Banco Mundial, Carmen Reinhart, coincidió en la necesidad de movilizar recursos y consideró que si bien hay un escenario de liquidez, "la mayoría de los países de menores ingresos está con problemas de deuda y la duda es qué va a pasar con los grandes emergentes".

Para el director del Club de París "es importante generar una solución de largo plazo con un marco común para el tratamiento de la deuda, con un programa del FMI. Hay que tratar los temas de liquidez y de sostenibilidad de la deuda a la vez".

RIESGOS Y FALLAS

Los especialistas analizaron la arquitectura financiera internacional. Pazarbasioglu consideró que hubo un buen resultado a partir de la inclusión de las Cláusulas de Acción Colectiva (CACs) que establecen umbrales de aceptación en los procesos de canje. Si se llega a la mayoría establecida, la nueva propuesta alcanza a todos los tenedores, evitando litigios. 

"Siempre nos enfocamos en compartir la carga de forma justa entre los acreedores. Y existe el principio de "comparabilidad de tratamiento" para los deudores", agregó Moulin. Con la llegada de la pandemia, el Club de París puso en marcha alivios negociados con el G20, la Iniciativa de suspensión de servicios de deuda (DSSI) para los países de menores ingresos. También se sumó a los acreedores privados, pero de forma voluntaria. "Ningún acreedor privado participó", remarcó el ex funcionario del Gobierno francés.

NUEVAS REGLAS

"Las cláusulas de cross-default necesitan atención", advirtió Guillaume Chabert, subdirector del departamento de Estrategia del FMI sobre uno de los riesgos siempre pendientes sobre la reestructuración Argentina con los bonistas privados. Chabert también destacó las mejoras con la inclusión de las CACs, pero aclaró que "muchos bonos subnacionales no se emiten en esas cláusulas".

Moulin sostuvo que se busca que el país "pida el mismo tratamiento para sus acreedores privados, los mismos plazos. Es un principio importante y queremos asegurarnos que se implemente de forma pragmática, que no corte el acceso a los mercados". Otra de las medidas es la generación de "fondos frescos" durante las reestructuraciones para eliminar el gap de financiamiento en un programa.

Según Chabert, la exposición de los acreedores oficiales bajó en los últimos 10 años, mientras que creció la participación de China y los acreedores privados, "que es bueno en los casos de bonistas, pero también hay más acreedores más controversiales", agregó sobre fondos de riesgo y colaterales. "Los acreedores se complejizan y hay que establecer un nuevo marco regulatorio para este sistema", remarcó.

Reinhart recordó el plan Brady y señaló que, aunque haya un marco común, tiene que haber un análisis país por país. "Los casos de default llevan ocho años promedio y lleva dos reestructuraciones para volver a ponerse de pie. Las economías tienen sus desafíos internos en este momento y el financiamiento para el desarrollo se retrae en muchos países", remarcó.

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