Cuentas públicas

El déficit fiscal del primer trimestre fue el más bajo en 6 años: 0,5% del PBI

El desequilibrio financiero fue de $ 184.000 millones en los primeros tres meses de 2021, concentrado casi todo en marzo. El gasto primario se expande.

El déficit fiscal financiero de la Argentina alcanzó en el primer trimestre de 2021 los $ 184.408 millones, equivalente al 0,5% del Producto Bruto Interno (PBI).

Se trata de la cifra más baja en los últimos seis años, según informó este martes el Ministerio de Economía.

Sobre este total, $ 90.550 millones se cubrieron con financiamiento del Tesoro por parte de privados y organismos públicos a través de las colocaciones de deuda en el mercado local de capitales.

El Banco Central (BCRA) emitió entre enero y marzo $ 135.000 millones en concepto de Adelantos Transitorios (AT) para asistir al Tesoro.

La mayor parte del rojo en las cuentas públicas fue en marzo, cuando el desequilibrio financiero fue de $ 117.061 millones, entre los $ 74.466 millones de déficit primario y los $ 42.595 millones que correspondieron al pago de intereses (neto de intra sector público).

Solo en marzo, si no se hubiera llegado a un acuerdo con los bonistas, se tendrían que haber abonado casi $ 24.000 millones más.

El resultado se explica por mayores ingresos fiscales, en especial de los vinculados al comercio exterior, y el menor pago de intereses de la deuda pública, producto de la reestructuración de las obligaciones en moneda extranjera.

Mientras tanto, el gasto primario se expande por el renglón "capital", impulsado por la obra pública, que el Gobierno entiende como un motor o un factor "necesario para poder apoyar el proceso de recuperación" de la actividad económica.

Las números de las cuentas públicas ya se comparan contra los primeros días de la cuarentena obligatoria, por lo que se dificulta el análisis.

Pero se logra divisar una importante mejora en los términos de intercambio, que se refleja en un crecimiento de los derechos de exportación de 154,4% interanual.

En cuanto a la dinámica de los egresos, descontando el efecto de las medidas para atender a las familias y las empresas durante la pandemia ("gasto Covid-19"), el gasto corriente trepó 44,3% interanual.

Las transferencias corrientes se incrementaron 69,3% netas de efecto Covid, con mayores erogaciones por el lado de programas como el Potenciar Trabajo (210% anual), políticas alimentarias (48,7%) y la asistencia en materia de subsidios energéticos a Cammesa (42,9%) y al Plan Gas.

El gasto de capital, en tanto, fue el principal impulsor del gasto primario, con una suba de $ 23.639 millones o un 142,4% anual.

Para Gabriel Caamaño Gómez, de la consultora Ledesma, el resultado "está en línea con lo esperado". Marcó que los subsidios económicos crecen más que la inflación y consideró que las medidas sanitarias aumentarán el gasto y bajarán la recaudación, por lo que la dinámica empeorará. No obstante, la meta de alcanzar un déficit primario de 4,5% del PBI sigue siendo accesible.

Con él coincidió Juan Ignacio Paolicchi, de Empiria Consultores, que aportó que la meta de 4,5% de déficit primario es factible de cumplir e incluso el rojo puede ser menor.

Asimismo, Joaquín Waldman, de Ecolatina, sumó que las recientes medidas económicas de contención de la segunda ola tienen un costo de 0,13% del PBI. "Esto puede modificarse, sobre todo, si vuelven programas más amplios como el IFE o el ATP, o si la dinámica de actividad se agrava y golpea fuertemente a la recaudación", agregó

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