Un hecho histórico tuvo lugar el sábado pasado. Tras más de dos décadas, el bloque del Mercosur, integrado por Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, estampó la firma de uno los mayores acuerdos de libre comercio con la Unión Europea (UE).
El presidente Javier Milei, quien viajó a Asunción, Paraguay, para asistir a la ceremonia del tratado, insistió en que será fundamental respetar el “espíritu de lo negociado” y evitar que distintos mecanismos restrinjan las medidas previamente anunciadas, reduciendo significativamente el “impacto económico del acuerdo”.
La alianza entre el Mercosur y la Unión Europea elimina aranceles sobre el comercio bilateral (vehículos, maquinaria y productos industriales europeos) y abre cuotas de importación para alimentos y materias primas sudamericanas.
Además, establece salvaguardias y medidas de respuesta rápida para proteger sectores sensibles, especialmente la agricultura europea, además de una serie de compromisos ambientales.
“Este pacto, que conecta a Argentina con un mercado de 450 millones de consumidores de alto poder adquisitivo, es mucho más que un instrumento comercial; es un catalizador potencial para una transformación productiva. Su éxito dependerá de la capacidad de Argentina para diseñar e implementar una estrategia industrial moderna que traduzca el acceso preferencial en un desarrollo sostenido y equitativo”, señaló Mariano Mastrangelo, especialista en comercio exterior y CEO de Regiones y Negocios SRL.
El Presidente anticipó que el tratado rubricado en Asunción será sometido a consideración del Congreso durante las sesiones extraordinarias. “El acuerdo será parte de las sesiones extraordinarias a partir del 2 de febrero próximo”, ratificó el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en su cuenta de X.
Historia pura: con la presencia del Presidente de la Nación, Argentina suscribió al acuerdo Mercosur - Unión Europea.
— Manuel Adorni (@madorni) January 17, 2026
De esta manera, los argentinos accederán en mejores condiciones a un mercado de bienes y servicios de 450 millones de personas.
El acuerdo será parte del…
El Gobierno busca que Argentina sea el primer país del bloque sudamericano en llevar a cabo el acuerdo firmado con la Unión Europea, que reúne a 27 miembros, cuenta con casi 500 millones de habitantes y un ingreso promedio de u$s 40.000 per cápita.
Ambos bloques firmaron un relacionamiento estratégico, poniendo énfasis en la creación de un área de libre comercio, que se transformará en la más grande del mundo por volumen de consumidores y potencial productivo, y de una arquitectura institucional que favorecerá el comercio de servicios, las inversiones transfronterizas y las armonizaciones normativas con el fin de lograr una integración productiva.

Según analizó Marcelo Elizondo, especialista en mercados internacionales y director general de la consultora DNI, el acuerdo implica que las empresas argentinas ganarán competitividad, lo que se traduce en mejoras para los consumidores, pero también “obligará a los gobiernos a ser más virtuosos en las políticas públicas”.
Acuerdo Mercosur-UE: qué ventajas tendrá la Argentina
El acuerdo entre el Mercosur y la UE facilitará el comercio entre ambas regiones y atraerá inversiones, a partir de la mejora del marco regulatorio derivada de la baja de aranceles. En ese marco, la inversión extranjera se dirigirá primordialmente hacia los mercados en los que el comercio internacional tiene mayor relevancia.
En particular, la Unión Europea eliminará aranceles para el 92% de las exportaciones del Mercosur por un valor aproximado de u$s 61.000 millones. Además, otorgará acceso preferencial a otro 7,5%, equivalente a u$s 4700 millones, lo que beneficiará a casi la totalidad de las ventas del bloque.
A través de un comunicado, la Cancillería argentina destacó que las proyecciones de mediano y largo plazo anticipan un impacto significativo para la Argentina.
Desde el punto de vista macroeconómico, las exportaciones argentinas hacia la Unión Europea crecerán alrededor de un 76% en los primeros cinco años de vigencia del acuerdo y hasta un 122% en un horizonte de diez años.
Las exportaciones, según la estimación oficial, pasarán de casi u$s 8641 millones en 2025 a u$s 15.166 millones en un plazo de cinco años y a u$s 19.165 millones en diez años.
El fuerte dinamismo de sectores como la energía y la minería -en particular los proyectos vinculados al litio, el cobre y los hidrocarburos- será el principal motor de este crecimiento en términos de valor productivo.
“El acuerdo permitirá diversificar y ampliar la canasta exportadora e incorporar nuevos productos y servicios al comercio bilateral. Las exportaciones agroindustriales registrarían un crecimiento cercano al 15% (se destacan la carne, la pesca y las economías regionales), mientras que las exportaciones industriales podrían expandirse alrededor de 30%, con foco en autopartes e insumos industriales, especialmente químicos y petroquímicos“, señalaron desde el Gobierno.

Un detalle no menor es que el bloque europeo fue el tercer destino predilecto de las exportaciones argentinas entre enero y noviembre de 2025, según datos difundidos por el INDEC. En ese período, las ventas generaron ingresos por u$s 7921 millones, un 3,7% más que en los primeros once meses de 2024.
Asimismo, la Unión Europea es la principal fuente de inversión extranjera directa (IED) en la Argentina, con un stock cercano a u$s 75.000 millones.
“En ese marco, el acuerdo -junto con el Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI)- refuerza el contexto de previsibilidad para sectores estratégicos como energía, minería, industria, infraestructura y tecnología”, subrayaron desde la Cancillería.
El impacto en los sectores locales
Los principales productos exportados por la Argentina tendrán mejoras arancelarias inmediatas o graduales, con plazos de hasta diez años.
Por ejemplo, la carne figura entre los “grandes ganadores”. Actualmente, paga aranceles de entre 20% y 60%, aunque el acuerdo prevé que tribute entre 0% en el marco de la cuota Hilton y 7,5% por un total de 99.000 toneladas a distribuir entre los países del Mercosur.
Además, la alianza estratégica con la Unión Europea contempla cuotas para los siguientes productos agrícolas: carne bovina, maíz, arroz, carne aviar y etanol.
En el rubro pesquero, productos como langostinos, merluza hubbsi congelada (entera y en filets) y calamar obtendrán acceso libre de aranceles desde la entrada en vigor del acuerdo.

En tanto, el biodiésel pasará de un arancel de 6,5% a 0% al cabo de diez años. También se eliminarán aranceles para cítricos y frutas (limones, naranjas, peras, arándanos, cerezas y kiwi), que actualmente pagan tasas de hasta 17%.
El sector vitivinícola será otro de los grandes beneficiados. El bloque europeo eliminará los aranceles al vino argentino y también reconocerá 96 indicaciones geográficas y expresiones tradicionales, como “reserva” y “gran reserva”.
Por otro lado, el Mercosur se comprometió a eliminar los aranceles de importación de vehículos en un plazo de quince años, con cronogramas más extensos —de entre 18 y 30 años— para vehículos eléctricos, híbridos, a hidrógeno y de nuevas tecnologías. Además, se podrán aplicar salvaguardias hasta los 18 años de entrada en vigor del acuerdo.
Acuerdo con la UE y las exigencias que deberá cumplir la Argentina
Marcelo Elizondo, quien considera que el acuerdo tiene un “potencial transformador”, sostuvo que Argentina necesitará un nuevo marco de competitividad sistémica, estructurado por cuatro planos.
El primero, al que denominó “metaeconómico”, está vinculado con la cultura y los valores que “nos lleven a movernos más hacia el mundo que hacia adentro”. El segundo es el “plano macroeconómico”, en el que, según su visión, será necesario “consolidar las reformas impulsadas en los últimos meses” para corregir anteriores desequilibrios fiscales, monetarios o cambiarios. En ese sentido, agregó que deberá continuar el proceso de adecuación de normas obstructivas (como las laborales, impositivas o administrativas), actualmente pendientes de tratamiento en el Congreso.
El tercer plano es el “mesoeconómico”, donde resultarán claves la infraestructura, la eficiencia del sector público, el acceso a servicios, provisiones y recursos. Por último, mencionó el “plano microeconómico”, en el que las empresas deberán desarrollar atributos competitivos ante las nuevas exigencias del tratado.
Por su parte, Mariano Mastrangelo definió el acuerdo con la UE como “una poderosa herramienta”, aunque se mostró cauto respecto de su efectividad, que, según advirtió, dependerá de la madurez de la política económica nacional.
“Representa una oportunidad histórica para abandonar ciclos de proteccionismo ineficiente y aislamiento, y para embarcarse en un camino de desarrollo industrial basado en la innovación, la calidad y la integración inteligente al mundo. El llamado es a construir un consenso estratégico que permita a la producción argentina no solo entrar en el mercado europeo, sino prosperar en él de manera sostenible”, planteó.
















