Pasó casi en simultáneo. A Donald Trump en la Casa Blanca cuatro periodistas de The New York Times le preguntaron la semana pasada insistentemente por qué los estadounidenses viven días difíciles en materia económica si él dice que está todo “increíble”.
Al ser consultada por ese tramo de la entrevista, en la que Trump echa culpas a la herencia de Joe Biden y resalta su popularidad en Tik Tok, la periodista que más se enfocó en esas preguntas, Katie Rogers, reflexionó: “Lo principal que quería entender de él era si creía que una gran cantidad de estadounidenses están luchando por sobrevivir económicamente. (...) No está convencido de que la gente esté sufriendo. Pero si lo está, no es culpa suya”.

A Javier Milei, en tanto, el periodista Andrés Oppenheimer lo interrogó para la CNN En Español sobre un punto muy similar en la nota que se difundió el domingo pasado: “Los números macro dan bien, pero muchos votantes suyos con los que hablo preguntan cuándo eso va a llegar eso a la micro”, le dijo. El Presidente, sin dejarlo terminar en varias oportunidades al entrevistador, respondió que se trataba de un enfoque de ignorantes y que no se podía reemplazar la estadística con casos aislados y, al igual que Trump, enfatizaba en el punto de partida para resaltar sus logros.
La coincidencia de ambos enfoques se dio en paralelo a la difusión en nuestro país de la inflación de todo 2025, que cerró en 31,5%. El dato desató la euforia digital del equipo económico al subrayar -con razón- que se trató del número más bajo desde 2017, un enfoque que le permitió no tener que explicar por qué saltó a 2,8% en diciembre, por encima de lo esperado en una seguidilla de siete meses de suave pero sostenida suba en las mediciones mensuales desde el 1,5% de mayo.
Milei insiste en entrevistas que el rezago de la política de emisión monetaria cero hará que para agosto de este año el costo de vida empiece con cero adelante. Más allá de las veces que haya estirado o no el período de paciencia para erradicar la inflación, el mandato central con el que llegó al poder, esta semana se perfiló al mismo tiempo una combinación de variables que generan interrogantes sobre la evolución de la actividad económica, sostén último de la tolerancia social al proceso en marcha.
Fue una semana de locos para las tasas de interés. En el mercado bursátil, el financiamiento de corto plazo -las llamadas cauciones- saltaron hasta más del 100% en algunos momentos. En la licitación del Tesoro para renovar la deuda, bancos y compañías de seguro pidieron intereses de hasta el 50% para garantizar el rollover del 100% de los vencimientos. “¿Alguien piensa en el impacto de estas oscilaciones y estos niveles para las pymes?”, dijo un gerente financiero que viene viendo a su compañía teclear en el último año.
Una alta fuente del equipo económico respondió en este punto lo que bien podría tratarse de la mayor novedad de enfoque respecto de este tema. “Bajo nuestra política monetaria contractiva, es esperable que haya momentos de volatilidad cuando la liquidez queda apretada. En la medida que sigamos comprando reservas, vamos abasteciendo esa demanda de dinero y eso debiera bajar la volatilidad y eventualmente el nivel de esas tasas”, indicó.
Es decir, finalmente luego de tantos idas y vueltas, de tantos cambios de miradas y bibliotecas, el Gobierno está dispuesto a salir a inyectar pesos en la economía a partir de la emisión para comprar dólares, a la espera que de esa manera aflojen las tensiones entre los actores económicos para hacerse de pesos y por ende baje la tasa de interés.
Es una de las principales urgencias para que la economía vuelva a tener el aceite del crédito con el que se lubricó la recuperación del 2024 y que se frenó el año pasado. “Sin financiamiento y con el tipo de cambio atrasado, las fábricas no pueden más”, dice un empresario que reenvió por WhtasApp el informe de Utilización de la Capacidad Instalada de la Industria de noviembre, en 57% en promedio, pero el sector automotor en 40% y el rubro textil en el 29%. “Es una desgracia”, resumió en un mensaje un empresario referente del mundo de la confección de ropa.
El mismo día que salió el Índice de Precios al Consumidor, en tanto, la secretaría de Trabajo que conduce Julio Cordero publicó los datos de empleo de octubre que tuvieron caídas frente a septiembre en todos los rubros, incluido el monotributo.
La esperanza del Gobierno de que esté arrancando un año de crecimiento robusto con generación de puestos de trabajo de la mano de la inversión en los sectores más dinámicos ligados a la minería y la energía no convencional se empieza a chocar con el impacto de tres factores de destrucción de empleo, según analizaba un estudio laboralista ligado a multinacionales:
- Empresas que caen por la apertura importadora o por la relocalización de capitales que salen de áreas maduras de petróleo y gas, de hecho, el departamento de Relaciones Laborales de YPF envió un mail a los contratistas para “censar” quiénes están con Procedimientos Preventivos de Crisis;
- Firmas que al mismo tiempo aprovechan el nuevo clima político para despedir en forma preventiva incluso con “limpieza” de delegados y referentes gremiales, como puede ser el caso de la empresa Lustramax, que fue noticia por cortes en la Panamericana en las últimas jornadas;
- Compañías que, aun siendo exitosas, deben acoplar sus líneas de funcionamiento al impacto de la inteligencia artificial y anuncian cesantías como hizo esta semana la plataforma de comercio electrónico Mercado Libre.
















