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La tensión diplomática entre Buenos Aires y Brasilia alcanzó en las últimas horas un nuevo pico de intensidad, luego de que el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva citara de urgencia a la encargada de negocios de la Argentina en Brasil.
Según confirman medios brasileños, la diplomática argentina Emilia Cortés se reunió el jueves por la tarde, y durante pocos minutos, con João Marcelo Galvão de Queiroz, jefe del Departamento del Mercosur de la Cancillería local.
Allí, se pidieron explicaciones formales sobre el rol que podría haber jugado la administración de Javier Milei en la intempestiva salida de Flávio Bolsonaro hacia los Estados Unidos.
El encuentro se desarrolló sin anuncios públicos ni comunicados oficiales, y recién trascendió este viernes.
El Ministerio de Relaciones Exteriores brasileño busca determinar si el ultraderechista —quien se autoproclamó presidente desde el exilio y desconoció el triunfo de Lula en el balotaje— recibió asilo transitorio o soporte logístico por parte de la legación nacional para eludir a la Justicia de su país y abandonar el territorio.
Para avanzar con las investigaciones, se decidió citar a la encargada de negocios argentina en un procedimiento habitual en la diplomacia, diseñado para solicitar aclaraciones formales evitando, por el momento, una escalada en la tensión bilateral.

La Justicia argentina ya desestió la denuncia contra el Gobierno por posible encubrimiento
Desde Misiones, la Justicia descartó en apenas 24 horas la primera de las denuncias que se había presentado contra el Gobierno por el presunto encubrimiento del candidato opositor brasileño Flávio Bolsonaro en su cruce fronterizo para tomar un avión rumbo a Estados Unidos.
La decisión la adoptó el fiscal federal subrogante Aníbal Martínez, de la Sede Fiscal Descentralizada de Puerto Iguazú. Resolvió desestimar la denuncia por un ingreso irregular al país al considerar que no existió delito. La demanda, presentada por la diputada Marcela Pagano, reclamaba que se investigue una posible evasión de controles migratorios y aduaneros el martes por la noche.
Acorde a lo resuelto por la fiscalía interviniente, la información provista por Interpol dio cuenta que, al momento de efectuar el cruce a través del puente Tancredo Neves e ingresar a la Argentina, no se registraban restricciones, requerimientos ni órdenes de captura vigentes contra Bolsonaro.
En paralelo, la jueza federal María Eugenia Capuchetti, con sede en Ciudad de Buenos Aires, ordenó avanzar con la investigación sobre el paso de Flávio Bolsonaro por la Argentina, luego de hacer lugar al pedido de la fiscal Paloma Ochoa.
La magistrada dispuso una serie de medidas preliminares para determinar si existieron irregularidades en los controles migratorios y si funcionarios del Gobierno de Javier Milei facilitaron o encubrieron la salida del senador brasileño hacia Estados Unidos.
La causa apunta ahora a reconstruir cómo fue el ingreso y el egreso de Bolsonaro del territorio argentino y, especialmente, qué información tenían las autoridades nacionales sobre las restricciones judiciales que pesaban sobre él en Brasil.
Para eso, Capuchetti ordenó requerir información a distintos organismos públicos y avanzar sobre los procedimientos aplicados durante su permanencia en el país.
















