EXPECTATIVA EN WALL STREET

La pregunta clave del segundo semestre para la Fed: ¿cuáles serían las consecuencias recesivas de una desinflación?

LA PREGUNTA DEL SEGUNDO SEMESTRE DE AÑO 

Toda la restricción monetaria articulada por la Fed desde inicios de año sumado al brutal efecto riqueza que ha generado la corrección del mercado accionario estaría llevando a Wall Street a cuestionar si todo esto no termina en una economía estadounidense recesionando de cara al cierre del año. Parecería que la inflación comienza a dejar de ser la principal pregunta para mutar a una nueva: ¿cuáles serían las consecuencias recesivas de desinflacionar?

El contexto: un tema más que importante es que se está empezando a hablar de la desaceleración de la economía china lo cual complementa una imagen de desaceleración económica global. 

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Siendo China el mayor demandante de commodities en el mundo, esta desaceleración que en principio es una noticia negativa podría en el contexto actual ser entendida como una buena noticia dado el foco casi exclusivo que Wall Street viene haciendo con el problema inflacionario. De hecho, casi todos los commodities ya no están en máximos indicando que desde abril gran parte de ellos ha mostrado deflación.

Desde abril, el équity relacionado a commodities empezó a operar de una forma que no había hecho durante todo el 2022: negativo. De hecho, estar comprado algún tipo de posicionamiento relacionado a commodities fue un excelente hedge (protección) contra todo el embate que el mercado hizo al mercado accionario de Estados Unidos, en especial tecnológicas. 

Sin embargo, los nuevos lockdowns (confinamientos) en China causados por un rebrote del COVID en 2022 le pone al "shock de oferta" un fuerte "shock de demanda" que de alguna manera podría estabilizar a los commodities. ¿Habrán los commodities hecho techo? 

Un detalle no trivial dentro de una coyuntura de tanto pesimismo es que las consecuencias de este techo potencial en commodities podrían ser muy buenas en el frente inflacionario. De esta forma, los lockdowns en China tendrían un efecto dual perversamente difícil de anticipar:

1 - Shock de oferta 

  • Primero, más lockdowns implicaría más shock de oferta y por lo tanto, presión inflacionaria, lo cual es una mala noticia (bearish: negativo). Una de las consecuencias más negativas del COVID fue la discontinuación de la cadena de generación de productos lo cual es responsable de una de las dos dimensiones del shock de oferta: el COVID. 
  • La segunda dimensión del shock de oferta es una guerra que apareció de sorpresa y exacerbó un problema que ya era muy serio. Este efecto viene siendo descontado en el mercado desde mediados de año anterior y exacerbado desde el comienzo de la guerra implicando que ya no es sorpresa para nadie. 


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Estos dos aspectos que operan en simultáneo han dotado a la inflación global del 2022 de un componente "no monetario de corto plazo" con enorme significatividad. Y precisamente al ser un componente "no monetario" le pone a la política monetaria el peso de romperlo todo (mega-recesión) si es que se quiere frenar rápidamente esta parte del proceso inflacionario causado por razones de índole no monetaria.

2 - Shock de demanda

Más lockdowns implicaría también un shock de demanda estilo COVID 2020 y por lo tanto, desaceleración de la economía china. Este shock de demanda debería calmar sustancialmente la inflación de commodities (bullish: positivo)

Para un mercado que está focalizado casi exclusivamente en el frente inflacionario, esta potencial "desinflación de commodities" no está descontada en el mercado y en un contexto de tanto énfasis al foco inflacionario podría hasta ser una buena noticia

Los breakevens (inflación espera) ya están a los mismos niveles de inicio de año lo cual describe a un mercado que finalmente comienza a anticipar una sustancial mejora de cara al segundo semestre del año

Los mercados valúan todo en relativo por lo tanto cuando aparece un shock se hace necesario analizarlo en el contexto en el que ocurre. Para un Wall Street que está totalmente sesgado a un solo tema, la inflación, una desaceleración de la economía china que en principio es una mala noticia podría convertirse en algo no tan malo si junto a ella viene el freno a la inflación de commodities.

En el largo plazo, la inflación es exclusivamente un fenómeno monetario, sin dudas. También, todo proceso inflacionario puede ser luchado desde la órbita monetaria, pero los costos pueden ser altísimos. En este corto plazo post-COVID tan especial que nos toca vivir, cosas extrañas y bastante perversas vienen ocurriendo

En este año 2022, el mundo es testigo de una inflación de corto plazo que es el fruto simultáneo de dos eventos de dimensiones bíblicas y raíces totalmente distintas

  • Primero, la Fed ejecutó un QE4 cercano al 20% del PBI estadounidense, lo cual la convierte en una emisión monetaria gigantesca con una consecuencia directa y obvia: inflación. 
  • Segundo, el COVID generó disrupciones de oferta que, sumadas a la guerra, han ocasionado presiones a la suba de precios de commodities muy fuertes y persistentes. 


Este segundo efecto de corto plazo es de índole no monetaria y le pone a la política monetaria la carga de romperlo todo para frenarlo, lo cual de alguna manera no tiene sentido. Si en medio de todo esto ahora el principal demandante de commodities, China, comienza a desacelerar su economía, quizá estemos observando cómo un shock de demanda comienza a neutralizar a un shock de oferta y de esta forma la carga sobre la política monetaria disminuiría. 

Si lo de China es lo suficientemente relevante, quizá a la Fed le quede pelearle solamente al lado monetario de esta inflación de corto plazo tan especial que estamos observando. ¿Buena noticia? Por supuesto, porque descomprimiría a toda la curva de tasas.

Sin embargo, todo esto se enfrenta a una pregunta que incipientemente comienza a hacerse Wall Street: ¿estará la Fed cometiendo el segundo error de política monetaria representado esta vez por el hecho de que tanta restricción podría volcar a la economía estadounidense en recesión?

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