Silva, el goleador que está solo y espera

Santiago Martín Silva Olivera (40), es un futbolista uruguayo apodado "Tanque" de larga trayectoria en Argentina. El delantero fue suspendido por dos años en torneos oficiales tras dar positivo en un examen antidoping en 2019, con altos niveles de testosterona, cuando vestía la camiseta de Gimnasia y Esgrima La Plata.

El hecho fue detectado el 12 de abril de 2019 luego del partido contra Newell´s en Rosario. Desde el inicio del proceso antidopaje el futbolista manifestó que se hallaba bajo los efectos de un tratamiento de fertilidad.

En un reciente diálogo para el programa F90 del canal ESPN, con visible emoción dijo: "Hoy tengo toda la fuerza, porque quiero jugar. Me toca vivir una injusticia y lo que quiero transmitir es que no hay que entregarse. A mí no me van a retirar".

Sobre el motivo de la sanción explicó: "Me tocó un tratamiento de fertilidad y tenía que nivelar algunas hormonas y, cuando la dejé de lado, saltó más elevada la testosterona. Y bueno, en un partido de Gimnasia contra Newell´s fui al control y después de tres meses, ya estando en Argentinos, me dan la notificación. Llega un telegrama a casa. Gracias a Dios yo tengo dos hijas, pero estaba buscando uno más. Tengo amigos cercanos que la están padeciendo, pero bueno. Acá estamos".

Y agregó ante su interlocutor, el periodista Sebastián Vignolo: "Por algo esto me tocó a mí. Esto marca un precedente, pero para los que vienen. Porque si esto le pasa a un chico, por ahí no está capacitado para estar acá, para poder expresarse y decir lo que pasó. Por eso quiero transmitir y contagiar eso. Quiero seguir adelante y pelearé por lo que quiero".

El máximo goleador uruguayo en el fútbol argentino (135) jugó en Newell's Old Boys, Gimnasia (dos etapas), Vélez Sarsfield (dos etapas), Banfield (dos etapas, campeón 2009), Boca Juniors (campeón Copa Argentina 2012), Lanús, Arsenal, Talleres de Córdoba y últimamente en Argentinos Juniors.

EL APOYO DE OSCAR RUGGERI

"Es una locura lo que le están haciendo al Tanque Silva. Mañana mismo tiene que volver a jugar. Tenés que entender Tapia. ¿Cómo puede ser que un jugador de esta categoría y con el comportamiento que tuvo siempre Silva pase por esto?", se preguntó Ruggeri, panelista de F90 en ESPN. Sobre la charla mantenida por Silva con el presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), Claudio F. Tapia, el excampeón mundial en México 1986 le recordó una frase que solía utilizar Julio H. Grondona: "El que va a la justicia, está al horno". "Los futbolistas de hoy, los capitanes que están, tendrían que juntarse y decir: queremos que juegue Silva, sino no jugamos el fin de semana. Nos tenemos que defender, y a este pibe lo tienen que defender los jugadores. No tienen que dejarlo pasar. ¿Por qué? Porque encima está por dejar de jugar. Quiere terminar de jugar en la cancha. Me pasó a mí", concluyó Ruggeri.

UNA MEDIDA CAUTELAR Y UN COMPLICADO PROCESO

Gracias a una medida cautelar (provisoria) gestionada con el acompañamiento de la Asociación Atlética Argentinos Juniors, el futbolista logró jugar algunos partidos del anterior torneo. Dicha resolución repuso al jugador en su puesto de trabajo pese a la sanción dispuesta por el Tribunal Nacional Disciplinario Antidopaje (TNDA).

Dicho Tribunal es competente conforme a la Ley n° 26.912 (Régimen Jurídico para la Prevención y el Control del Dopaje en el Deporte-13-11-2013) y funciona en la sede de la Facultad de Derecho de Buenos Aires. Su misión consiste en "evaluar casos de dopaje de manera justa, imparcial e independiente".

El Juzgado en lo Contencioso Administrativo Federal n° 3 de Capital Federal hizo lugar a la medida cautelar señalando que a Silva: "no se le otorgó la posibilidad de una audiencia preliminar antes de la entrada en vigor de la suspensión provisional ni inmediatamente después; como así tampoco la posibilidad de un proceso disciplinario definitivo urgente. 

En este sentido, cabe destacar que la suspensión preliminar fue impuesta el 7 de agosto de 2019 y la audiencia fue fijada recién para el día 25 de septiembre de 2019. Este desfasaje temporal, de un lado, afecta el ejercicio del derecho de defensa (art. 18, CN)".

Esta medida cautelar tuvo vigencia hasta que el TNDA se expidió rechazando la impugnación articulada por el futbolista.

LOS FUNDAMENTOS DE LA SANCIÓN APLICADA

El 6 de diciembre de 2019, el Tribunal (TNDA) resolvió "no hacer lugar a la impugnación del atleta" y dio vía libre a la reanudación del plazo de suspensión provisional de 2 años.

Para adoptar esta resolución el TNDA no consideró suficientes las siguientes alegaciones del jugador:

1) Su intención nunca fue obtener una ventaja deportiva con el consumo de una sustancia prohibida.

2) El hallazgo de la sustancia provino de un tratamiento de fertilidad.

3) La inexistencia de antecedentes de examen positivo en los numerosos controles antidoping realizados durante su extensa carrera deportiva.

4) El atleta aportó como prueba un informe médico analítico (epicrisis) donde consta el tratamiento recomendado para una Terapia de Reemplazo Hormonal (diciembre de 2018).

El Tribunal (TNDA) en función del principio de las "libres convicciones" consideró suficientemente probado en el caso la infracción a las normas antidopaje ante la presencia de "una sustancia prohibida o sus metabolitos o marcadores en una muestra" (criterio objetivo).

Esa decisión descartó la evaluación del presupuesto "subjetivo" para determinar la responsabilidad del deportista, entendiendo que no era necesaria la prueba sobre el uso intencionado, culposo o negligente.

Finalmente, el TNDA ratificó la legitimidad del procedimiento concluyendo "que la infracción no fue intencional y que el hallazgo de la sustancia se debió a un procedimiento médico probado y motivado por circunstancias de vida personal y de pareja absolutamente entendibles".

La suspensión definitiva de 2 años rige hasta el 21 de diciembre de 2021, aunque aún falta por resolver un ultísimo recurso ante la Cámara de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo Federal.

LA LUCHA DE LOS ESTADOS CONTRA EL DOPAJE EN EL DEPORTE

Mediante la Ley n° 26.161 (24-11-2006) se aprobó en Argentina la Convención Internacional Contra el Dopaje en el Deporte, adoptada por la 33ª Reunión la Conferencia General de NACIONES UNIDAS-UNESCO (19-10-2005), celebrada en París, con la finalidad de "promover la prevención del dopaje en el deporte y la lucha contra éste, con miras a su eliminación".

Según un informe de la Comisión Nacional Antidopaje (CNA), principal responsable de poner en práctica las normas antidopaje en base a estándares internacionales, las muestras de orina del futbolista fueron analizadas en el Laboratorio de Control al Dopaje de la Agencia Española de la ciudad de Madrid (acreditado por Agencia Mundial Antidopaje), resultando una prueba de imputación objetiva, con presunción de legitimidad y validez científica según la ley argentina.

Tanto las muestras A y B arrojaron un Resultado Analítico Adverso "consistente con un origen exógeno" (no generado por el propio organismo).

Conforme al criterio de la CNA, tratándose de "sustancias inespecíficas" y habiéndose constatado que el jugador no poseía una Autorización de Uso Terapéutico (AUT), todo lo actuado lejos de ser arbitrario y discrecional, resulta "legítimo y diligente" en función de los objetivos trazados por una ley de orden público.

A esta altura de los hechos, es llamativo el silencio tanto del gremio de Futbolistas Argentinos Agremiados (FAA) como de la propia AFA, en razón del calibre de la sanción que afecta la libertad de trabajo de un futbolista profesional.

Ante las evidencias recogidas, puede sostenerse que no se trató de una sustancia dopante ingerida para lograr un mejor rendimiento deportivo.

El propio futbolista acreditó el tratamiento médico al que se hallaba sometido, en un entorno familiar y privado.

Más allá de los vericuetos y trámites legales afectados por el estado de pandemia mundial COVID-19, una comprensión de la situación vivida por el infractor da lugar a un desdoblamiento entre el análisis técnico jurídico y los informes del laboratorio antidopaje.

Dada la especialidad y las mutaciones permanentes en materia de dopaje deportivo, el vallado a sortear a la hora de imponer sanciones es el presupuesto "objetivo" que penaliza toda ingesta de una sustancia prohibida.

En esa órbita cabe evaluar minuciosamente, las circunstancias personales y atenuantes a favor del infractor, sin descartarse de plano su injerencia.

Entre otras variables, tal como se aprecia en este caso, la edad del deportista y la ausencia de antecedentes disciplinarios por la misma causa, justifican una mirada más benévola.

La ley argentina (26.912) prevé anulaciones o reducciones del período de suspensión en determinados supuestos, entre ellos, cuando el atleta logra demostrar cómo ingresó la sustancia a su organismo y cuál ha sido la razón de la ingesta, debiendo persuadir al Tribunal que no tuvo intención de mejorar su rendimiento.

Como bien apunta el profesor José Jesús De Val Arnal (Universidad de Zaragoza), las sanciones deben responder a ciertos criterios proporcionales entre infracción y sanción: 1°) Si la medida sancionadora cumple el objetivo propuesto. 2°) Si no existía otra sanción más moderada. 3°) Si la sanción es proporcionada y equilibrada por derivarse de ella más beneficios para el interés general que los perjuicios que acarrea.

En el marco de un proceso burocrático y desfasado al momento de tener que evaluar las sanciones aplicables, Silva debió ser escuchado con máxima atención antes de verse privado de sus ingresos habituales. Quizás se hubiera evitado darle un golpe demoledor a su carrera de futbolista profesional.

Todavía no es demasiado tarde para que la balanza finalmente se incline hacia el lado de la equidad. 

Tags relacionados

Compartí tus comentarios