Maldita falta de memoria

La Argentina tiene la extraña costumbre de repetir errores del pasado y de abrir debates sobre recetas que han fracasado una y otra vez en nuestra historia económica, bajo un tinte épico cual Don Quijote peleando contra los molinos de vientos.

Las recientes marchas y contra marchas del Gobierno respecto al cierre de las exportaciones de maíz, nos retrotrajeron 15 años cuando la demanda internacional de alimentos aumentaba exponencialmente, año a año de la mano de China y su creciente auge económico.

Se empezaba a hablar por entonces del "...desacople de los precios internacionales de los precios del mercado interno, para cuidar la mesa de los argentinos...", se probaron miles de recetas: suba de derechos de exportación, cupos para exportar carnes, trigo, leche en polvo y maíz. Todos y cada uno de esos experimentos fracasaron rotundamente. Produciendo como resultado la caída de 12 millones de vacunos del stock, la peor área de siembra de trigo de los últimos 100 años, la caída en el área de siembra de maíz con el consecuente aumento del monocultivo de soja y la peor crisis lechera aún con precios de u$s 5000 la tonelada (actualmente u$s 3300).

El presidente Alberto Fernández, tanto en la campaña como al asumir su gobierno, repetía incesantemente que había aprendido de los errores del pasado y que venía a trabajar para generar las divisas necesarias para afrontar frente a los compromisos internacionales. Sin embargo, a poco más de un año de gestión, tanto él como miembros de su gabinete se ven tentados de tomar las mismas decisiones que nos borraron del mapa de los mercados globales generando zozobra e incertidumbre en nuestros clientes del mundo entero.

Fernanda Vallejos: "Tenemos la maldición de exportar alimentos"

La frutilla del postre, resultaron ser los dichos de una diputada del oficialismo que se refirió a la ...MALDICION DE EXPORTAR ALIMENTOS... (sic) evidenciando un absoluto desconocimiento del tema. Ante éstas afirmaciones cabría preguntarse ¿Qué sucedería con la pobreza en nuestro país si no fuese productor de alimentos y debiera importarlos para la mesa de los argentinos?, ¿Propondría pagarlos al precio que quiera fijar el gobierno? ¿Qué sucedería con la balanza comercial si no tuviésemos ésta "Maldición"? ¿Cómo se generarían los Dólares necesarios para el comercio internacional? ¿Cuál sería el índice de pobreza en nuestro país? Muchas preguntas sin respuestas para una afirmación falaz y populista.

Resulta poco menos que inaudito, que un Gobierno maldiga la suba de precios internacionales de sus productos que generan más del 65% de sus exportaciones, que sólo por la "Maldita" suba al Gobierno le ingresarán en el BCRA más de u$s 4000 millones respecto a diciembre de 2019.

Vale la pena analizar la engañosa afirmación referida al "...desacople de precios internos de los internacionales...". Los productores argentinos perciben precios absolutamente desacoplados, producto de las retenciones a las exportaciones y del tipo de cambio oficial, mientras en países vecinos la tonelada de soja se paga más de $ 69.000, en la Argentina alcanza casi $ 30.000, lo mismo sucede con el maíz $ 35.000 vs $ 18.000 y en el trigo $ 38.000 vs $ 19.500. ¿Es serio seguir afirmando que en la argentina no hay precios desacoplados?

Un párrafo aparte para la reciclada propuesta de constituir fideicomisos para compensar precios internos de los externos. Es la misma iniciativa que llevó adelante el secretario de Comercio, Guillermo Moreno, que consistía en gravar con un 1,2 % las exportaciones de aceite de soja, adicionales al 32% de los derechos de exportación, para compensar a los de girasol. En pocas palabras, esos nuevos fideicomisos significarán un aumento encubierto de DDEEE que se detraerán de los precios que recibe el primer eslabón de la cadena comercial, el productor.

Quizás sea el momento de reflexionar con proyección de futuro, asumiendo que, para llevar adelante una política productiva sustentable, ésta se debe basar en 3 pilares básicos a saber: Social, Ambiental y Productiva - lo que llamamos Triple Impacto o Economía Circular -sin cuyo equilibrio ninguna política podrá mejorar la condición de vida de millones de argentinos.

No esperemos resultados distintos ni positivos haciendo lo mismo. De los errores se debería aprender. Y hubo varios ("errores visibles") importantes en estos últimos tiempos.

Ojalá se aprenda de la experiencia. Sino, seguiremos perdiendo tiempo, progreso y prosperidad para todos los argentinos.

Leonardo Sarquis fue ministro de Agroindustria de la provincia de Buenos Aires entre 2015 y 2019, es director general de Confiagro.

Ricardo Buryaile fue ministro de Agroindustria de la Nación entre 2015 y 2017, es diputado nacional por Formosa (JxC).


Tags relacionados

Comentarios

  • CAA

    Carlos Angel Arce

    16/01/21

    F.Vallejos, un ejemplo de la incapacidad intelectual de todos los funcionarios K.

    Ver más

    0
    0
    Responder
  • JG

    Jose Gonzalez-Eiras

    15/01/21

    Vallejos (NO se le conoce actividad productiva alguna), se equivoca en lo de la maldicion. Nuestro pais (ese que la banda CFK y sus secuaces quiere destruir), tiene la MALDICION DE UNOS DIRIGENTES POLITICOS DESDE HACE 70 AÑOS QUE SOLO SE OCUPARON DE GENERAR POBREZA, MISERIA Y VAGOS. . . . entre los cuales obviamente esta ella misma

    Ver más

    1
    0
    Responder