Análisis

Reinsertarse o emprender: cuál es la mejor opción ante un despido

El dilema sobre "reinsertarse o emprender" suele ser una pregunta que transitan muy frecuentemente quienes deben atravesar una situación de desempleo.

Ante esta tipo de circunstancias -dolorosas, inciertas-, consideramos de vital importancia conectar con el deseo propio de cada persona en relación a su próxima etapa laboral:

  • ¿Cuáles son sus preferencias independientemente de las posibilidades que el mercado ofrezca?
  • ¿Cómo le gustaría que sea su próxima etapa?
  • ¿Bajo qué formato siente más fluidez y motivación?

La mejor opción será siempre la que emerja luego de contemplar las siguientes variables:

  • Preferencias y motivaciones.
  • Contexto personal.
  • Momento de la carrera profesional.
  • Contexto político-económico-social.
  • Necesidades/posibilidades del mercado actual.

Si nos guiamos solo por una de ellas, desconociendo a las demás, el desequilibrio no tardará en manifestarse.

Para profundizar el análisis de los factores anteriormente expuestos, es fundamental:

  • Detectar los prejuicios propios
  • Obtener información de mercado fundada y actualizada mediante conversaciones con expertos

Si miramos más detenidamente el universo de profesionales que atraviesan una situación de desempleo, es frecuente encontrar 3 escenarios que suelen repetirse, condicionados por el momento de la vida (profesional y personal) que atraviesa cada grupo:

  1. En primer lugar, encontramos profesionales menores a 35/ 38 años, quienes pese a tener el deseo de emprender, suelen saltearse la pregunta sobre reinsertarse o emprender. Se trata de una franja etaria que apuesta a la estabilidad económica que brinda la relación de dependencia (suele coincidir con un momento de la vida de altos costos personales fijos, hijos en edad escolar, etc) y fundamentalmente, ganar más experiencia corporativa antes de lanzarse a una actividad independiente.
  2. El grupo de los profesionales +50, suelen en cambio inclinarse con más frecuencia por iniciar una actividad por cuenta propia, no siempre por un real interés sino apelando muchas veces a una posición "realista" ante las barreras que el mercado impone consecuencia del edadismo. Lamentablemente, en la actualidad, suelen quedar por fuera de varios procesos de búsquedas de muchas compañías por diversos prejuicios asociados a la edad.
  3. Quienes presentan más dificultades para resolver la disyuntiva, suele ser el grupo de profesionales que se encuentra en la franja de los 40 / 45 años:

  • Todavía cuentan con la posibilidad de seguir desarrollando una carrera corporativa.
  • Poseen a su vez una interesante experiencia capitalizada, motivación y energía como para apostar a un proyecto propio.

Es fácil perderse y enredarse en análisis interminables, ya que ambas opciones, siempre tendrán sus pros y sus contras:

- El camino independiente puede ser una excelente opción, mediante:

  • El inicio de un emprendimiento
  • El ejercicio de la profesión bajo formato Consultoría

En ambos casos siempre debe existir un genuino interés por desarrollarse bajo estos formatos, ya que los obstáculos a superar serán muchos. Sin ese combustible, será muy difícil poder sostener y hacer crecer una actividad independiente y sortear los embates y avatares esperables. Por ello, no recomendamos tomar esta opción con apresuramiento impulsad@s por el temor a no conseguir una reinserción.

- A la inversa, apostar a la reinserción no por el genuino deseo de volver a la vida corporativa y continuar desarrollándonos bajo un entorno organizacional, sino por temor a enfrentar el desafío que implica el trabajo independiente, puede hacernos perder la enorme posibilidad de desarrollar todo nuestro potencial.

Recomendaciones a tener en cuenta

Estamos muy acostumbrad@s a analizar nuestras debilidades, las contingencias, las amenazas del mercado, pero mucho, muchísimo menos, a explorar nuestros intereses y ambiciones.

Aunque digamos lo contrario -casi sin pensarlo-, siempre es mucho más difícil poder detectar el propio deseo y apostar toda nuestra energía y recursos disponibles en esa dirección.

Contar con limitaciones de mercado, o de contexto personal que "nos obliguen" a seguir determinada dirección, impidiéndonos seguir el camino de nuestro deseo, siempre es mucho más fácil, aunque debamos pagar con nuestra frustración y malestar.

Que otro nos determine el camino a seguir (el mercado, nuestro contexto personal, etc...) nos ahorra la difícil tarea de definir cuáles son realmente nuestras aspiraciones más profundas.

Sin embargo:

  • Quienes tienen el coraje de ser coherentes con la línea que marca su genuino propósito (sin dejar de considerar el resto de las variables, pero tampoco eligiendo desde el miedo) tarde o temprano conseguirán su objetivo, sea este la reinserción o bien el camino independiente.
  • El propósito bien establecido, nos provee de la energía y persistencias necesarias para poder sortear todos los obstáculos que se van presentando, poder recalcular, rediseñar y realizar los ajustes que sean necesarios hasta alcanzar lo que buscamos.

Si estás en la duda sobre apostar a la reinserción o a un proyecto independiente, te proponemos que inicies un profundo análisis considerando todas las variables arriba expuestas, haciendo zoom en cada una de ellas y contrastando tus hipótesis y conclusiones con referentes expertos.

Es importante que converses con varias Consultoras y Headhunters, que puedan contarte acerca de las necesidades del mercado y también conversar con emprendedores y consultores, que se encuentren en distintos estadíos de su actividad independiente.

Ningún camino es perfecto y siempre deberemos hacer concesiones. Tampoco podemos garantizar de antemano que se cumplan nuestras expectativas.

Lo importante es que la dirección que elijamos seguir, nos permita poner en juego lo mejor de nuestros recursos, incluso, el 100% de nuestra motivación y energía.

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