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Santiago Marín, conocido en redes como Santi, se ha convertido en propietario con solo 22 años, en un contexto en el que acceder a una vivienda parece una utopía para los jóvenes.

La historia de este albaceteño es sinónimo de esfuerzo: pese a su corta edad, logró ahorrar lo suficiente para comprar una casa en Fuensanta (Albacete) por menos de 40.000 euros.

Su fórmula combina madurez temprana y trabajo físico. “He trabajado desde los 16 años, tenía bastantes ahorros”, cuenta a EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha. Se dedica a la albañilería, aunque antes fue soldador y tractorista, y empezó en la construcción siguiendo los pasos de su padre.

La historia del albañil de 22 años que consiguió comprar una casa a partir de sus ahorros.
La historia del albañil de 22 años que consiguió comprar una casa a partir de sus ahorros.Magnific

La historia del joven albañil de 22 años

El caso de Santi es una rareza estadística. El porcentaje de menores de 35 años con vivienda en propiedad ha caído del 69,34% en 2011 al 36,7% en 2024, según la Encuesta Financiera de las Familias del Banco de España.

Por eso es que su historia ha causado impacto en redes, donde documenta la reforma de su hogar bajo el usuario @nosoysanti_1.

La clave estuvo en mirar hacia el mundo rural. “Parece que la gente no podemos comprar casas, pero sí se puede. Es cierto que muchos tenemos metido en la cabeza lo de vivir en una ciudad grande”, apunta.

Con esa idea, encontró en Fuensanta, un municipio de apenas 285 habitantes, una vivienda a buen precio y cerca de La Roda, donde trabaja.

¿Cómo un joven albañil de 22 años pudo comprar su primera casa?

En lugar de una hipoteca, optó por otra vía. “Estaba barata y con lo que tenía ahorrado pagué la mitad del valor y luego, en vez de hipotecarme, pedí un préstamo personal y terminé de abonar el resto”, detalla.

A cinco minutos de su trabajo y a 20 de Albacete capital, está convencido de haber hecho una buena compra: “Es un sitio que tiene buena salida y es un pueblo tranquilo”.

La reforma que hace con sus propias manos

Por menos de 40.000 euros, una cifra que hoy no cubriría la entrada de un piso en muchas ciudades, se hizo con la titularidad completa del inmueble, que eso sí, requería una puesta a punto profunda. “Conforme están los alquileres, lo mejor es irte a las zonas rurales y te compras tu casa”, sostiene.

Desde hace seis meses compagina su jornada laboral con la reforma, que documenta en redes: levanta tabiques, desinfecta habitaciones y desbroza el jardín. “La mayoría lo hago todo yo, aunque mi padre, que se dedica a la construcción, me echa una mano a veces”, cuenta con orgullo. Esa capacidad de ahorro la aplica a cada detalle: aprovechó los muebles de cocina que un conocido descartaba, encargándose él mismo del montaje y desmontaje.

Para quienes creen que detrás de estas viviendas hay un gran desembolso en obras, calcula que no hace falta una fortuna. “Con otros 15.000 euros puedes apañarla para vivir perfectamente”, estima.

Por qué eligió una casa antes que un coche

Con 22 años, Santi tiene claras sus prioridades, y ahí está la frase que ha hecho viral su historia. “Muchos amigos, cuando empiezan a trabajar, piensan en un coche nuevo; yo opté por una casa, que al final es lo más importante. El valor de un coche se deprecia rápido, el de un inmueble no tanto”, relata.

Su mensaje a otros jóvenes es perder el miedo a los pueblos para ganar libertad financiera.