Zoom editorial

Recompra de bonos: los factores que condicionan la jugada de Massa

La decisión del Ministerio de Economía de avanzar con la recompra 1000 millones de dólares en deuda externa tuvo el efecto inicial esperado por el equipo de Sergio Massa: aprovechar la ventana que le ofrecía el mercado -bonos a buen precio pese a la suba de los últimos meses- para, con el aval del FMI, recuperar títulos que se utilizan en operaciones de contado con liquidación, de manera de mostrar las herramientas con las que cuenta para quitar presión sobre la brecha cambiaria, la cual alimenta una inflación que corre al 5% mensual. 

El dólar CCL retrocedió, el riesgo país profundizó su baja hasta perforar los 1800 puntos y los bonos saltaron más de 8%.

Dólar blue: el mercado anticipa qué va a pasar en los próximos días tras los anuncios para frenar la tensión cambiaria

Pero como toda decisión tiene sus pro y sus contra, particularmente en un país que debe lidiar con una gran montaña de deuda y necesita las divisas no solo para cumplir con las metas fijadas por el propio Fondo Monetario en el acuerdo de facilidades extendidas, sino para abastecer a los sectores de la economía que requieren importar productos e insumos que permitan mantener la actividad económica.

La apuesta del Gobierno está atada a un factor que puede manejar y otro que escapa a sus manos. El principal pasa por la construcción del gasoducto de Vaca Muerta, en el que se deposita la esperanza del menor gasto de dólares proyectado para este año en materia energética.

En la medida en que la obra avance en los tiempos previstos, se necesitará importar menos gas para cubrir las necesidades que tiene el país y hasta se podrá pensar en futuras exportaciones para el rubro, de manera que la balanza comercial deje ese saldo favorable con el que Economía cuenta para, por ejemplo, efectuar la recompra de bonos.

Pero esa diferencia también debería servirle para amortiguar el impacto de un factor que no puede controlar y que, por lo visto en los últimos meses, complicará más sus cuentas: la sequía que asola a la zona agropecuaria y abre un gran signo de interrogación sobre los ingresos que dejará la próxima cosecha. Si la balanza comercial no arroja un fuerte saldo positivo, como lo hizo en 2022, se complicaría también la reducción del déficit fiscal en un año con elecciones por delante, lo que ya de por sí implica más presión para aumentar el gasto.

Por lo pronto, según trascendió, Economía ya tiene pensado licitar la compra de 36 buques de GNL por un valor 60% menor al presupuestado originalmente. De allí saldrá el que, según anunció Massa, se usará para la recompra de los bonos. Una movida arriesgada que requiere ordenar las cuentas para que los resultados no se pierdan en el camino.

Tags relacionados

Noticias del día

Compartí tus comentarios

¿Querés dejar tu opinión? Registrate para comentar este artículo.