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Por qué el dólar CCL supera los $ 300 y los billetes no aparecen

Si hay una enseñanza que dejaron los convulsionados días de julio pasado, marcados por la crisis del gabinete económico, el descalabro financiero y la explosión inflacionaria, es que la Argentina ya no tiene margen de error para salir del pozo económico en el que se fue deslizando a lo largo de los últimos años. Y recuperar el terreno será una misión difícil de concretar si las señales enviadas por parte del Ministerio de Economía no logran atraer los dólares necesarios para revitalizar las alicaídas reservas del Banco Central.

En las últimas semanas, la cartera que conduce Sergio Massa activó un aumento de tasas, el recorte de subsidios, un ajuste del gasto del Estado y, ruido político de por medio, nombró finalmente a Gabriel Rubinstein como viceministro. Decisiones que los especialistas calificaron como de sentido común y que tuvieron como reflejo un aumento de la cotización de los bonos argentinos y, al menos, un freno a la fuerte sangría de dólares que sufría el BCRA.

Pero aunque volvió a cerrar las ruedas con saldo comprador desde hace 10 días, las cuentas de la autoridad monetaria están muy lejos de cumplir con las necesidades del país y, más aún, con las metas de acumulación de reservas establecida con el Fondo Monetario Internacional, a las que apenas cubre en poco más del 50%. El aporte del comercio exterior es insuficiente y la falta de divisas genera una complicación extra: alienta al importador a recurrir al tipo de cambio financiero, lo que en un país con cepo mantiene la brecha cambiaria por encima del 120%.

Los números que hacen algunos importadores son simples: este año, con los dólares oficiales que les fueron autorizados para operar (5% más que el año pasado) pueden comprar mucha menos mercadería que la obtenida en 2021, a raíz del aumento que experimentaron las materias primas (alimentos y energía, fundamentalmente) y los costos de la cadena logística en un escenario de inflación global. Por ello, para que el negocio no se achique, pierda posiciones ante la competencia y cargue con un peso tributario no deseado, se vuelcan al dólar contado con liquidación (CCL) para adquirir el resto de los productos y reponer el stock.

Así, el dólar CCL supera los $304 y la brecha cambiaria reduce el aliciente para que el campo acelere sus ventas de granos y sume los agrodólares que el BCRA necesita. 

En el Gobierno temen que mejorar el tipo de cambio para esas exportaciones complique las metas de emisión y que reducir las retenciones afecte en el corto plazo los ingresos fiscales, la base en la que se apoyan para proyectar el difícil cumplimiento de la meta fiscal con el FMI. Un problema difícil de resolver en un país que necesita salir del pozo.

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