Opinión

Otra vez la incertidumbre política y el fallido Pacto de Mayo

Mañana en Córdoba habrá acto sin pacto, sin ley. Con un Presidente que sale en la tapa de la revista más prestigiosa del mundo y que acapara múltiples miradas. De todos modos, eso no le alcanza para obtener el apoyo político que necesita.

Hace varios años que los argentinos no podemos corrernos del sentimiento que provoca estar en un terreno movedizo permanente. En su momento lo sentimos así por la pandemia, como el mundo entero, en general. Luego un escenario electoral absolutamente incierto, en el que nada parecía predecir lo que sucedió finalmente: un outsider de la política iba a dirigir los destinos del país durante los siguientes cuatro años. Claro, había llegado como resultado del hartazgo social sobre la política tradicional.

En coincidencia con la llegada de Javier Milei a la presidencia comenzábamos a transitar un camino en el que el cinturón cada vez se ajustó más, el salario se nos licuó, los recortes avanzaron fuertemente sobre la clase media en general, los jubilados volvieron a ser los más castigados y el Gobierno se encargó cada vez que pudo de justificar toda esa situación en pos de llegar en algún momento al otro lado del río y empezar de cero

Consecuentemente con eso, la macroeconomia comenzó a ordenarse, y la expectativa del Gobierno era que ese orden iba a caer con efecto cascada en la micro.

A los cinco meses de gestión eso aún no sucede y aunque la inflación bajó considerablemente las preguntas son múltiples.

Casualidad o no el Presidente logró esta semana tener un día de centralidad positiva en coincidencia con uno de sus momentos políticos más difíciles desde que asumió. Llenó el estadio Luna Park de aplaudidores, que lejos de los micros de la vieja política se acercaron a ver ¿qué tiene ese señor de los pelos revueltos que logra tolerancia de la gente y aprobación mientras lleva adelante el ajuste, como el mismo dice, "más importante de los últimos años?" (corrijo: él dice de la historia).

Ese señor que cantaba a los gritos acababa de perder en el Congreso. Esta vez se esperaba que el dictámen saliera del plenario de comisiones esta misma semana. Eso no sucedió, y la reunión pasó a un cuarto intermedio hasta una fecha que aún no tiene definición. Al mismo tiempo cerraba un capítulo que por ahora nos ubicó en un lugar inédito para Argentina de enfrentamiento entre mandatarios de países hermanos, como lo es el nuestro y España.

Por otra parte, el Gobierno cayó en su propia trampa, la de ponerle nombre al acuerdo que el Gobierno planteó allá por el primero de marzo: "de mayo" había decidido nombrarlo para hacer honor a la fecha patria del 25. Hace 15 días tuvo que reconocer que la Ley Bases, que cuenta con media sanción por ahora de Diputados, iba a regresar seguramente a la Cámara de origen con cambios y que no se iba a llegar a aprobar en los plazos previstos. Eso empezó a dilatar y a empiojar las cosas. Los temas que parecían saldados volvieron a cuestionarse y reabrir grietas donde parecía que, con el apuro, había consenso. Ganancias, el Rigi (Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones), blanqueo, financiamiento universitario y la fórmula para ajustar haberes jubilatorios: todo eso sobre lo que ya estaba hablado volvió a abrir discusión en la Cámara alta. Resultado: a boxes de nuevo. Ya se avanzará.

Mientras tanto, los Gobernadores no estarán presentes como lo soñaba Milei en la provincia de Córdoba, solo el mandatario anfitrión, Martín Llaryora, y la postal de familia quedará, si se dá para una siguiente fiesta patria.

De todos modos el día se saldó positivamente con el show que Milei se dió el gusto de dar cual rockstar, a pesar de no tener aún números sobre la Economía interna positivos que mostrar. Como frutilla del postre: su cara como única foto en la tapa de la Revista Time. No hace falta agregar mucho más. Ningún presidente de nuestro país desde el retorno de la democracia en Argentina llegó a ese lugar.

A todo esto hay que sumarle que el ruido interno sobre la falta de respaldo político, más la decisión de bajar fuertemente la tasa de interés a los plazos fijos provocó que el león se despertara. En este caso el león no es el Presidente sino el dólar paralelo, que rugió en los últimos días llevando la divisa desde la semana pasada a esta de 1000 a 1300 pesos.

Las dudas sobre si la consolidación en la baja de la inflación es sostenible o no gana sustento, si la habilidad de esta gestión no estará solo en el orden de la macro, si la devaluación controlada del 2% mensual más la economía regulada por el cepo más el ancla fiscal y monetaria que puso el Gobierno sumado a haber decidido estar parados sobre las cajas y la falta de envío de dinero a las provincias no son en verdad los únicos motivos por los que la inflación bajó del 25 al probable 4 o 5%, y ¿después qué?

Ya se habla de oxigenación del Gabinete. Nicolás Posse es el primero en la fila y con bonete. El Presidente no le perdonó el aumento que decidió para el personal jerárquico de la Casa Rosada, incluyendo el suyo propio. Al "jefe", Karina, nunca le cerró.

La oposición entera mira a Milei con recelo. Entre asustada y celosa. Aflora en su mezquindad e intenta socavar su poder y no acompañar desde el lugar que nos ofrece la democracia: el Congreso.

Los partidos tradicionales no encuentran aún la forma de salir de su propio laberinto de enredos y lo más nuevo que teníamos que ya tiene 20 años, tampoco escapó de su autofagocitación y ahora está intentando autoregenerarse.

El oficialismo entiende que la oposición está nerviosa porque si al Gobierno le va bien sabe que no vuelve al poder. Lo que la política tradicional desoye, es que si a Milei no le va bien, ellos tampoco tienen opción de regreso. La sociedad los ve como a los responsables del momento que vive la Argentina y de haber optado por lo único que entendía era posible. Si eso fracasa, los hará culpables de haber votado una opción que no le brindó la salida esperada. Si Milei no logra sus objetivos, la población no solo lo responsabilizará a él, sino también a aquellos que no ofrecieron alternativas creíbles.

En la Argentina, como en cualquier parte del mundo, el éxito o fracaso de una figura política no debería ser visto como un evento aislado, sino como parte de un proceso más amplio de construcción democrática. Ojalá el sistema político, esté aún, a la altura de las circunstancias.

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