

En la actualidad, el 80% de la población mundial se concentra en las grandes ciudades, donde se produce alrededor del 90% de su producto bruto. Por eso, es necesario hacer obras transformadoras que mejoren la calidad de vida de las personas. Las ciudades que mayor riqueza y desarrollo logran son aquellas que implementan sistemas de transportes integrados y eficientes.
Como cada 1° de marzo, celebramos el Día del Transporte en homenaje a Jorge Newbery, aquel inolvidable piloto, ingeniero, hombre de ciencia, funcionario porteño y deportista que también se destacó como un vanguardista y un pionero de la aeronáutica nacional. En esta fecha se recuerda su última hazaña, que terminó con su vida cuando realizaba una demostración previa al desafío de cruzar en avión la Cordillera de los Andes por primera vez.
Para seguir modernizando los sistemas de transporte debemos tener los recursos financieros y estabilidad económica, que siempre han sido un jugador esencial para plasmar estos ambiciosos proyectos. La Ciudad cerró el último año con 3,9% de superávit y mantiene en casi un tercio, de promedio, el “riesgo ciudad” respecto del riesgo país de la Argentina, lo cual, a nivel internacional, la convierte en una ciudad “confiable”. Este estado financiero robusto, junto con la estabilidad económica del país, permite que nos embarquemos en la futura construcción de la Línea F, una obra de gran escala que demandará 2.000 millones dólares, es decir, el proyecto más grande y más costoso que tiene hoy la Argentina.

Hace casi 25 años, que no se licitaba una línea de subterráneos en Buenos Aires. La H fue la segunda línea que unió el sur y el norte de la Ciudad, después de la Línea C. Con la licitación y puesta en marcha de la nueva Línea F (en la que viajarán casi 350.000 pasajeros diarios) queremos armar una red en forma de malla conectiva, como también ocurre en otras grandes ciudades del mundo.
Con el propósito de mejorar la conectividad y que los pasajeros puedan viajar más rápido y de manera confortable, vamos a poner en marcha el TramBus, un sistema de buses 100% eléctricos que combinan tecnología de vanguardia, sin ruido, diseño moderno y un paquete tecnológico que garantiza seguridad vial, comodidad y sustentabilidad. Estas unidades circularán por carriles exclusivos y contarán con “semáforos observados”, que brindarán prioridad a su paso al prolongarse la luz verde.

La electromovilidad es uno de los grandes desafíos urbanos de la próxima década, y decidimos abordarlo con reglas claras y visión estratégica. Con una nueva normativa, la Ciudad facilitará, en articulación con el sector privado, el despliegue de infraestructura de carga en el espacio público a través del programa Electromovilidad Porteña. Las empresas invertirán, instalarán y mantendrán los cargadores, en tanto que el Estado porteño fijará estándares técnicos, otorgará permisos y ordenará el espacio público. En los próximos dos años se prevén 400 puntos de carga en estaciones de servicio, estacionamientos, parques, plazas y frente a edificios públicos de la Ciudad.
Dimos otro paso importante cuando la Ciudad recibió las líneas de colectivos que comienzan y terminan sus recorridos en la Capital, poniendo en marcha el Plan de Modernización y Seguridad con el propósito de que el transporte público de colectivos sea más seguro, moderno, sustentable y eficiente: eso es lo que pretendemos para el millón de pasajeros que viajan a diario en las líneas de colectivos porteñas.
Por otro lado, seguimos avanzando en la transformación de la Dellepiane, en la primera “autopista parque” del país, que sumará 260.000 m2 de espacio verde para el disfrute y esparcimiento de los vecinos de Lugano, Soldati y Parque Avellaneda. Tendrá una longitud total de 4,6 km para atender una demanda estimada de 140.000 vehículos y 15.500 pasajeros por día. Se pensó en un diseño moderno y sustentable de la traza (recordemos que la obra original es de 1948) para conectar mejor la avenida General Paz hasta el peaje Dellepiane, en la unión con las autopistas 25 de Mayo y Perito Moreno. Se concluirán las colectoras y contará con un carril central selectivo para el transporte público, además de poseer senderos peatonales y ciclovías. Este ambicioso emprendimiento, que también contará con importantes obras hidráulicas, es un verdadero proyecto estratégico que unirá una parte de la ciudad de Buenos Aires que claramente necesita mayor impulso y desarrollo.
Otra obra innovadora que mejorará la conectividad y modernizará a Buenos Aires es el “Anillo La Pampa”, que contempla la construcción de un paso bajo nivel vehicular sobre la calle La Pampa, desde la avenida Figueroa Alcorta hasta la avenida Costanera Rafael Obligado. Junto con un puente peatonal y ciclovía, posee un diseño innovador en forma de anillo. Esta intervención permitirá ordenar el tránsito, contar con una nueva conexión con el Aeroparque Jorge Newbery, reducir los tiempos de viaje y fortalecer el vínculo entre la Ciudad y el Río de la Plata, en una zona atravesada diariamente por miles de vehículos, peatones y ciclistas.

De esta manera Buenos Aires sigue las tendencias globales del transporte público moderno. Estamos simplificando y dinamizando la vida de quienes utilizan la movilidad urbana a diario, de generar una ciudad policéntrica, donde el trabajo y el hogar estén más cerca, y utilizar la tecnología para promover la máxima eficiencia en beneficio del pasajero, porque tenemos la convicción de que viajar mejor es vivir mejor.














