Hay una pregunta sobre la macro a la que los analistas no terminan de encontrarle respuesta. No tiene que ver con la discusión anticipada del riesgo político que disparó la zaga del caso Adorni, sino con detectar cuáles son las decisiones que Javier Milei está dispuesto a convalidar para darle mayor dinamismo a la actividad económica.
Por empezar, hay que entender que para el Presidente ordenar un recorte de gastos (como los ejecutados en abril y en lo que va de mayo) es una forma de bancar el programa y estimular la inversión. El ancla fiscal es innegociable y tiene que ver con la mirada de largo plazo del Gobierno, ya que la defensa del superávit primario refleja una disciplina que impacta en un menor costo de financiamiento tanto para el Estado como para las empresa. Para Milei, el ajuste es parte del menú de decisiones que su gestión pone en juego.

Pero el mercado le mide el aceite al gobierno en otros rubros. La base monetaria muestra en el año una caída acumulada de 6%, hecho que el BCRA podría aprovechar para comprar más reservas y recomponer la liquidez de los bancos vía baja de encajes. Para los analistas, el Presidente y su equipo ejercen una cautela excesiva en este frente. No hay temor a una suba del dólar que altere la inflación. Milei en esa no cede: prefiere que no sobren pesos sino lo contrario.
Al Gobierno no deja de preocuparle el contexto macro, pero su apuesta sigue pasando por remarcar las líneas de la cancha antes que por agrandarla. A esa dirección apuntan la baja de costos de contratación de la reforma laboral, el súper RIGI, la extensión de plazos de la deuda, las privatizaciones, los acuerdos comerciales y la ley de Inocencia Fiscal, entre otras herramientas.
El reclamo remanente que queda para Milei y Caputo es que al menos le presten más atención al factor tiempo. Abril tuvo malos datos en producción de autos. Pero trae un IPC desacelerado y una suba de casi 5% mensual en las ventas de insumos para la construcción. Hay un leve repunte del crédito privado pero el doble de cheques rechazados. Los universitarios dirán hoy que con la baja del riesgo país no viven. Pero el Hot Sale promete mostrar un gran brote verde. La dualidad de la Argentina no ayuda: todos tienen un poco de razón en este juego.
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