Zoom Editorial

La Cámpora ya no sabe cómo hacer para que Alberto renuncie a Guzmán

Los números de la economía de la Argentina son mejores de lo que parecen. Salvo una inflación que no da tregua -pero por la que el Fondo Monetario Internacional (FMI) parece no preocuparse por 'creer' que los precios suben en el país por la guerra en Ucrania- el Producto Bruto Interno (PBI) crecerá, el consumo sigue en pie, las reservas aumentan porque la cosecha gruesa es buena, y hasta el empleo va a presentar supuestamente mejores números.

Sin embargo, mientras las internas en el propio Gobierno arden, la oposición ocupa su tiempo en el camino de las alianzas o las futuras divisiones. Hay algo en común que concentra a la oposición y también a un sector importante del empresariado: la preocupación por la gobernabilidad.

El ministro de Economía, Martín Guzmán, es un boxeador contra las cuerdas. La pasa mal y su única banca es el rincón, donde un Alberto fustigado por la tribuna se niega a tirarle la toalla. Es decir, a Guzmán lo fustiga La Cámpora o el kirchnerismo, pero lo sostiene el Presidente, no el albertismo.

La Cámpora quiere que Guzmán renuncie pero también que Alberto reconozca el poder de Cristina.

En el medio de la pelea feroz donde sobran los ejemplos de los castigos a Guzmán, hay varias situaciones que dejan al ministro con la guardia baja. La primera es la inflación. Mientras la de marzo fue récord, la de abril va a estar casi con seguridad por encima del 5%, un número que si bien puede ser más bajo que el del mes anterior, no deja de ser altísimo. La segunda tiene que ver con las tarifas ¿La suba de las tarifas estará en línea con lo que pide el FMI o de lo que pretende el kirchnerismo?

Para ponerle más leña al fuego, la semana pasada, Guzmán estuvo en un seminario del Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina (IDEA) en Neuquén para debatir la transición energética y fue a un encuentro con empresarios en Bariloche, en el hermoso hotel Llao LLao.

¿Alberto quiere acercarse al empresariado y envía a Guzmán? ¿O Guzmán es Roberto Lavagna antes de renunciar a la cartera económica de Néstor Kirchner? En este caso parece difícil que el ministro viaje sin comunicarle al Presidente su agenda.

En Bariloche no estaban los empresarios de la Unión Industrial Argentina (UIA) ni tampoco los más cercanos al Gobierno. En el kirchnerismo son aún más duros y aseguran que los dueños de empresas que viajaron al sur argentino sólo tienen en la cabeza que Cristina no vuelva a ser una opción de Gobierno.

Guzmán por ahora resiste y no hay nada en su entorno cercano que indique que el ministro tenga intenciones de dejar el barco. Sabe que tiene el apoyo del Presidente pero también sabe y nota el asedio del kirchnerismo y, aunque no sufre enfrentamientos directos, sospecha que tampoco tiene banca en el albertismo.

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