Opinión

El voto bronca, Milei y una campaña que da miedo

Estamos en la recta final para el cierre de listas y el problema es cómo llegan y sobreviven a las PASO y a octubre los candidatos y las coaliciones políticas. Es que las acciones de los representantes están completamente desconectadas de las necesidades y expectativas de los representados y, al menos hoy, crecen el 'voto bronca' y la apatía.

En las 13 provincias en las que ya hubo elecciones, hay un 35% del padrón que no concurrió a las urnas o votó en blanco, lo cual representa un descenso en la participación electoral en relación a las legislativas de 2021. Por su parte, en las PASO de Chaco, sacudida por la desaparición de Cecilia Strzyzowski y el entramado de poder del clan Sena con el gobierno, el voto en blanco y la abstención fueron un llamado de atención.

El drama es que los candidatos no reaccionan ni siquiera con esta información que arrojan las elecciones provinciales y las encuestas. A pesar del contexto de pobreza alarmante, desigualdad, inflación, inseguridad, decadencia educativa y fragmentación los candidatos y las coaliciones políticas no exhiben una competencia por el bien común ni por propuestas en los temas relevantes. Tampoco muestran franqueza para preguntarse y explicar cómo llegamos hasta acá. En lugar de esto, compiten por mantenerse en el sistema y dicha competencia se da en base a consignas abstractas y la promoción del miedo.

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El economista Rubén Lo Vuolo explica este fenómeno en su texto 'La decepción de la clase política y sus promesas democráticas'. Lo Vuolo dice que el sistema político argentino abandonó su función de proteger a los ciudadanos de los diversos riesgos sociales y que en su lugar el sistema se ocupa de su auto-reproducción y promueve el miedo y la inseguridad como forma de competencia política.

Basta con repasar algunas de las declaraciones de los candidatos elegidas al azar para comprobar que esto es un problema que atraviesa a todo el sistema político, sin grieta.

El caso de Jujuy, más allá de los hechos desatados tras la aprobación de radicales y peronistas de la reforma constitucional, es un ejemplo de esto. Hubo elecciones, hubo una asamblea, debates y mayorías. La izquierda se retiró de la convención que integraba cuando vieron que perdían. Más allá de las reformas aprobadas, el proceso fue legal.

Durante los episodios violentos, que se asemejaron a la toma del capitolio, los dirigentes políticos hablaron y se cruzaron por Twitter para responsabilizar al bando contrario por la violencia. El ministro Wado de Pedro dijo que el modelo de país de Juntos por el Cambio (JxC) "sólo se sostiene con represión: es el modelo del 2001, el del macrismo, el de Morales en Jujuy". El gobernador Gerardo Morales responsabilizó a Alberto Fernández y a Cristina Kirchner de la extrema violencia en Jujuy y la vicepresidenta respondió que "Las escenas de la represión en la Provincia de Jujuy, transmitidas en vivo por la televisión, nos remitieron por instantes a las que vivimos en aquel diciembre del 2001". El diputado Eduardo Valdes afirmó que "Si la oposición toma el gobierno habrá la convulsión social que hoy existe en Jujuy".

Por su parte, también por estos días el gobernador bonaerense Axel Kicillof agitó el miedo cuando vaticinó que si gana JxC "se viene una posible tragedia" y que en estas elecciones hay que decidir entre la derecha o los derechos. Grabois señaló que si gana JxC la van a pelear y "en un año y medio se van en helicóptero".

Del lado de la oposición, Horacio Rodríguez Larreta se refirió a Jujuy y afirmó que los episodios violentos son la muestra de lo que es capaz el kirchnerismo resistiéndose al cambio. "Este tipo de violencia antidemocrática nos la vamos a encontrar a partir del 10 de diciembre cuando empecemos a transformar la vida de los argentino" tuiteó. José Luis Espert , integrante del mismo espació, señaló: " En Jujuy, es cárcel o bala y más después de la reforma constitucional".

Días atrás, la otra candidata de JxC, Patricia Bullrich dijo que desde el oficialismo "están armando una hiperinflación" para un eventual primer día de gobierno de JxC.

Por su parte Elisa Carrió advirtió que Macri va por una alianza con Milei, un ajuste muy brutal sobre las clases medias y que ese espacio "busca reprimir hasta matar, si es necesario".

Con este tipo de expresiones del miedo, los candidatos auguran violencia y "tragedia" si su grupo pierde las elecciones. Pero subestiman a los votantes porque evidencian la falta de propuestas claras de cómo piensan resolver los problemas urgentes y estructurales del país y no contribuyen a generar un clima favorable alrededor de la política. En un año en el que podrían explicar cómo resolver las deudas de la democracia, los políticos vibran en otra sintonía. Como si no se dieran cuenta.

Este sábado 24 de junio vence el plazo para que los partidos presenten sus candidaturas. El 13 de agosto serán las PASO a nivel nacional y el 22 de octubre serán las elecciones generales.

El gran miedo que sobrevuela a esta campaña es hasta qué punto los ganadores estarán a la altura y tendrán legitimidad para encarar las medidas necesarias para mejorar la situación.

La moneda está en el aire.

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Comentarios

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  • RO

    Rodrigo Orlandi

    Hace 5 minutos

    Muy buena nota.

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