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El plan de campaña ahora incluye un combo que excede a la economía

La mayoría de los análisis que hizo el oficialismo para entender a qué se debió su derrota en las PASO, hacía particular énfasis en la cuestión económica. Quien más claro lo expuso fue la vicepresidenta Cristina Kirchner. En su dura carta del jueves pasado, reveló haber alertado en numerosas ocasiones a Alberto Fernández sobre las consecuencias electorales que podía traer aparejada la política vigente, a la que calificó de "ajuste fiscal".

Algunas situaciones negativas no respondieron a decisiones del Ejecutivo, como ser el cierre de actividades que debió adoptar entre abril y junio por efecto de la segunda ola de Covid. Su impacto, al igual que una sequía parcial, se sintió en el PBI del segundo trimestre, que retrocedió 1,4%. Del mismo modo, hubo otros factores externos que compensaron para arriba, como el fuerte incremento de los commodities, que aportó reservas al Banco Central, y el reparto de DEG que hizo el FMI, que fueron transformados a pesos para uso corriente.

Pero estos condimentos, aunque impactan en el resultado final, resultan lejanos para la contabilidad política. Cuando urge la necesidad electoral, todo se resume a si lo que se hizo fue suficiente o no. La conclusión primaria es que no alcanzó.

Por eso el Gobierno volvió a entrar en modo "llenemos los bolsillos de la gente". Ayer se aprobó un aumento del salario mínimo, y están a la espera más resoluciones y decretos que buscan mejorar el poder adquisitivo de las personas de ingresos medios y bajos.

La decisión de reforzar este camino, ya transitado como parte de toda la asistencia lanzada para compensar la pandemia, es parte de una tradición tan política como cultural, en la que el voto debe "responder" al nivel de estímulo que recibe el votante. Ese gen está en el ADN del peronismo y por eso todos sus gobiernos se esfuerzan en cumplirlo como un mandato.

Lo que el oficialismo no se anima a asegurar es si incrementando el nivel de respuesta asistencial, las decisiones expresadas por los votantes en las PASO pueden volverse reversibles. Por las dudas, tratarán de que todo parezca más de lo que es, separando los anuncios de a uno en lugar de agruparlos como un paquete.

Aunque Cristina Kirchner no lo explicitó en su carta, hay un enojo en la sociedad que va más allá de lo económico. Y por eso esta vez el Gobierno aprovechó la mejora sanitaria para flexibilizar la mayoría de las restricciones que obedecían al Covid. Es una forma de reforzar el combo económico, ya que permite revivir a actividades como el turismo y los espectáculos. La pregunta que más inquieta al Frente de Todos (sobre todo porque no tendrá respuesta hasta noviembre) es qué sucederá si el tradicional voto peronista ahora responde a motivaciones que no maneja el Estado.


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