ANÁLISIS

Cuatro principios necesarios para construir un nuevo país

Se puede bajar la inflación, eliminar la indigencia y reducir fuertemente la brecha cambiaria, entre otros objetivos necesarios y urgentes. Para ello es imprescindible, sea cual sea el resultado electoral, un plan económico consistente que restaure la credibilidad y pueda mantenerse más allá del actual período de gobierno.

Los economistas tendemos a focalizar en cuestiones macro pero lo cierto es que hace falta resolver otras cuestiones que son pre-requisitos para asegurar la sustentabilidad de un plan exitoso. Se requiere cerrar cuatro brechas. La brecha política, macroeconómica, social y productiva.

Los dos programas de estabilización más relevantes de los últimos 40 años se frustraron por no contar con sustentabilidad política y macro (Plan Austral) y sustentabilidad productiva y social (Convertibilidad).

Para construir bases sólidas y duraderas y no meros parches, se requiere de una mirada amplia, que integre visiones diversas y articule en un plan integralmente sustentable el corto con el mediano plazo.

1. Sustentabilidad política

Comienzo por lo político porque la piedra fundamental de un plan exitoso, más allá de que técnicamente esté bien concebido, es que cuente con un paraguas político robusto que le otorgue solidez y legitimidad.

Ello requiere de un fuerte apoyo de la coalición de gobierno, pero también de sectores de la oposición que gobiernan provincias y que tendrán incentivos a acuerdos mínimos que incluyan algunas políticas de Estado que tengan continuidad.

Un plan integral 100% diseñado en Argentina, con metas y objetivos plurianuales es la opción más eficaz para negociar con el FMI una refinanciación de vencimientos y nuevos desembolsos, posibilitando así la reanudación del crédito voluntario como puente a la obtención de divisas genuinas de exportación e inversión.

La decisión política, que incluye la sanción de leyes, decretos y otras reglamentaciones, debe engranarse con un equipo económico homogéneo y consolidado que tenga la facultad de aplicar un conjunto armónico de políticas sociales, económicas, de infraestructura, desarrollo regional y sectorial, entre otras.

2. Sustentabilidad económica

Un crecimiento sustentable implica ejecutar un plan de estabilización que ataque el conjunto de las causas de la inflación: desequilibrios macro, inercia, expectativas, estrangulamientos de oferta y falta de competencia.

Con un programa antiinflacionario se podrá aumentar levemente el ritmo de depreciación del tipo de cambio, sin espiralizar precios ni generar presiones devaluatorias adicionales. La clave es reducir la brecha por caída de los valores implícitos para evitar una devaluación que licue más los salarios. Es sin dudas el punto de partida más difícil para un Plan de Estabilización, pero necesario para evitar males mayores.

Resulta esencial reducir el grado de dolarización subiendo la tasa de interés, bajar temporalmente las retenciones y anunciar un cronograma gradual de eliminación de restricciones cambiarias. Con esta estrategia bajaría fuertemente la brecha cambiaria en un marco de desinflación, lo que permitiría avanzar en una unificación cambiaria en 12 meses.

Es clave que como sociedad discutamos de manera integral el rol de la tasa de interés, no como mero instrumento de una política antinflacionaria, sino como herramienta clave para proteger el valor de nuestra moneda.

Tenemos que internalizar que la reducción de los desequilibrios macroeconómicos es un pilar fundamental para mejorar la distribución del ingreso y alcanzar las condiciones de vida que las y los argentinos merecemos. Una política de crecimiento permite resolver los desequilibrios fiscales y el alto endeudamiento de manera virtuosa, evitando un ajuste que amplifique los déficits y sea socialmente inviable.

Será clave establecer un sendero de reducción del déficit fiscal y reglas monetarias y fiscales, graduales y cumplibles porque no hay margen para hacer un shock que altere abruptamente ciertos precios relativos, como el tipo de cambio, sin generar una crisis.

3. Sustentabilidad Social

Un verdadero Acuerdo Económico y Social que articule el esfuerzo del Estado con el Sector Privado es imprescindible para construir la sustentabilidad productiva y social.

Además de bajar la inflación se requiere un compromiso de iniciativas integrales que eliminen la indigencia y reduzcan la pobreza, financiado por los que tienen mayores recursos en un marco de políticas que estimulen la obtención de rentabilidad en el país.

Un Estado eficiente debe proveer bienes públicos. Hace 20 años el Dr. Julio Olivera destacó al desequilibrio en la oferta y demanda de bienes públicos (salud, educación, seguridad) como el mayor déficit estructural del país.

Es vital para que haya recursos y reglas de juego estables, una reforma tributaria integral que incluya acuerdos Nación-Provincias y que concilie, una mayor recaudación, reducción de impuestos distorsivos, progresividad, menores impuestos a sectores medios y PYMES para la promoción de empleo. Es fundamental la reconversión de planes sociales en trabajo genuino, además de repensar un esquema de seguridad social que se adapte a los cambios que la innovación tecnológica y la pandemia están provocando en el mundo laboral.

4. Sustentabilidad productiva

Un plan de estabilización y crecimiento debe establecer un marco propicio para la producción con articulación de la inversión pública y privada para aumentar la productividad de nuestra economía y salir de la restricción externa que recurrentemente nos lleva a situaciones críticas.

La estabilización es una condición necesaria pero no suficiente para crecer. Es imprescindible una política de desarrollo regional, una política educativa acorde a los desafíos del siglo XXI e impulsar cadenas de valor eficientes, en un mundo donde los países desarrollados se están reindustrializando por la actual crisis de abastecimiento, lo que requiere dar un salto de calidad en infraestructura, transporte y logística.

Eso implica salir de una visión miope de caja que durante décadas, el país realizó con la connivencia del FMI. La reducción del déficit, limitando la inversión en infraestructura, salud y educación nos condenó a una pérdida de competitividad y decadencia en los últimos 50 años.

Más allá de ciertas iniciativas loables como la eliminación de las retenciones en servicios o el estímulo a la producción de energía -priorizando las energías renovables- es necesario el desarrollo de sectores que impliquen valor agregado a la producción primaria. Por citar solo dos: baterías de litio y la producción de una agricultura basada en alimentación saludable incluyendo el uso de nuevas tecnologías con inteligencia artificial.

Debemos dejar en claro que, la protección del medioambiente no tiene que venir de la mano de la prohibición de actividades productivas, sino de su férrea regulación. Un país con el 40% de sus habitantes por debajo de la línea de pobreza, no puede darse el lujo de rechazar la creación de puestos de trabajo genuinos.

Para financiar el desarrollo, se necesita fortalecer el mercado de capitales local, para movilizar el ahorro interno y repatriar una parte del ahorro argentino en el exterior, evitando un endeudamiento externo que aumente la vulnerabilidad de nuestra economía.

Tenemos todas las condiciones como país, para poder desarrollar un potencial que nos permita construir un destino colectivo. Es tiempo de síntesis que deje atrás una historia de enfrentamientos y frustraciones.

Tags relacionados

Compartí tus comentarios