Zoom editorial

Una negociación crucial para el futuro de la fiesta de los mercados y las elecciones

La tempestuosa relación de la Argentina con el Fondo Monetario registra un nuevo capítulo en el que alcanzar un entendimiento resulta imprescindible para el futuro político y el buen momento que atraviesan los mercados. Inclusive para aquellos candidatos que, como el ministro de Economía, Sergio Massa, plantean el deseo de dejar al organismo financiero en el pasado, una vez cumplidos los compromisos asumidos.

Su mirada, expuesta ante los empresarios de la Cámara de la Construcción, dejó en evidencia también las dificultades por las que atraviesa hoy para alcanzar ese objetivo, más allá de haber reducido el gasto. Y es que esa acción no se tradujo en el ajuste del déficit fiscal acordado con el FMI, a raíz de la caída que registran los ingresos provenientes del comercio exterior, fuente de dólares que recién por estos días comienza a ver un mejor horizonte tras el duro impacto que significó la sequía para la producción del agro. 

De hecho, se proyecta que las lluvias caídas en mayo permitirán, por ejemplo, incrementar en u$s 1000 millones el valor de una aún magra cosecha de trigo, aunque inclusive para que ello se concrete, hay que esperar a que se cumpla todo el ciclo.

No obstante, la baja del gasto logró, al menos, que el rojo fiscal no se disparara. Y también mostrar al FMI la intención de no correrse del camino trazado en el acuerdo, más allá de que en este escenario resulte necesario revisar los números. Porque además de que el esfuerzo no alcanzó para cumplir los objetivos, el golpe de la sequía tampoco permitió acumular dólares para cumplir con la meta de fortalecer las reservas del Banco Central.

El significado de las pérdidas fiscales que implicó la emergencia hídrica fue bien dimensionado por la consultora Ecolatina, al señalar que si la recaudación por retenciones se hubiera mantenido estable en términos reales, "se habría sobrecumplido la meta fiscal para el primer trimestre". Pero como ello no sucedió, ya se estima que en el primer semestre de este 2023 el déficit primario alcanzó el 70% del objetivo planteado con el Fondo para todo el año, y por delante se presentan las presiones propias de todo escenario electoral, cuya carrera se lanzó el domingo pasado.

Aún así, los mercados siguen dando señales positivas para acciones y bonos, tanto por la definición del menú de fórmulas presidenciales con más chances de asumir la conducción del país en diciembre, como por la posibilidad de que se alcance un acuerdo con el Fondo para lo que resta del año, hecho que Massa anunció como inminente y que reforzaría el trade electoral.

El calendario corre y en los próximos 30 días vencen nada menos que u$s 5300 millones del préstamo con el organismo y bonos globales. Superar ese escollo y mostrar una baja en los índices de inflación marcará el destino de la campaña del ministro-candidato. Pero, sobre todo, será clave para que la Argentina aterrice en las urnas con menores turbulencias.

Temas relacionados
Más noticias de Mercados
Noticias de tu interés

Compartí tus comentarios

¿Querés dejar tu opinión? Registrate para comentar este artículo.