Hernando de Soto en su libro “El Misterio del Capital” argumenta que la ausencia de sistemas formales de propiedad es la razón principal por la que el capitalismo fracasa en los países en desarrollo. El autor introduce el concepto de “capital muerto” para describir los activos como terrenos y viviendas que los ciudadanos poseen de forma informal, sin títulos legales.
Todo esto degenera y tiene varias consecuencias como que esos activos no pueden utilizarse como garantía para préstamos y menos para mejoras o inversiones porque su propiedad no está legalmente reconocida.

De Soto lo justifica sosteniendo que la legalización y formalización de estos derechos de propiedad es esencial para desbloquear su potencial económico. Una vez “blanqueados” los terrenos, viviendas y otros tipos de activos se vuelven transferibles y medibles.
En la Argentina comprar un terreno y no ocuparlo o no iniciar rápidamente una construcción es pasible de ser inmediatamente ocupado. La velocidad en que pasa a ser intrusado depende de la ubicación geográfica. La Provincia de Buenos Aires debe tener récords.
Pasó algo desapercibido en las últimas semanas el accionar del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Llevan ya realizados 600 desalojos de viviendas. En la mayoría de los mismos, las ocupaciones eran realizadas por asociaciones ilícitas que a su vez se ocupaban de subalquilar lo “conquistado”.
La justicia porteña en casi todos los casos avaló la decisión ante la inseguridad existente en los edificios desalojados y el peligro de derrumbes. En otras ocasiones, se percibía que las viviendas eran refugios para diferentes actividades delictivas. Se activó el Programa de Apoyo a Personas en Situación de Vulnerabilidad Habitacional para ayudar a las familias afectadas.
Un caso emblemático fue del de Emanuel Ginóbili, que compró un lote en Villa La Angostura. A fines de 2005, supuestos mapuches ocuparon 43 hectáreas que reclamaron como propias, 13 de las cuales son las que adquirió la leyenda del basquetbol argentino. Paradójicamente, un juez de Neuquén, Ignacio Pombo, sobreseyó a los ocupantes, los autodenominados mapuches. El mundo al revés.
Muchas de las ocupaciones se dan en terrenos fiscales. Pero también se trasladaron a todo terreno y no necesariamente alejados de zonas urbanas. Esqueletos de edificios que se dejaron de construir y hasta galerías comerciales que están en proceso de venta pasan en pocos días a ser ocupadas.
Detrás del problema habitacional en el país se escudan los que lucran con la invasión de terrenos. En PBA los intendentes tienen pocos recursos para combatir, si es que lo desean hacer. No tienen llegada a la justicia ni siquiera a veces policía vecinal. El problema sigue vigente.
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