Acuerdo Argentina-FMI: cinco claves de una jugada riesgosa

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El acuerdo anunciado hoy por el presidente Alberto Fernández con el Fondo Monetario Internacional en torno a la deuda de 44.000 millones de dólares fue una bocanada de oxígeno para un país que veía el tubo cada vez más vacío.

Llegó apenas horas antes del vencimiento de un pago que la Argentina amenazaba con incumplir, lo que proyectaba un futuro tormentoso. La jugada fue riesgosa pero, por el momento, arrojó un resultado positivo que el Gobierno deberá avalar en el Congreso y ratificar desde la acción en los próximos años.

Claves del acuerdo Argentina-FMI

En primer lugar, porque descomprime una situación delicada que estaba teniendo un efecto muy negativo sobre los mercados, con subas fuertes del dólar, tanto el paralelo como los financieros, además de caídas profundas en los títulos públicos.

En segundo, porque alivia el horizonte de vencimientos de deuda que la Argentina no estaba en condiciones de cumplir, sin fondos en sus arcas ni acceso al refinanciamiento en el mercado de crédito.

préstamos y riesgo país

En tercero, porque eludir el default no solo permite abrir la posibilidad de acceder a un programa de facilidades extendidas de 2,5 años con el propio FMI que contribuirán a cumplir con el acuerdo y fortalecer las alicaídas reservas del Banco Central sino también evitar el cierre abrupto a líneas de crédito de organismos multilaterales como el Banco Mundial y el Bando Interamericano de Desarrollo.

En cuarto lugar, porque ese mismo paso reduce la sobretasa, identificada en el riesgo país, que la Argentina debe pagar si pretende salir al mercado. Un alivio que alcanza al sector privado que necesita del crédito para importar, exportar y financiar planes de inversión.

Y en quinto lugar, pero fundamental, por lo más relevante del acuerdo: establece los lineamientos de un plan que la Argentina necesita para ordenar sus cuentas y proyectar crecimiento

déficit fiscal y emisión monetaria

Traza un camino por el que el país deberá reducir el desequilibrio fiscal en los próximos años (déficit primario de 2,5% del PBI en 2022, 1.9% en 2023, 0,9% en 2024 y equilibrio en 2025, según confirmó Gita Gopinath, la número dos del FMI), lo que implica mantener gastos por debajo de los ingresos, acotar la emisión monetaria hasta eliminarla en tres años (1% del PBI este año, 0,6% el próximo) y fijar parámetros que el sector público y privado necesitan para proyectar al menos el corto y el mediano plazo, que serán revisados por el propio FMI.

Esa es la verdadera "Espada de Damócles" que pende sobre el país y que un acuerdo que se cumpla puede comenzar a alejar. "Sin acuerdo no teníamos un horizonte de futuro", admitió hoy el Presidente. Y es cierto aunque el tiempo dirá si este entendimiento es suficiente para alcanzar la solución que ahora promete.

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