A un año de Brexit, viva la Peppa de Boris Johnson

2021 termina con el primer aniversario del Brexit manufacturado por Boris Johnson: el Brexit duro. Es decir, de la salida brusca y total del Reino Unido de las estructuras de la Unión Europea, sin negociación alguna.

Luego de evaluar la situación económica actual del RU, Matthew Lynn en Daily Telegraph sostiene que los que preveían una fatalidad se equivocaron. Si bien hay ganadores y perdedores, "a pesar de todo el alboroto, el acuerdo comercial no hizo mucha diferencia en nada". Por su parte la profesora de Universidad de Nottingham Sarah Hall acepta el efecto negativo en el comercio de bienes, pero cree que el sector servicios se va a "reenfocar geográficamente" sin grandes pérdidas, y espera que se convierta en un centro más global.

Sin embargo, esa no parece ser la visión mayoritaria de los británicos. Una reciente encuesta de Savanta ComRes revela que 53% votarían para volver a la UE - 4 puntos más que en junio -, cifra que sube a 77% en quienes tienen entre 18 y 34 años y a 82% entre los que no votaron en el referéndum de 2016. La encuesta de Opinium arrojó que más del 60% considera que el Brexit ha salido mal o peor de lo que esperaba y que 42% de los votaron salir de la UE en 2016 ven negativamente el resultado del Brexit hasta el momento.

Una señal del rumbo incierto es que acaba de renunciar Lord Frost, el ministro principal que implementó ese Brexit. Si bien en su carta de renuncia aseguró que "el Brexit estaba ahora seguro", Frost instó a Johnson a cumplir con "las oportunidades que nos brinda el Brexit" y convertir el Reino Unido en "una economía empresarial ligeramente regulada y con bajos impuestos".

Fantasías, realidades

"Nos dijeron que solo con una ruptura clara, el Reino Unido podría liberar todo su potencial y librarse de las cadenas de la regulación y la burocracia de la UE", escribe Toby Helm en The Guardian, "liberados, podríamos recuperar el control de nuestras fronteras, nuestro dinero, nuestras leyes. Podríamos mirar hacia el exterior, al mundo en una nueva era de descubrimientos, logrando acuerdos comerciales lejos de la UE, creando nuevos niveles de prosperidad para el Reino Unido global."

Mientras en su momento los impulsadores del Brexit afirmaron que el Brexit traería "los mismos exactos beneficios" que la pertenencia a la UE porque no les convendrá imponer "aranceles a los productos del Reino Unido", ahora sostienen "que no se puede juzgar un proyecto por su primer año, y que pasarán muchos años antes de que podamos decir si ha sido un éxito o no".

Sobre este primer año, John Springford, subdirector del Centro para la Reforma Europea, estima ‘que abandonar el mercado único ha reducido el comercio de bienes del Reino Unido, incluido el comercio con la UE y el comercio con el resto del mundo, entre 11 y 16 por ciento" y que "lejos de fortalecer la economía británica, el Brexit la ha hecho más vulnerable a los shocks. 

Tomemos la pandemia: dentro de la UE, los volúmenes del comercio de bienes se han recuperado, lo que significa que los ciudadanos de la UE han sufrido menos escasez que el Reino Unido." La Oficina de Responsabilidad Presupuestaria ha pronosticado que el impacto económico a largo plazo del Brexit será una economía 4% más pequeña. Su presidente Richard Hughes ha dicho "que el Brexit tiene un impacto mayor que la pandemia."

A partir de la constatación que desde el inicio de la incertidumbre provocada por el Brexit en 2016, la economía británica ha tenido un desempeño peor que la de EE.UU. y la de UE, la estimación de Springford fue observada en su análisis por Chris Giles en el Financial Times, que la vinculó con la evaluación similar de Julian Jessop, del Instituto de Asuntos Económicos. Si bien apoyó el Brexit, según Jessop, "no hay muchas dudas de que las cosas que se pueden medir han sido negativas" porque "un menor comercio conduciría a un menor crecimiento, si bien los efectos perjudiciales de la reducción el comercio con la UE disminuiría con el tiempo".

De acuerdo a Joe Mayes, "Solo un año de Brexit ha apaleado la economía y las empresas del Reino Unido". Una causa adicional es que sus "reglas de inmigración más estrictas y la depresión económica más profunda en 300 años, llevaron a 200.000 europeos abandonar Gran Bretaña en 2020. Eso ha ayudado a desencadenar la escasez de personal en sectores como la hotelería y el comercio minorista, que históricamente han dependido de los trabajadores de la UE y ha provocado que los estantes se vacíen". Como resultado GB ha sufrido una crisis de combustible y escasez de conductores de camiones cisterna, obligando a Johnson a facilitar las visas para los trabajadores de la UE y procurar formar más camioneros británicos.

Según Springford "está claro que el Brexit ha fracasado en los propios términos de sus defensores". Esto se constata particularmente en la cuestión de acuerdos comerciales. Therese Raphael sostiene que la gran mayoría de los cerca de 70 acuerdos comerciales que Liz Truss afirma que se firmaron se han transferido de los acuerdos existentes de la UE y los nuevos acuerdos proporcionaron beneficios adicionales muy modestos.

En su opinión, "el nuevo acuerdo entre el Reino Unido y Australia difícilmente planta una bandera ambiciosa para el Reino Unido global: se implementará gradualmente durante más de 15 años y agregará un 0.02% a la economía del Reino Unido a largo plazo. El acuerdo comercial entre el Reino Unido y Japón generará un 0,07% del PBI durante los próximos 15 años según las estimaciones del propio gobierno". Para peor, se aseguró que habría uno con EE.UU. que "no está a la vista".

Empresas en dificultades

El Brexit no parece haber sido positivo según las empresas británicas. En una reciente encuesta de las Cámaras de Comercio Británicas revela "un aumento en la proporción de empresas que informan de dificultades con los diversos cambios producidos en el comercio entre el Reino Unido y la UE" en comparación con la encuesta anterior de enero de 2021.

Tras el Brexit, 45% informaron dificultades para adaptarse a los cambios, frente a 15% el informó que fue fácil; 23% dijo haber tenido dificultades para comprar o vender servicios, contra 14% que afirmó que le resultó fácil; y 20% informó tener dificultades para mover personas y sólo 8% que no tuvo. Los exportadores británicos tuvieron más dificultades ya que 60% reveló problemas para comerciar bienes, 30% servicios y 24% para trasladar personas-valores que duplican los de inicio del año.

Shevaun Haviland, Director General de las Cámaras de Comercio Británicas, dijo que "si bien los datos sugieren, un año después de la implementación del acuerdo, que el comercio se está volviendo más difícil en lugar de más fluido, creemos que hay soluciones que pueden mejorar las condiciones para nuestros negocios de importación y exportación", aunque observó que "no son 'problemas iniciales' sino estructurales que, si bien pueden solucionarse, si no se resuelven, provocarán daños a largo plazo en nuestra economía."

Y en 2022, Brexit pleno

El cronograma del Brexit tendrá una fecha crucial el 1 de enero de 2022 cuando las declaraciones de aduana y los controles de importación pasarán a ser completos. El arancel cero vigente demandará norma de origen probando que las mercancías son realmente originarias del Reino Unido o de la UE y que las mercancías cumplen todos los requisitos establecidos.

Kitty Ussher, economista jefe del Instituto de Directores afirmó que: "una gran parte de las empresas no están preparadas o simplemente no son conscientes" de este cambio que "exacerbará los problemas existentes en la cadena de suministro, lo que provocará una mayor congestión en los puertos, así como costos adicionales por incumplimiento accidental para muchas empresas".

Simon Spurrell, cofundador de Cheshire Cheese Company, dijo que el consejo personal de un ministro del gobierno para buscar mercados fuera de la UE para compensar sus pérdidas había demostrado ser "una broma cara". Spurrell predijo en enero que el Brexit le costaría 250.000 libras esterlinas en ventas, constatando que perdió "270.000 libras esterlinas, así que acerté en una cosa". Luego afirmó que el acuerdo comercial de la UE posterior al Brexit como el "mayor desastre que cualquier gobierno haya negociado en la historia de las negociaciones comerciales".

En noviembre hablando en la Confederación Británica de Industrias, grupo empresarial más grande del RU, Boris Johnson perdiéndose en medio de su discurso les terminó recomendando visitar el Parque de Peppa Pig. "La verdadera lección para mí ... es sobre el poder de la creatividad del Reino Unido", dijo. "¿Quién hubiera creído que un cerdo que parece un secador de pelo... ahora se exportaría a 180 países con parques temáticos tanto en Estados Unidos como en China?"

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