debate

Moneda y el precio de las galletitas

En estos días, un artículo publicado en El Cronista suscitó una breve pero intensa polémica, que no es más que un apéndice de otra discusión de larga data entre explicaciones monetaristas y estructuralistas del fenómeno inflacionario (Monopolios y Excesos: la inflación que no explica la emisión monetaria, Victoria Giarrizzo, 31/1/18). Simplificando mucho, la visión estructuralista señalaría que la inflación responde a cuestiones relacionadas con la estructura de los mercados o de las cadenas productivas, mientras que la monetarista asigna su origen a un exceso de oferta monetaria por sobre su demanda.

La autora no descarta la explicación monetarista, pero dice que resultaría insuficiente para explicar ciertos fenómenos como, por ejemplo, el aumento de ciertos precios desde 2010 por sobre el promedio, como el dólar, las galletitas, o la Coca Cola de dos litros. Esto se explicaría porque son mercados con presencias dominantes (aunque nada se dice de cuál sería esa presencia en el caso del dólar).

Sin embargo, la interpretación monetarista de la inflación, no solamente da cuenta de esos fenómenos sino que podría llegar a conclusiones que tal vez la autora no esté dispuesta a recomendar pero que terminarían en buena medida con el problema. Para empezar, el título de la nota no representa el verdadero contenido de la visión monetaria de la inflación. Da a entender que esta visión señalaría que "solamente" la emisión monetaria explica la inflación. Sin embargo, esto no es así, es el crecimiento de la oferta monetaria más allá de su demanda, por lo que podría haber inflación sin que aumente la oferta de moneda pero caiga su demanda, aumente más la oferta que la demanda y otras combinaciones posibles.

En segundo lugar, el artículo señala que hay ciertos precios que han aumentado más que el promedio y que, por lo tanto, esto requiere una explicación por fuera del aumento de la emisión porque, parecería ser, de otra forma todos los precios hubieran aumentado en la misma proporción. Esta es una falacia generada por la simplificación de la ecuación de la teoría cuantitativa del dinero.

Pero la teoría monetaria nunca ha dicho eso. Ya en 1912, Ludwig von Mises señalaba en su libro Teoría del Dinero y el Crédito, que el principal problema de la inflación no es aumenten todos los precios sino las distorsiones que ocurren en los precios relativos. Es decir, si todos los precios subieran en la misma proporción, no habría otro problema que el que llamamos de menú (habría que cambiar los precios en los menús), pero estaríamos igual: nuestros ingresos aumentarían igual que nuestros gastos. El tema es que eso nunca ocurre, unos precios aumentan ante o más que otros. Siempre es así, por lo que no hay aquí ningún fenómeno que desacredite a la explicación monetaria de la inflación.

¿Cuáles aumentan más y cuáles aumentan menos? Eso depende de muy distintos factores, entre los que se encuentra el señalado en la nota. Pero no es el único. Hay que ver por dónde ingresa al mercado el dinero creado en exceso (muchas veces para financiar el Estado), las restricciones regulatorias que restringen el funcionamiento de ciertos mercados más que otros y las posiciones dominantes, fruto de esas regulaciones o de la falta de apertura de la economía.

Por lo que, en verdad, parecería desprenderse de la nota dos conclusiones o que no están o que son opuestas a lo propuesto. Primero, que la teoría monetaria explica perfectamente lo ocurrido. Segundo, los fenómenos de poder de mercado desaparecerían por el camino opuesto al propuesto: no con mayores regulaciones (detrás de las que se esconde ese poder) sino con la desregulación y la apertura de la economía. Poco podrían abusar los fabricantes de galletitas si tuviéramos disponibles galletitas danesas o uruguayas o colombianas.

En fin, la visión estructuralista no tiene mucho para aportar, o al menos algo que la visión monetarista no incluya. La esencia de esta última, desde el escolástico Juan de Mariana o el escocés David Hume ha sido, con la metáfora de la mano invisible, o la teoría de las ventajas comparativas, uno de los más grandes aportes en la historia de la ciencia económica.

Tags relacionados