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Las metas inflacionarias del 20% pueden transformar la negociación salarial

JULIÁN DE DIEGO

JULIÁN DE DIEGO Profesor de Derecho del Trabajo y Director del Posgrado UCA

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Informes económicos confiables revelan que los índices del INDEC y las tendencias elevaron la pauta oficial de inflación del Gobierno Nacional del 17 al 19%, a partir de una singular caída del IPC desde el segundo cuatrimestre.

Con ello, del 2,6 de abril se pasaría a índices en torno del 1% a partir de junio.

Si así fuera, la inflación del año sería inferior al 20%. Iniciativas públicas y privadas avalan este pronóstico, como lo son los del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, que se compromete a ajustar por el IPC del INDEC cualquier desfasaje en el conflicto docente, o la Federación de Empleados de Comercio que aplicó un ajuste del 10% no remunerativo convertible más otro 10% remunerativo y una cláusula gatillo para comparar el aumento también con el IPC oficial.

Otro tanto ocurre con SMATA, que con los concesionarios de automóviles, con el Automóvil Club y con las terminales automotrices tienen un sistema de ajuste por inflación trimestral, en donde se utilizan como referencia el IPC del INDEC y otro índice independiente, y con ello, se acuerda el ajuste.

En el próximo trimestre, si el índice cae en torno del 1% mensual, SMATA ajustaría alrededor del 4% para el tercer tramo, con una proyección anual en torno del 20%.

La astucia sindical es inconmensurable, y por ende cada acuerdo entraña alguna particularidad que lo distingue, porque es parte de la estrategia gremial diferenciarse con alguna ‘picardía’, que con distintos formatos o recursos, existe desde tiempos inmemoriales. El corrimiento o adelantamiento de la fecha de aplicación de los ajustes, la forma de ajustar por la fecha en la que se debe ajustar (por ejemplo si es retroactivo el ajuste o a partir de la fecha de corrección), o sobre qué rubros alcanza, o los ajustes que se realizan por separado a sumas fijas como el día de la actividad, la compensación anual por vacaciones, u otros adicionales, entre muchas otras. En consecuencia, cabe hacer el análisis de cada caso, para poder valorizar en forma concreta la evolución de los convenios del 2017 que se ha constituido en una prueba de fuego para el futuro de la economía de la Argentina.

En cualquier caso, habría que tener en cuenta en qué medida, acuerdos que pueden generar expectativas inflacionarias superiores. Al respecto Daniel Kahneman ‘Premio Nobel’ de Economía por haber integrado aspectos de la investigación psicológica en la ciencia económica, especialmente en lo que respecta al juicio humano y la toma de decisiones bajo condiciones o circunstancias complejas como es el caso de la incertidumbre reinante en una determinada época.

En efecto, en la teoría de la ‘prospectiva’ (prospect theory), según la cual los individuos toman decisiones, en entornos de incertidumbre, en las que en general se apartan de los principios básicos de la probabilidad. A este tipo de decisiones lo denominaron ‘atajos heurísticos’.

Una de las manifestaciones de los atajos heurísticos es la aversión a la pérdida, que en las circunstancias que presenta hoy la negociación colectiva de salarios, está totalmente neutralizada por la cláusula gatillo. En otros términos, los riesgos que se corren con los ajustes porcentuales se neutralizan con el ajuste comparativo final.

La apuesta al éxito del Gobierno Nacional, además de ser un objetivo loable de tipo general, es un deber moral de los actores sociales, cuando se ataca con éxito uno de los peores flagelos que sufren trabajadores y empresas y todos los ciudadanos en general.

En efecto, la inflación es más arbitraria que cualquier otra carga, y en particular, se ha convertido en un impuesto a la pobreza.

Si es posible derrotarla, parece razonable ahora debemos responder con coherencia para que cada uno aporte su cuota de sacrificio y el esfuerzo de todos los sujetos y factores que pueden contribuir a extinguirla.