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Gobierno corporativo, fraude y ‘compliance’

PABLO E. GRACÍA Director del Comité de Compliance del IAIA

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Históricamente las compañías no han considerado la prevención del fraude como un objetivo primordial de las actividades de control interno. Por lo general, las iniciativas antifraude fueron una faceta implícita de las actividades de Auditoría Interna más que una parte de un programa explícito dirigido especialmente al área de fraude.

Para combatir las acciones ilícitas, se debe llevar a cabo una adecuada prevención y disuasión. El riesgo de fraude debe ser administrado con mecanismos adecuados a cada tipo y actividad de organización. Un buen Gobierno Corporativo es esencial para la prevención y disuasión del fraude, a través de la aplicación de:


- La Cultura Organizacional, lo que implica predicar con el ejemplo y compromiso de la Alta Dirección (en inglés Tone at the Top).
- Los Organismos de control definidos, con los recursos necesarios, bien capacitados y con dependencia funcional/jerárquica adecuadas.
- La implementación de Códigos de Ética o de Conducta: con debida definición del sector de Compliance y su rol especifico.


Hoy en día, la gestión de riesgos –incluyendo los riesgos de fraude, soborno, corrupción, lavado de activos, además de los relacionados a incumplimientos normativos– y controles asociados, se está incorporando velozmente a las actividades de cumplimiento, convirtiéndose en los motores primordiales de los programas de Compliance.


En el actual ambiente de negocios, el fraude es un motivo de alta preocupación para todas las compañías públicas y privadas. Los riesgos de fraude y corrupción dañan severamente el Capital Reputacional de las organizaciones y ocupan un lugar prioritario entre las preocupaciones corporativas.


Debido a los últimos acontecimientos públicos, y a la luz de que actualmente los controles antifraude son requeridos por la misma legislación, la alta gerencia y los comités de Gobernanza les están reclamando un mayor involucramiento a los organismos de control –Auditoría Interna, Control Interno o Compliance Officer– y que desempeñen un rol más activo en los esfuerzos antifraude corporativos.


A pesar de que los roles antifraude varían de una organización a otra, existe la creencia general de que la alta gerencia tiene la responsabilidad exclusiva sobre las medidas antifraude, que los miembros del Comité de Auditoría deben supervisar activamente los esfuerzos antifraude y que la Auditoría Interna funciona como una línea crítica de defensa contra la amenaza de fraude con énfasis en el monitoreo de riesgos, así como la prevención y detección de fraudes.


Sin embargo, está tomando cada vez más relevancia la teoría de las 3 líneas de defensa:
- La responsabilidad de las áreas operativas: primer responsable y dueño del control interno.
- Áreas específicas como Control Interno, Compliance, GRC, entre otras.
- Auditoría Interna.


El Gobierno Corporativo, a través de sus valores y cultura, organismos y prácticas operativas sobre estos temas, crea un valor muy importante para la organización.

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