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¿Es recuperable la imagen de Scioli?

DIEGO DILLENBERGER Director de la revista Imagen

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¿Es recuperable la imagen de Scioli?

Con fe, con esperanza, siempre para adelante’. La muletilla es marca registrada de Daniel Scioli, el ex gobernador bonaerense y malogrado ex candidato presidencial. Una carrera política forjada desde supuestos triunfos deportivos y en base a su lucha contra la adversidad de haber perdido el brazo en una competencia.

Sin convicciones políticas que lo identifiquen con alguna vertiente del peronismo, Scioli podía defender privatizaciones con Carlos Menem, a la vez que diez años después bregaba por las reestatizaciones de la era kirchnerista. Scioli podía estar con los Kirchner a muerte, y tanto Néstor como Cristina podían a la vez humillarlo y provocarle severos daños a su gobernabilidad, como cuando la ex presidenta no le giraba los fondos para terminar con un paro docente. Sin embargo, el motonauta siempre fue acompañado por un denominador común: su imagen era ‘de amianto’.

Ahora una serie de encuestas muestran que el amianto se esfumó. Eran hasta ahora tres los factores que penetraron ese muro blindado que soportaba las peores inundaciones, las rutas destruidas, largos paros docentes, criminalidad creciente y hasta hospitales en pésimo estado: la misma derrota electoral de 2015, que siempre presiona sobre la imagen del perdedor, los escándalos de corrupción que afectan a su entorno político más directo, y la comunicación de su sucesora, la gobernadora María Eugenia Vidal, que exhibió su herencia de gestión deficiente con más contundencia que el gobierno nacional. La imagen de Scioli había descendido en los últimos meses al mismo nivel de Cristina Kirchner, entre 35 y 38%.

Pero nada pudo tanto para derribar la imagen otrora incombustible del ex motonauta como la serie de escándalos amorosos que se ventilan ahora en los medios. Primero se supo que mientras exhibía en campaña a Karina Rabollini como futura primera dama, viajaba a La Habana con una amante oculta, Gisela Berger. Luego se supo que a la rubia cordobesa le era infiel a escondidas con una vedette morocha, Sofía Clerici. Para enlodarlo más, cuando se supo que Berger quedó embarazada, salió sin acuerdo con ella a los medios a esbozar una ‘feliz paternidad a los 61 años’, para que luego la Berger saliera a desmentirlo: "me pidió que abortara".

Kriptonita verde para un político que hacía de su fe católica y su amistad con el Papa Francisco una parte central de su estrategia de imagen.

"Es una situación muy difícil, porque construyó su carrera política en base a su propia biografía. Es un proyecto meramente biográfico al que se le arruinó la biografía", explica el encuestador y asesor de comunicación política Claudio Polosecki, que medía la imagen positiva de Scioli en 38% en Capital y GBA antes de los escándalos. "Perdió toda su credibilidad", remata.

La encuestadora santafesina Alejandrina Retamar mide ahora, después de los affaires, una imagen de 19%. El 80% en una encuesta nacional dice estar informado de esas noticias, y el 61% dice haber empeorado su visión de Scioli luego de enterarse.

Ahora la pregunta que se debe estar haciendo el ex gobernador es si su mala imagen puede revertirse, como lo hiciera Cristina Kirchner luego de la debacle 2008/2009 y que también bajó a menos de 20% para recuperarse tras la muerte de su esposo, en 2010.

Una encuesta a un panel de 107 relacionistas públicos y comunicadores profesionales hecha por la revista Imagen revela que los profesionales están divididos: Un tercio cree que su carrera ha terminado, otro tercio cree que puede rescatarse pero solo parcialmente. Un cuarto cree que con una buena estrategia puede revertirse ‘en gran medida’ y hasta casi un diez por ciento cree que, valiéndose de su nueva paternidad, podría incluso mejorar su imagen más allá de donde estaba antes de los affaires amorosos.

Para el encuestador y experto en marketing político Federico González ,"Scioli ya antes estaba al borde del abismo, ahora está en el infierno, y no le será posible volver al estado de gracia anterior, porque estos escándalos cristalizan todos los problemas anteriores políticos y de gestión".

Argentina es generosa con políticos caídos en desgracia. La historia continúa.

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