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El futuro de una Internet vigilada y menos segura

LAUTARO RUBBI Profesor investigador Instituto Cs. Sociales UADE Conicet

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El futuro de una Internet vigilada y menos segura

Según la Unión Internacional de Telecomunicaciones, 47% de la población mundial ya utiliza Internet. Aunque la distribución es dispar, concentrándose en poblaciones de alto poder adquisitivo y estando altamente limitada en otros países, la cantidad de usuarios conectados a Internet ha aumentado de forma explosiva. Cada vez más, todo lo que nos rodea depende de Internet para funcionar.

Junto con las facilidades y nuevas posibilidades que esto permite, también se imponen nuevas vulnerabilidades a la luz de la posibilidad de penetrar los sistemas de prácticamente cualquier dispositivo. Es común el robo de información financiera y la intrusión en dispositivos personales y redes sociales. Según Cisco, más de un tercio de las organizaciones que sufrieron ataques en 2016 reportaron millonarias pérdidas en consumidores, oportunidades de negocios y valor accionario.

Pero el peligro es mayor cuando los objetivos implican infraestructuras críticas o servicios que afectan los intereses nacionales. En 2010 el virus Stutnex penetró los sistemas de enriquecimiento de uranio de Irán y retrasó su programa nuclear por meses. Actualmente, se cree que Rusia habría influenciado las elecciones en Estados Unidos mediante la manipulación de información extraída de los correos de políticos. Por su parte, aunque Estados Unidos acusa reiteradamente a China de ciberataques y ciberespionaje, su credibilidad se vio afectada desde las revelaciones del caso Snowden.

Frente a esto, pocas son las opciones. Una es aumentar la inversión en Ciberseguridad. Pero los costos son elevados, la actualización debe ser constante y la seguridad nunca es óptima. Una segunda posibilidad, adoptada por países como Corea del Norte, China o Rusia, es limitar el acceso y la exposición a la red de sus habitantes y sus estructuras críticas. Además de restringir la información a la que sus poblaciones pueden acceder para evitar disrupciones en el régimen, la desconexión parcial de la red global puede ser útil para evitar intrusiones. German Klimenko, consejero personal del presidente ruso en temas cibernéticos, reveló que su país podría desconectarse de la internet durante una crisis para proteger su infraestructura crítica. La misma ‘está siendo relocalizada en su totalidad en el territorio ruso para evitar intrusiones’.

Por su parte, la fortaleza de la ‘muralla digital’ china es bien conocida. Finalmente, otra estrategia es recurrir a la disuasión, pudiendo implicar la penetración anticipada sistemas foráneos para responder de forma rápida en caso de ataque. Pero estas acciones podrían llevar a una catástrofe cuando otros interpreten que las acciones de defensa preventiva son en realidad ataques contra sus sistemas.

Mientras que el avance de la conectividad permitirá superar antiguas barreras, las respuestas a las vulnerabilidades que esta conlleva son poco atractivas. Todas implicarán una red más vigilada, fragmentada y menos segura.