Comienzan a aparecer los impactos negativos de la pandemia

Los datos económicos y corporativos del segundo trimestre confirman que los pronósticos más negativos no estaban errados.

Desde el inicio de la pandemia fue bien claro que las medidas de confinamiento social y cierre de las economías –implementadas ambas a modo de defensa contra el virus– iban a generar graves crisis de oferta y demanda. Éstas, a su vez, impactarían muy negativamente en los niveles de actividad y en las ganancias empresarias, entre otras significativas variables macro y microeconómicas. A este respecto, los datos que han comenzado a publicarse del segundo trimestre muestran indicios de una cruda realidad: los pronósticos más negativos no estaban errados.

En efecto, Singapur –la joya exportadora del sudeste asiático– informó el lunes que el PBI del segundo trimestre había sufrido una caída interanual del 42%; récord absoluto de dicha economía. Más aún, este jueves China publicará sus estimaciones del PBI para el primer semestre: el consenso estima que, por primera vez en más de 40 años, la caída no sería menor al 6%.

En relación a las ganancias corporativas, el panorama tampoco es alentador. Esta semana comenzaron a publicarse los balances de las empresas que cotizan en el S&P 500, siendo los más representativos los correspondientes a tres bancos (JP Morgan, City, Wells Fargo) y una línea aérea (Delta Airlines). En todos los casos, en términos interanuales, fueron extremadamente negativos. Los tres bancos informaron caídas en sus beneficios del orden del 60% al 75%; mientras que –como era previsible– Delta registró una pérdida semestral récord de u$s 6250 millones, frente a una ganancia de u$s 2200 millones en igual período del año anterior.

No todo termina aquí. A estos datos puntuales se le deben sumar las estimaciones generales para lo que resta del año. Respecto a los niveles de actividad, a nivel global el FMI estima que la caída anual no será menor al 6%, con recesión en casi la totalidad de los países. En términos de ganancias, el escenario también es complicado: el proyectado actual de beneficios corporativos para el 2020 de las 500 empresas del S&P 500 asciende a u$s 110 por acción; lo cual, frente a los u$s 157 del 2019, implica una caída interanual de nada menos que del 30%.

Como se podrá apreciar, los costos económicos de la pandemia serán severos y la recuperación que –en el mejor de los casos recién se espera para el bienio 2021/2022– requerirá el mantenimiento e incluso, de ser necesario, el aumento de los montos involucrados en las vigentes políticas monetarias y fiscales de estímulo (hoy estimados en alrededor del 8% del PBI en las economías más desarrolladas). A todo ello, debería sumarse una fuerte solidaridad global. Caso contrario la salida será más lenta y más negativa, no sólo en términos económicos sino también políticos y sociales.

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