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El salto en los casos otra vez obligó a revisar proyecciones de actividad

No hay muchas posibilidades de que la actividad económica sostenga las previsiones más optimistas que se trazaron los analistas si el avance de la segunda ola de Covid continúa con esta intensidad. La realidad es que el propósito oficial es sostener todo lo posible las actividades industriales. Pero hay un obstáculo que se está haciendo presente cada vez de manera más cotidiana: los contagios pinchan burbujas y al hacerlo, la capacidad de las empresas de tener a sus dotaciones alistadas se complica.

Los números iniciales hablan de un arrastre estadístico de 5%, lo que implica mantener los valores de producción de diciembre. Sobre este cálculo, el margen de que pudiesen mejorar algunas actividades agroindustriales (especialmente por el impulso de la soja y los cereales, cuyos precios protagonizan la racha alcista más fuerte en siete años), había animado a proyectar un rebote cercano a 7% para el 2021.

Pero ahora todo está en revisión. El Ejecutivo por el momento aplicó restricciones moderadas, recortando rubros comerciales de impacto limitado como la gastronomía, la recreación y algunas actividades comerciales (los shoppings deben permanecer cerrados).

En ese terreno, el efecto sanitario llevó al gabinete económico a monitorear otro tipo de rubros. Si bien el principal foco de atención se lo llevan las subas de precios y la inflación de marzo, la ministra de Salud, Carla Vizzotti, alertó que el nivel de contagios no va a disminuir. Que en las últimas 24 horas se hayan contabilizado 537, la cantidad más alta de casos fatales, encendió luces de preocupación de todas las intensidades.

Una de las estrategias que evalúan en la Casa Rosada tiene que ver con aplicar cierres alternados. Eso implica que no haya un plazo en el que se aplique un cierre total, sino un período corto de tiempo que permitiría ir y venir. Para ellos habría que evaluar la efectividad de los protocolos y el día a día de las cifras de Covid.

El EMAE, el indicador que se aproxima al PBI, tuvo un retroceso de 2,6% en febrero. En términos desestacionalizados la caída fue de 1%. Eso representa la primera disminución en 9 meses, señal de que el rebote pierde fuerza y empieza a mostrar signos de agotamiento. Con esta base, la tarea de armar un esquema preventivo se transforma en proyectar los Excel de recaudación que podría aportar la economía. Si el escenario sanitario no viene acompañado de un estallido de casos, lo que espera conseguir el Gobierno es una mayor cantidad de dosis para avanzar con el plan de inmunización, y aplacar de esa forma la erupción que hoy pone a la Argentina en una zona de riesgo relevante.

La expectativa de un razonable 2021 aún no se fue. Pero todo depende de las restricciones que están en danza.

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Comentarios

  • CA

    Claudia Analía

    Hace 14 días

    ¿Los datos de la pandemia son suministrados por los mismos que dijeron en un foro internacional que teníamos 5% de pobres cuando en verdad eran 25%???... No, gracias, paso. Cuando les conviene las suben, sino las bajan. TRUCHOLANDIA.

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