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Las emprendedoras detrás de Praxis, la emblemática galería de arte de calle Arenales

Con su misión de representar el arte latinoamericano en el mundo, Praxis - desde su bellísima (moderna y clásica) sede de seis pisos en Recoleta, es una de las galerías más vigentes de Buenos Aires desde hace casi cinco décadas/Conversamos con su dupla al frente para entender su fórmula y su mirada/¿Por qué la filosofía de su fundador fue la de un visionario? ¿Cómo se siguen anticipando? ¿Cuáles son sus proyectos inminentes?/Además: ¿de qué se trata The Praxis Journal?

Corre el año 1977 y Miguel Kehayoglou, un empresario textil y amante del arte, está listo para inaugurar uno de los proyectos más innovadores que el campo cultural local haya visto. Praxis es el nombre que elige para su galería, situada en un imponente edificio de seis pisos sobre la calle Arenales, que mezcla tradición y modernidad. Marcada por una visión actual y multidisciplinaria, busca ampliar las reglas del mercado. Miguel supo ser un mecenas que pensó tan fuera de la norma, que dejó un legado que se mantiene en pie después de casi cincuenta años.

Hoy Praxis está más vigente que nunca, consolidando un camino propio y poco habitual para el mundo de las galerías, donde no sólo se ocupa de la difusión y comercialización del arte argentino, sino que sostiene una activa presencia en el universo digital, además de crear proyectos paralelos como el lanzamiento de «The Praxis Journal» , su propio medio de comunicación y atendiendo a problemáticas actuales para darle espacio a artistas y curadores jóvenes, como pudimos ver recientemente en «Lo que importa es la piel», muestra colectiva que reunió a artistas como Belén López De Carlo, Jorge Pomar o Marcelo Canevari bajo la curaduría de Vic Tolomei. MALEVA fue una tarde de primavera hasta la galería para conversar a fondo con Carolina Constantino (directora comercial) y Cecilia Molina (curadora y editora de The Praxis Journal), para descifrar el secreto de su éxito y vigencia, a lo largo del tiempo, y del que ellas (ambas son parte desde la década del noventa) son una pieza clave.

Cecilia Molina y Carolina Constantino, la dupla que guía a Praxis y mantiene su vigencia.

¿Cómo fueron los inicios de la galería en una época en donde el sistema del arte era mucho más chico y limitado? ¿Cuáles era la visión de Miguel?

CC: Praxis fue pionera en la difusión del arte latinoamericano. De hecho fue de las primeras galerías en tener representación en Estados Unidos y otras partes del continente, así como también de participar en ferias de arte. Miguel tuvo una visión a largo plazo, algo que aún hoy podemos percibir. Nosotras no estábamos en esa época, pero cuando se inauguró el edificio fue un acontecimiento mágico y algo muy impactante porque no existen otras galerías así en Argentina.

CM: Miguel compró este Petit hotel con el deseo de reciclarlo. Quería conservar la estructura y convocó a un grupo de arquitectos para trabajar en el interior, inspirado en la arquitectura de Paul Andreu, que había visto en Francia. Es ahí cuando nace el concepto tan característico que tiene el edificio, donde se unen tradición y modernidad. De hecho es el primero en haber sido diseñado especialmente para albergar a una galería de arte, lo que demuestra que Miguel siempre pensaba de manera integral y adelantada. Incluso fue uno de los primeros galeristas que vio la importancia de las ferias, allá por el año 85.

¿Podríamos decir que la internacionalización del arte local fue un factor crucial para la galería, con los enormes riesgos que implica en especial en una época analógica y menos globalizada?

CM: Es cierto que cuando Praxis comenzó el mundo no estaba globalizado como hoy, pero Miguel tenía una visión filantrópica de difundir a los artistas latinoamericanos en el mundo. En ese sentido, el proyecto de serigrafía y la promoción de obras originales de artistas le permitió participar en diferentes ferias y llevar el arte a lugares tan alejados como Japón.

CC: Miguel era un visionario. Pensar en esa manera que tenía de proyectar a futuro es algo que todavía hoy nos emociona. Su misión fue defender el arte del continente, algo que por entonces no sucedía mucho.

Hoy en día el trabajo de divulgación y reconocimiento de artistas latinoamericanos en Estados Unidos está más consolidado que nunca, lo que evidencia un panorama muy diferente al que existía cuando Praxis entendió el valor de abrir una sucursal en el exterior. ¿Cómo es la recepción del proyecto hoy y cómo mantienen el vínculo entre galerías?

CM: El cambio fue muy fuerte. Cuando Praxis Nueva York se inició había una movida de arte latinoamericano pero hace poco surgieron los movimientos latinx que realmente lograron mayor reconocimiento y espacios de representación. Praxis fue de las primeras en mostrar a esos artistas y de tener el foco antes que la mayoría. El artista latinoamericano era alguien que quizás trabajaba en esas ciudades, formaba parte de alguna colección y se mostraba, pero que no vivía ahí. Nosotros logramos crear un diálogo con artistas residentes y con otros que están acá para crear un vínculo duradero.

Otro proyecto rupturista fue el de arte gráfico, donde no sólo crearon una serie única de serigrafías, ampliando las posibilidades del mercado y el coleccionismo, sino que contaban con un taller propio y obras que eran producidas desde la galería.

CM: Sobre eso, lo primero que hay que entender es que Praxis nació como un centro de arte y diseño, es decir con una impronta multidisciplinaria. En cada piso había una muestra diferente: de grabado, originales de artistas contemporáneos, diseño y también muestras sobre textiles. En 1983 nace la colección de obra gráfica porque Miguel sostuvo que los jóvenes iban a poder iniciar su colección a través de obras más accesibles y con una calidad de excelencia. Invitaba a artistas reconocidos a experimentar con la técnica, desde pigmentos hasta texturas, en las cuales ellos formaban parte del proceso y la experiencia.

Hablemos un poco del mercado. Desde la época en la que ustedes empezaron a trabajar acá, durante los años 90, hasta hoy...¿Cómo sienten que cambió el panorama general y el ecosistema del arte? ¿Cómo perciben su transformación?

CM: hubo una revolución digital en el medio y eso es uno de los factores que más impactó. De hecho eso me hace pensar que así como Miguel era un visionario, su hija Nuria también lo es. Ella fue una de las primeras personas del medio en entender lo que se venía y por eso construimos una plataforma digital para galerías cuando nadie la estaba haciendo.

CC: hace diez años el comercio online estaba muy poco establecido y, cuando atravesamos la pandemia, nos dimos cuenta que estábamos consolidados en ese campo. Teníamos la plataforma, los medios, la gente ya nos conocía y además veníamos trabajando hace mucho para posicionarnos en redes sociales, algo con lo que trabajamos de forma muy minuciosa desde el 2015. Cuando empezamos a armar nuestro perfil en Instagram, mucha gente no entendía porque lo hacíamos. Pero realmente logramos posicionarnos, crear una comunidad orgánica y crear conexiones incluso fuera de Argentina.

CM: otro proyecto que también muestra nuestro interés por los temas actuales, es el de arte y sustentabilidad. En ese caso Nuria nos propuso hacer investigaciones y muestras sobre el tema a partir del 2010, cuando aún ni siquiera se usaba el término.

Me gustaría preguntarles por el presente de Praxis y cuales son los proyectos que tienen en mente para el año que viene.

CM: En el 2023, estaremos en Zona Maco con un solo show de la artista chilena Josefina Concha, que explora la cualidad pictórica del textil. También invitamos a la artista contemporánea latinx Scherezade Garcia, quien vive y trabaja en New York, a realizar una serigrafía de edición limitada de su serie Stories of Wonder: When the Sea is my Land, trabajo en el que indaga las raíces históricas del colonialismo y su reverberación en el mundo de hoy. Además el ciclo de Arte y sustentabilidad que llega a su VI edición, llevará la impronta curatorial de un artista. Todas las muestras programadas para el año entrante aquí en Buenos Aires van a ser grupales porque nos entusiasma que se traduzca en este proyecto el espíritu del trabajo en equipo que siempre caracterizó a la galería.

¿Qué tipo de vínculos eligen generar con los artistas que forman parte de la galería?

CC: la misión siempre fue la de trabajar con artistas jóvenes, para apadrinarlos desde el inicio y con el deseo de acompañarlos. Muchos de ellos han hecho grandes carreras, pero ese nunca ha sido el objetivo final. No nos interesa tomar sólo a artistas consagrados y apoyarnos en el éxito ya construido, sino sostener una verdadera intención de mecenazgo.

Después de tantas décadas de permanencia, de animarse a los cambios y apostar por el trabajo constante. ¿Cómo sintetizan la impronta e identidad de Praxis?

CC: Diría que representar al arte latinoamericano en el mundo, acompañando al artista en todas sus etapas y momentos. Por otro lado, el hecho de que Praxis siempre tuvo la capacidad de reinventarse y tener la mirada atenta, no sólo para los artistas y sus obras, sino pensando en el contexto que nos rodea.

CM: Hemos creado muchos proyectos paralelos para acompañar ese objetivo, como por ejemplo The Praxis Journal, nuestro medio de comunicación que habla justamente de nuevos paradigmas y tendencias. Creo que la flexibilidad, el dinamismo y no tenerle miedo a reinventarnos constantemente, hace que la galería continúe en el tiempo.

///En MALEVA hacemos fotos y videos para nuestras coberturas y notas con los equipos de MOTOROLA Edge 30, Moto g200 5G, Moto g52 y moto g41.

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