Guerra de egos: las 7 claves para combatir los celos profesionales

por  DANIEL COLOMBO

Facilitador y Máster Coach especializado en CEOs, alta gerencia, profesionales y equipos. www.danielcolombo.com

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Guerra de egos: las 7 claves para combatir los celos profesionales

En un clima laboral saludable, la competencia es un buen estímulo para afrontar los desafíos. Pero cuando predominan los celos, el efecto nocivo debe ser gestionado a tiempo

Los celos son parte de la convivencia en todo tipo de entornos; y el laboral y profesional no son la excepción. Suelen despertarse debido a la envidia que alguien puede generar en cierto tipo de personas que, incluso, pueden hacerle los días muy difíciles.

En un clima laboral saludable, la competencia es vista como un buen estímulo para afronar los desafíos. En cambio, cuando los celos interceptan las relaciones se produce un cambio nocivo en la comunicación en el equipo, que necesita ser gestionado a tiempo.

¿De dónde provienen los celos? Como sabemos, los celos pueden llegar a ser enfermizos; y no sólo contagian a las personas involucradas, sino a toda la organización.

Para la psicología, surgen cuando una persona percibe un peligro (real o imaginario) y, como no sabe encauzarlo, genera una serie de manifestaciones que pueden verse como irracionales ante los ojos de los demás: bronca, rabia, ira, malas jugadas y chismes. Suelen provenir de una enorme inseguridad interna e inmadurez de la persona que los siente, y que, en su afán de querer controlar al otro, al ver que éste se 'escapa' de su dominio, manifiesta la emoción de la celotipia, el comportamiento asociado a los celos.

En el trabajo, las personas sienten atacado su ego y manifiestan celos por distinto tipo de situaciones: un ascenso, los logros de un equipo en particular, la llegada de alguien que es visto con atributos especiales para destacarse en algún área, la relación amistosa que un miembro de la empresa tiene con un superior, cuando se llama a cierta persona a solas y a puertas cerradas para una reunión de improviso, y las posibilidades de crecimiento cuando se promueve a alguien a un cargo, en detrimento de otros compañeros. 

Convenientemente gestionados, estos celos pueden ser encauzados en forma natural. Aunque, como imaginas, lo que sucede habitualmente es que desencadenan una catarata de emociones de las llamadas negativas, que enrarecen el ambiente, fomentan el chisme y disminuyen la productividad no sólo de la persona celosa, sino de todo el entorno, y hasta de la persona que es celada.

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Todo cambia en el mundo del trabajo. Las nuevas generaciones, el paso a retiro de las personas mayores, las flamantes carreras que toman la delantera y las habilidades blandas más cotizadas hoy -que no son las que se buscaban hasta hace sólo dos años-, son aspectos diferenciales de esta reinvención del entorno laboral fomentada por el avance tecnológico y las transformaciones permanentes.

Las 7 claves para gestionar los celos profesionales

  1. Entender el mensaje oculto del celo y aprender de la experiencia. La manifestación del celoso oculta inseguridad, miedo, decepción y frustración. Si podés ver estos aspectos, para lo cual se necesita ir a fondo y observar detrás de lo que se manifiesta, podrás entender (no necesariamente justificar) la posición del otro y diseñar acciones para mitigar el daño que intenta producir la persona celosa, que está al acecho.
  2. ¿Real o aparente? Es importante detenerse a discernir si los celos son reales o son un capricho del momento. La diferencia entre lo real y lo aparente es que, muchas veces, las personas exteriorizan en los celos otro tipo de “pases de factura” por situaciones del pasado que no han sabido encauzar en su momento. De modo que, si buscás ir a ese punto en el tiempo, estarás empezando a desactivar esos celos que se manifiestan en el presente.
  3. Hablar. La comunicación asertiva es ideal en estos casos. Para encarar un diálogo franco es necesario prepararse y contar con la habilidad de escucha como herramienta fundamental. Asimismo, se requiere haber procesado internamente los sentimientos enojosos hacia el celoso, para que la conversación fluya y puedan arribar a un resultado ganar/ganar que favorezca a ambos y lime las asperezas. También se puede acudir a una figura neutral para que actúe como mediador. 

      4. Asumir la responsabilidad personal. Otro punto de partida es observar tus propias         reacciones, que podrían haber generado celos en otra persona. A veces nos comportamos en forma arrogante, o quizás no prestamos atención suficiente a alguien que lo único que quiere es recibir un poco de nuestro tiempo. Si es este el caso, lo mejor es hacer un mea culpa primero con vos y luego con esa persona, como una forma de mejorar la convivencia.

    5. Promover la inclusión. Este aspecto es esencial si tenés posiciones de jerarquía, puesto que es recomendable que busques tomar decisiones equilibradas mirando la totalidad del equipo. Además, necesitarás experimentar a fondo tu capacidad de buen comunicador para que, cuando introduzcas modificaciones en el funcionamiento, por ejemplo, cambios, promociones de puestos y premios, sepas transmitirlo con toda la seguridad, claridad, transparencia y contundencia que se requiere. De esta forma evitarás los chismes y las situaciones de enojo, o, al menos, buscarás minimizarlas.

     6. Ser ecuánime en el elogio y el reconocimiento. Un motivo frecuente de conflicto en las organizaciones es que los directivos suelen elogiar y reconocer a ciertas personas, aunque no lo hacen con todos. Es más sencillo observar a quien sobresale y cargar a los demás con expresiones duras o impiadosas, o demasiada presión adicional. Un buen líder es aquel que sabe equilibrar las palabras de apoyo, el salario emocional y la compensación del estímulo que necesitan todos los miembros del equipo. Como dice el refrán: “Felicita en público, y llama la atención en privado”. 

     7. Generar espacios de compartir. Otro aspecto por el que surgen los celos y la envidia es por los supuestos. Se presuponen muchas cosas, aunque pocas veces se toma el tiempo para analizarlas a fondo y chequear si son verdaderas. Las personas se basan en percepciones, por lo que, si bien será difícil que todos vean lo mismo de una situación determinada, sí es fundamental que se abra la comunicación interna de tal forma que, en ese fluir, los vínculos puedan profundizarse. Una excelente herramienta es crear espacios dentro del tiempo laboral para que los miembros del equipo compartan sus lados B: hobbies, deportes, arte, películas. Todos son temas que pueden acercar incluso a aquellos por los que alguien siente celos.