Pablo Ramirez:

Pablo Ramirez: "Se necesita un apoyo real del Estado a la moda"

La mirada crítica del diseñador sobre el mercado internacional de la moda y la falta de políticas oficiales de apoyo a la industria textil.

"Cerré una etapa”, resume Pablo Ramirez sentado en su flamante oficina y taller que da a la Avenida Santa Fe y está a pocas cuadras de la boutique que acaba de inaugurar en Recoleta (Ayacucho 1984), tras 15 años en el barrio de San Telmo. Ramirez es el diseñador argentino que revive el concepto de elegancia en cada vestido negro, el ítem esencial que lo identifica. Siempre en movimiento, en sus inicios pasó por los equipos de Via Vai, Gloria Vanderbilt, Adriana Costantini y Alpargatas

En 1999, Alan Faena lo convocó para diseñar el look de Fito Páez para el tour del disco Abre. En esa misma época firmó el vestuario para una ópera barroca en el Teatro Avenida y enseguida presentó Patria, la colección que enamoró a Gustavo Cerati y derivó en una alianza creativa de la que nació el majestuoso abrigo que el músico lució para sus 11 Episodios Sinfónicos inmortalizados en el Teatro Colón. Por entonces, ya muchos se preguntaban por la proyección de la innovadora marca: ¿cómo podría diseñar en negro, siempre, y no repetirse? La respuesta definitiva llegó con Magia Negra, la exhibición que en 2016 mostró a Ramirez en retrospectiva. “Cuando planté bandera en San Telmo fue como una declaración de principios. Es como si me hubiera ido de la casa de mis viejos: hoy cumplo 18 años como marca y siento que pude hacer un camino de identidad”, reflexiona sobre su presente.

"Nadie vive de hacer desfiles"

En el mundo, muchos diseñadores de vanguardia asumen como directores artísticos de las grandes maisons. ¿El mercado se volvió hostil para los fashion entrepreneurs?
No hay espacio porque son corporaciones y grandes grupos los que manejan todo. La muerte de Azzedine Alaïa y la visita de Jean Paul Gaultier a Buenos Aires marcan una etapa. Gaultier es un sobreviviente de una generación que ya no existe. La moda, a nivel global y local, muestra que el mercado se achicó muchísimo y se concentró en un sector. Yo mismo tuve que reacomodarme para estar plantado en este nuevo escenario. Tampoco se termina de entender si hay alguien con la capacidad creativa para distinguirse del resto. No es casual que Alber Elbaz no haya vuelto a entrar en el sistema (NdE: Ex Guy Laroche e Yves Saint Laurent, fue desvinculado conflictivamente de Lanvin tras 14 años de servicio). De los nombres vigentes, Nicolas Ghesquière (NdE: Director creativo de Louis Vuitton) está definiendo un nuevo rol, porque tiene identidad y la aplica en una casa de moda tradicional. Otro sobreviviente es John Galliano: lo que está haciendo para Margiela es increíble. No me parece casual que esté de moda esa casa y él esté al frente de su propia etiqueta.

¿Que haya 6 colecciones anuales es sustentable para la industria de la moda?
La sensación es hasta dónde se va a llegar, cómo se multiplica y se acelera todo. Se pasó de lanzar dos colecciones anuales a cuatro, y ahora 6. ¡Es un ritmo que no lo resiste nadie! No sé qué va a pasar, porque es como si  las grandes casas y las marcas de producto masivo y de bajo costo estuvieran compitiendo a la par. Para mí vale el ejemplo de Alaïa, quien siempre se manejó fuera del calendario: presentó cuando quiso e hizo nada más que dos colecciones al año. Intento mantenerme fuera de ese sistema, como diseñador independiente, porque esto es una carrera. Desfilar colecciones que tenés que colgar automáticamente es absurdo: no se puede no tener tiempo.

A nivel local, ¿sirven las semanas de la moda o habría que crear nuevas plataformas?
Más que plataformas para mostrar y difundir nuestro trabajo, lo que se necesita es un apoyo real del Estado. En estos 18 años que llevo de carrera, no lo hubo nunca. La política siempre utilizó la plataforma del desfile para mostrar que ese era el apoyo, y la verdad es que nadie vive de hacer desfiles. Un desfile es un show, pero no es como el de un músico que cobra por su actuación, por los derechos de autor, por los discos que vende. En realidad, hacemos ropa y en lo único en que se nos apoya es en hacer un show para mostrarla; pero si queda en eso, al que le rinde es al que brinda ese espacio porque puede promocionarse o hacer otros negocios, pero no a los que realizamos todo el esfuerzo. Es llamativo: ¿cuántos sobrevivimos de toda esa camada de diseñadores que apareció en 2001? Sin respaldo, no puede resistir nadie. El desfile de Jean Paul Gaultier en el CCK, hace unos meses, me pareció fuerte como imagen. Y aclaro que me encanta JPG, lo admiro, lo respeto. Pero veía en la fila, con una espera de dos horas, a todos mis colegas, compañeros, estudiantes y pensaba que ninguno recibe apoyo para algo así. “Nosotros, los contribuyentes, somos los que le estamos pagando a un diseñador internacional para que haga un megadesfile”, fue mi conclusión. Muchos de los que estaban en la fila ni siquiera tienen local a la calle y trabajan en la industria de la moda generando fuentes de trabajo, identidad, haciendo cultura. Sentí una especie de retroceso, como si fuera la época colonial, y me pareció doloroso. Pero sigo resistiendo.

"La moda, a nivel global y local, muestra que el mercado se achicó muchísimo y se concentró en un sector. Yo mismo tuve que reacomodarme para estar plantado en este nuevo escenario"

¿Cuáles son las políticas oficiales de apoyo al diseño independiente que faltan?
Francia tuvo, en los ‘80, una política vinculada con la cultura. Un sello que la distingue es París como la capital de la moda. Para lograrlo, apoyaron a los diseñadores desde el Gobierno, de modo de mantener vivo ese mito. Acá, la sensación que tenemos es la de sálvese quien pueda. Es un papelón que cada uno esté intentando salvarse a sí mismo. Es muy difícil cambiar la mentalidad para pensar de una manera colectiva.

Tu trabajo fue elogiado por Isabella Blow, Suzy Menkes y Stephen Gan, los críticos más prestigiosos. Tras 18 años de carrera, ¿todavía no llegó el momento de tu lanzamiento internacional?
Me encantaría, pero siento que tengo otros tiempos. Siempre comparé mi trabajo como si fuera una criatura. Bueno, con 18 años de carrera siento que ahora soy mayor de edad, que me fui de la casa de los viejos y me estoy independizando. Es momento de madurar. Desde que nos mudamos a Recoleta, vinieron más compradores extranjeros que en 15 años en San Telmo. Así que con solamente haberme mudado dentro de Buenos Aires siento que ya tengo esa proyección internacional. 

Nueva etapa
“Es buenísimo lo que está pasando a nivel social con la mujer. Por eso, para mi nueva colección estoy trabajando en las Juanas: pienso en Juana de Arco y en Juana Azurduy, en mujeres empoderadas, que pelean, que resisten”, anticipa Pablo Ramirez. También prepara la apertura de un pop up store en Paseo Alcorta, prevista para agosto. Y lanzará una una línea de zapatos y carteras.

Comentarios6
Roberto Vilate
Roberto Vilate 02/06/2018 04:36:41

Otro que pide vivir del estado, que manga de vagos.

Juan Manuel De Pablo Ortiz
Juan Manuel De Pablo Ortiz 01/06/2018 04:28:33

que sinrverguenza

maria del carmen gonzalez
maria del carmen gonzalez 01/06/2018 11:03:08

Apoyo del Estado, jajja. Todos quieren un poco de teta. Y si prueban laburando y arriesgando??? Chantasssssssssssssssssssssssssssss

juan manuel de tommaso
juan manuel de tommaso 30/05/2018 04:43:26

Todos los sectores reclamando al Estado, si no te dan los números poné un bar, no sé.

Hugo Morand
Hugo Morand 28/05/2018 05:14:49

Como ? no logran ser exitosos sin el Estado atrás?, dejen de robar la plata de los que trabajan y prueben laburando con las reglas de juego existentes.

Martin Sendra
Martin Sendra 28/05/2018 02:45:47

Que bronca me da leer esto. Los empresarios textiles han abusado asquerosamente de los argentinos, cobrando precios ridiculos. Y ahora para colmo quieren fondos publicos?

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