El año de las dos ruedas: qué hay detrás del 'boom' en la venta de motos

Por segunda vez, en el país se venden más motos que autos. Las razones del fenómeno. Las marcas nacionales y las extranjeras con ensamblado local copan un mercado en crecimiento

Detrás del boom del mercado de motos en la Argentina existe un puñado de variadas razones. Por lo pronto, las cifras dan cuenta de un incremento sostenido en las ventas a lo largo del año, tanto que hasta el mes de septiembre se patentaron 320.226 unidades, lo que representa una mejora del 16,1% con respecto al año pasado.

Puestos a buscar los motivos de semejante fenómeno, se presenta una singular paleta variopinta. La pandemia y el temor a contagiarse del Covid en los medios de transporte públicos azuzaron la compra de motos y generaron un cambio cultural que, aseguran los protagonistas del sector, "ya no tiene vuelta atrás".

A este giro inesperado en los usos y costumbres se le suman dos cuestiones macro: el cepo cambiario, que hace imposible la compra de dólares en el mercado oficial, y la fuerte inflación, que provocaron el drenaje de los ahorros rumbo a bienes durables que pudieran funcionar como reserva de valor. Y ahí estaban los motovehículos, mucho más a la mano en materia de precios que los automóviles cero kilómetro o usados.

El año es auspicioso para el sector, pese a que las cifras mensuales por momentos exhiben un movimiento de serrucho, una clara inestabilidad que igualmente no termina por afectar la tendencia alcista. Por ejemplo, en septiembre, según datos de la Asociación de Concesionarios de la República Argentina (Acara), el patentamiento cayó 3,1% con respecto a agosto y casi 20% en términos interanuales.

"En septiembre la problemática de las importaciones, tanto en unidades como en partes, ha tenido su impacto, ya que tuvo un nivel importante de restricciones. De todas formas, el acumulado anual viene dando por encima de 16% de crecimiento y creemos que el comportamiento del mercado seguirá hacia arriba porque los motovehículos se siguen afianzando como medio de transporte en cada vez más provincias y ciudades, no solo en el caso de las unidades más chicas sino también en las del segmento medio, para viajes y traslados de muchos kilómetros, un segmento que si tuviera una mayor oferta de unidades podría haber incrementado los patentamientos", destaca Horacio Jack, presidente de la División Motovehículos de Acara.

Viento a favor

Los actores principales del mercado de motocicletas coinciden en resaltar los motivos por los cuales el segmento no para de crecer. Lino Stefanuto, presidente de la Cámara de Fabricantes de Motovehículos (Cafam) señala: "Si comparamos este año contra el año pasado, que todavía estábamos dentro de la pandemia, la situación sanitaria de alguna manera potenció la venta de motos por lo que ya sabemos: el transporte público era un peligro para contagiarse y mucha gente a partir de ahí cambió el paradigma. Tal vez nunca habían andado en una moto, pero decidieron probar para sentirse más seguros".

Dejado atrás el estímulo inicial vinculado al factor sanitario comenzaron a pesar las motivaciones económicas. Urgía darle un destino concreto a los ahorros. "Nosotros creemos que el consumidor de alguna manera se ha protegido viendo la alta inflación que sufre la economía argentina y la pérdida del poder adquisitivo. La moto fue un lugar de refugio para los ahorros de la gente", recalca Fredi Vera, titular de la Cámara de Concesionarios de Motos.

Y agrega: "Como bien durable, al igual que los electrodomésticos y otros artículos, mucha gente optó por comprar la moto porque se veía que mes a mes iban aumentando los precios. Tuvimos esa suba, pero sabíamos que el impulso generado por el ahorro del consumidor iba a durar dos o tres meses y que luego nos íbamos a acomodar otra vez a valores más bajos".

Según cuenta Vera, las cifras actuales exhiben cierta desaceleración. Un efecto poco preocupante. "Comenzamos con buenos números, pero también vamos con lo previsto: sabíamos que a partir del segundo semestre íbamos a tener una caída en las ventas, que se muestra perfectamente en las últimas estadísticas. A partir de junio, de vender 42.000 motos en mayo bajamos casi un 20% hasta las 37.000, y seguimos la tendencia a la baja mes a mes. No son caídas muy abruptas".

En el sector estiman que este año se puede llegar al medio millón de unidades vendidas. La cifra no es descabellada. "Nosotros llegamos a vender 800.000 unidades en un momento", aclaran.

Cambio en el mapa

Otro de los motivos por los cuales crecieron las ventas fue que el Gobierno mantuvo bien lubricado el canal de financiamiento. Abundaron las facilidades para comprarse una moto, hasta que el Banco Central comenzó a subir la tasa de interés de referencia.

El cambio cultural en el uso de la moto puede rastrearse en el mapa. Si en los tiempos previos a la pandemia los puntos fuertes de venta estaban localizados en el NOA y en el NEA, ahora la moto ha irrumpido con fuerza en los tres grandes centros urbanos: Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe. Luego le siguen Chaco y Tucumán.

De acuerdo con los datos de septiembre, elaborados por Acara, Honda sigue liderando el mercado con 7785 unidades vendidas. El top five lo completan Motomel, con 4339 motos; Corven, con 3628; Zanella, 3567; y Gilera, con 3008. En cuanto al modelo más patentado, el primer escalón lo ocupa la Honda Wave 110, histórica líder de años anteriores que había caído a la cuarta posición. Le siguen la Motomel B110, que saltó de la cuarta a la segunda posición; Corven Energy 110; Gilera Smash y Keller KN 110-8.

Sin dólares

Detrás del despliegue comercial está el entramado productivo. Los fabricantes celebran el fenómeno comercial pero advierten de las estrecheces que padecen por la falta de dólares en la plaza. "En todos los órdenes se siente el estrangulamiento. En nuestro caso casi el 90% del valor de la moto es por insumos importados. Acá la integración es la mano de obra del ensamblado y un 9% de los componentes. Con lo cual si bien en plata llega a ser un 30%, la materia prima para las partes o las partes hechas que llegan desmontadas representan un 90% del precio de la moto", explica Lino Stefanuto, presidente de la Cámara de Fabricantes.

El empresario señala que generalmente las motos siguieron el cambio del dólar oficial. "El problema ocurre cuando las empresas no tienen stock suficiente y comienzan a enfrentar dificultades para girar divisas al exterior y pagarle a sus proveedores. El Banco Central tomó medidas bastante duras y eso repercute, en algunas empresas más que en otras. Hay compañías que son filiales de casas matrices que de alguna manera pueden llegar a soportar un pago diferido de 180 días, pero hay otros que son importadores o representantes. Si uno va a otro dólar deja de ser competitivo".

Pese a todo, Stefanuto considera que el sector puede avanzar en el agregado de valor: "Así como están dados los aranceles, es decir que una moto que tiene integración local paga cero arancel; una moto que se ensambla pero no se le agrega ninguna pieza local paga el 20%; y una moto que se trae importada paga el 35%, debería ser suficiente como para que cada uno se ubique en el lugar que quiere jugar. Si quiero ser fabricante, el volumen me da y el mercado me permite, hago la inversión que corresponda, fabrico las partes e integro un porcentaje que hoy ronda un 9% de partes. Pago el cero y soy más competitivo".

Y acota: "Para el que hace un producto de alta tecnología pero con poca producción y poco volumen no tiene sentido que integre para hacer 500 motos por año. Entonces pago el 35%. Pero eso debería ser libre, no discrecional. Porque hay veces que hay empresas que reciben muchas licencias y otras que no reciben casi nada".

La restricción cambiaria ha terminado por ser el tiro de gracia para las marcas importadas, que representan el 2% del mercado local. "Prácticamente hay dos temas: obtener una licencia no automática para una moto importada es muy difícil. El Gobierno lo que busca es que todos agreguen valor local. Hasta se anunció que Ducatti, una primerísima marca de altísima tecnología, se va a empezar a ensamblar en Córdoba a fin de año -recalca Stefanuto-. La razón es que no obtenían las licencias de importación y entonces decidieron, para estar presentes en el mercado argentino, ensamblar la moto acá".

La sequía de dólares ha hecho que algunas empresas prácticamente desaparecieran del mercado. "Marcas como BMW han podido ingresar poquísimas unidades. Comercializaban 2000 unidades al año en una época normal, el año pasado no llegaron a 150. Evidentemente este esquema ha perjudicado mucho a los que son importadores puros y ha defendido más a los que tienen un agregado de valor local", concluye el directivo de Cafam.

Capacidad de adaptación

El mejor ejemplo de cómo adaptarse al escenario local para continuar liderando el mercado lo dio el Grupo Simpa, que mutó su estrategia y pasó de comercializar en 2017 el 60% de productos importados a ensamblar en el país el 95% de las motos, mientras que el 5% restante lo importan bajo condición de producto terminado.

"Esto no significa que dejamos de vender un montón de motos. En los últimos dos años nacionalizamos la producción de 18 modelos que antes traíamos importadas. Ahora las ensamblamos en la Argentina", destaca Martín Schwartz, director del Grupo Simpa.

En la actualidad la compañía produce cinco marcas de motos en el país: KTM, Royal Enfield, Husqvarna Motorcycle, Aprilia y CFMoto. "Hicimos un proceso de conversión industrial muy importante, abrimos una segunda fábrica. Tenemos una planta en el Parque Industrial de Campana desde el año 2013, y este año inauguramos una segunda fábrica en el parque industrial de Pilar. Entre las dos tenemos cinco líneas de montajes donde estamos produciendo estos vehículos", dice Schwartz.

Luego señala un punto que para él resulta clave: "Un tema distintivo que tiene nuestra empresa sobre los demás players del mercado es que vendemos solamente a través de concesionarios exclusivos. Nuestros concesionarios son independientes, como en la industria automotriz, pero son exclusivas, no van a multimarca. Le vendemos a 70 concesionarios exclusivos e independientes de toda la Argentina. Eso nos posiciona como los líderes en el segmento medio y premium de la industria de las dos ruedas".

El empresario también es optimista sobre el futuro. Destaca que el mercado total acumulado hoy está un 20% arriba de las cifras del 2021. "El año pasado también fue un año de crecimiento y ahora continúa la tendencia. Estamos proyectando para 2023 una mejora del 23%". El Grupo Simpa ha logrado consolidarse como uno de los jugadores más fuertes en el vector de cilindrada media -entre 250 y 650 centímetros cúbicos-, donde son verdaderos especialistas. En esa franja el crecimiento de las ventas fue del 17% con respecto al año anterior y se aguarda llegar a diciembre con una mejora del 25%.

¿Cuál es el perfil del cliente que compra una moto de media o alta cilindrada? "Definimos a nuestros clientes por las motos que compran, y nosotros vendemos motos de segmento medio hasta premium. En esa categoría tenemos la marca más importante en ventas de la Argentina, que es KTM; y en el segmento de motos de cilindrada media tenemos a Royal Enfield como la marca más vendida en la Argentina. Con KTM somos también líderes del segmento de alta cilindrada, es decir más de 650 cc. Tenemos algunos hitos dentro del tema ensamblaje. El año pasado rompimos el récord de la moto de cilindrada más alta producida en la Argentina con la Adventure 790 de KTM. Y este año estamos lanzando próximamente la Husqvarna Norden 901, de 900 centímetros cúbicos, que será la moto de más alta cilindrada en la historia de la Argentina", asegura Schwartz.

Una moto de cilindrada media cuesta aproximadamente $ 2,2 millones. En cambio, en los productos premium de alta cilindrada "se abre mucho el panorama", con motocicletas que oscilan entre u$s 40.000 y u$s 50.000, "pero no son representativas del mercado", asegura Schwartz. El grupo tiene como marcas líderes en ventas a KTM y Husqvarna, seguidas por Royal Enfield. "Vendemos en promedio 1500 motos por mes en los segmentos medio y premium", asegura el empresario.

En cuanto al financiamiento, el Grupo Simpa cuenta con acuerdos bancarios mediante los cuales ofrece un 50% del monto del vehículo financiado en 12 cuotas sin interés. "Son una gran tracción de venta debido a la fuerte expectativa inflacionaria que existe hoy en día en el mercado", aclara.

Por último, consultado sobre las perspectivas a futuro para el mercado de moticicletas, Schwartz señala: "Todo crecimiento está sujeto a la disponibilidad de dólares que el Gobierno tenga y decida poner en el sector. Hemos podido mitigar mucho la escasez a partir de la reconversión, pero igual jugamos con las mismas reglas que todos y en términos de importaciones todavía hay un camino por recorrer para llegar adonde todos queremos ir".

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