Historia de marca

Llegó desde Turín y cambió la industria del chocolate para siempre: quién es el "Willy Wonka" argentino

Fenoglio es uno de los grandes nombres chocolateros de la Patagonia. Su historia comenzó en los 40 con la llegada de un confitero turinés que protagonizó un boom turístico de este negocio.

Ir a Bariloche y no volver con una caja de chocolates es muy difícil. La ciudad patagónica está unida culturalmente a este producto. Y uno de los grandes impulsores de este vínculo fue un empresario turinés que llegó al país en los 40. Fenoglio se transformó en el nombre del chocolate y su familia construyó un legado en el rubro a través de varios emprendimientos.

Aldo Fenoglio pendiente de cada detalle en su confitería en Bariloche

Aldo Fenoglio había aprendido el oficio de pastelero y chocolatero en su Turín natal. Ahí trabajaba en una pequeña confitería donde elaboraba todo tipo de delicias, desde trufas hasta bombones y chocolate artesanal. Sin embargo, la situación de conflicto en Europa lo llevó a mudarse a la Argentina junto a su esposa, Inés Secco, en 1939.

Llegada a Bariloche

Primero recaló en Rosario, pero no se sintieron a gusto. Lo mismo les pasó en Mar del Plata y Mendoza. Un amigo de la pareja les recomendó Bariloche, que en ese momento no era el polo turístico actual y así fue que en 1948 se instalaron en esa ciudad y abrieron una casa de té a la cual bautizaron "Tronador" sobre la calle San Martín. En su comercio tenían varias propuestas dulces, pero, poco a poco, el chocolate fue ganando protagonismo.

En los 60 el turismo creció y gran parte tenía que ver con la industria chocolatera. La compañía pasó a llamarse Fenoglio y a enfocarse casi en su totalidad en la elaboración de estos productos. Además, el empresario turinés creó algunas novedades, como los "Besos de Bariloche", el "Panforte Fenoglio" y el "Bombón atómico". Este último estaba inspirado en el proyecto que se llevaba a cabo en la isla Huemul. "Al final resultó la única bomba atómica fabricada en la Argentina", le dijo Inés Secco al medio local Río Negro.

Los finos chocolates de Fenoglio pasaron por los paladares de varias figuras reconocidas, en particular de la política. Juan Domingo Perón, Arturo Illia e incluso el expresidente de los Estados Unidos, Dwight Eisenhower, disfrutaron sus delicias.

Lazos familiares

Con el tiempo, los hijos del matrimonio, Diego, Bruno y Laura, se fueron sumando al negocio familiar. En tanto, a fines de los 60, el hermano de Inés, Benito Secco, arribó desde Italia y fundó su propia empresa, a la cual llamó chocolates Del Turista.

Pero todo cambió en 1970 con el fallecimiento de Aldo Fenoglio. Diego, con 20 años, se hizo cargo de la empresa hasta 1990 cuando Laura, su hermana, quedó a cargo. Finamente en 1995 Diego Fenoglio vendió su parte de la compañía y al año siguiente fundó Rapanui.

Venta a Havanna

Por su parte, Fenoglio, la empresa, entró en crisis a fines de los 90 y en el 2000 entró en concurso preventivo por una importante deuda. En ese momento entró en escena el fondo de inversión D&G (hoy conocida como Inverlat), creado por un grupo de banqueros.

Ellos primero se quedaron con Havanna, conocida por sus alfajores y cafeterías, en 2003. La firma barilochense era proveedora de la cobertura de chocolate para los alfajores Havanna y D&G optó por integrarse verticalmente. Así fue que en 2007 adquirió Fenoglio sin hacer mucho ruido y la sumó a su portfolio. Hoy continúa bajo su control.

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