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La tensión geopolítica en el Ártico alcanzó un nuevo nivel tras confirmarse una mayor cooperación estratégica entre Rusia y China, una alianza que preocupa seriamente a Estados Unidos y a la OTAN.
Altos mandos militares y analistas internacionales advierten que ambos países están coordinando operaciones, presencia militar y estrategias económicas en una de las regiones más sensibles del planeta, donde el deshielo está abriendo nuevas rutas marítimas y acceso a recursos clave.
Dos superpotencias se unen contra Estados Unidos por un territorio clave en la disputa global
El Ártico se transformó en un nuevo tablero central del poder mundial. El retroceso del hielo permite:
- Nuevas rutas comerciales entre Asia, Europa y América
- Acceso a reservas de petróleo, gas y minerales estratégicos
- Ventajas militares para el despliegue de submarinos y bases avanzadas
Rusia controla más del 50% de la costa ártica y viene reabriendo y modernizando bases militares, mientras que China se autodefine como un “Estado cercano al Ártico” y expande su presencia mediante inversiones, rompehielos y cooperación con Moscú.

La alianza que busca romper con el orden mundial
Para expertos en seguridad internacional, la alianza entre Rusia y China en el Ártico no es solo regional, sino parte de un movimiento más amplio para desafiar el orden mundial dominado por Estados Unidos. La coordinación en esta zona refuerza la capacidad de ambos países para:
- Limitar el acceso de Occidente
- Proteger sus rutas energéticas
- Proyectar poder militar a gran escala













