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Tras el golpe que se sintió en todo el mundo por los bloqueos al Estrecho de Ormuz, Turquía busca desarrollar un nuevo proyecto de infraestructura que tiene la intención de superar a las rutas energéticas más importantes a nivel global.

Se trata del Canal de Estambul, un plan que buscaría crear una nueva vía de tránsito entre el Mar Negro y el Mar de Mármara. El objetivo máximo es redefinir el tráfico marítimo en todo el mundo, en un contexto en el que se intensifica la competencia por otras rutas energéticas.

 Turquía busca desarrollar un nuevo proyecto de infraestructura que tiene la intención de superar a las rutas energéticas más importantes a nivel global.
Turquía busca desarrollar un nuevo proyecto de infraestructura que tiene la intención de superar a las rutas energéticas más importantes a nivel global. yaroslav danylchenko

¿Qué sucede hoy en el Estrecho de Ormuz?: la situación geopolítica actual

A mayo de 2026, esta ruta energética atraviesa un momento tenso debido al conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán. Se volvió uno de los centros de la disputa energética mundial, ya que conecta el Golfo Pérsico con el océano Índico. Por este paso circula alrededor del 20% del petróleo comercializado por mar y una gran parte del gas natural licuado global.

Tras la escalada del conflicto en Oriente Medio, Irán avanzó con nuevas medidas para administrar el Estrecho con un organismo especial que exige permisos y peajes para determinadas embarcaciones.

Estas medidas preocupan principalmente a Europa y a Asia, ya que la interrupción prolongada del suministro podría impactar de forma directa en el precio del petróleo, el gas y los fertilizantes.

El ambicioso plan de Turquía: ¿Qué se propone el Canal de Estambul?

En medio de este escenario internacional y geopolítico, Turquía decidió reactivar el proyecto del Canal de Estambul, que busca construir una vía artificial paralela al Bósforo para conectar el Mar Negro con el Mar Mármara y el Mediterráneo.

El objetivo es descongestionar el tránsito marítimo que enfrenta actualmente el Bósforo, que es paso natural regulado por la Convención de Montreux de 1936 para permitir la libre circulación y limitar posibles peajes a favor de Turquía. El canal tendría aproximadamente 45 kilómetros de extensión.

Turquía busca controlar una de las rutas más estratégicas del planeta: ¿En qué etapa se encuentra el proyecto?

Este proyecto aún no se encuentra terminado: el gobierno de Recep Tayyip Erdoğan mantiene el plan activo y volvió a impulsarlo debido a la crisis actual en el Estrecho de Ormuz y la necesidad de nuevas rutas energéticas.

Se estima que el costo total del proyecto varía entre 15,000 y 65,000 millones de dólares. Turquía considera que este ambicioso proyecto puede convertirse en una herramienta estratégica para aumentar su influencia sobre el comercio marítimo euroasiático.