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La Armada de Estados Unidos acumula un retraso de 24 meses en la modernización de sus tres destructores de la clase DDG 1000 Zumwalt para incorporar los misiles hipersónicos Conventional Prompt Strike (CPS).

Según un informe de la Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno (GAO), publicado en julio de este año, las primeras pruebas de vuelo desde uno de estos buques fueron postergadas hasta 2027.

Por qué Estados Unidos retrasa la modernización e instalación de misiles hipersónicos

El organismo perteneciente al Gobierno federal de los Estados Unidos planea incorporar los misiles CPS a tres destructores fabricados en Maine: el USS Zumwalt, el USS Michael Monsoor y el USS Lyndon B. Johnson. Para conseguirlo, necesita modificar la estructura de los buques e instalar sistemas de lanzamiento vertical. Sin embargo, la modernización del primer destructor acumulaba demoras pese a estar completada en un 94% en enero de 2026.

Uno de los principales problemas fue la necesidad de realizar trabajos eléctricos y de cableado que no estaban contemplados inicialmente. La Armada agregó 230,000 horas de trabajo con un costo adicional de US$20 millones.

Además, los destructores utilizan sistemas particulares de radar, combate y redes informáticas que resultan costosos y difíciles de mantener.

El proyecto busca transformar los destructores en plataformas capaces de atacar objetivos estratégicos y fuertemente protegidos a grandes distancias mediante armamento convencional.
El proyecto busca transformar los destructores en plataformas capaces de atacar objetivos estratégicos y fuertemente protegidos a grandes distancias mediante armamento convencional.GAO

Cuánto cuesta cada misil hipersónico

El precio del armamento también aumentó durante el desarrollo del programa: en 2021, la Armada había previsto un costo cercano a US$50 millones por proyectil. Sin embargo, GAO informó que, en abril pasado, el valor estimado se encontraba entre US$63 millones y US$71 millones por misil, con un promedio de aproximadamente US$67 millones.

La inversión total también es considerable:

Cada misil utiliza tecnología boost-glide: un cohete impulsa el proyectil y, posteriormente, un cuerpo planeador se separa para continuar su recorrido hacia el objetivo. Pueden viajar a más distancia que la mayoría de los proyectiles convencionales y utilizar trayectorias menos predecibles que las de los misiles balísticos.

La GAO explicó que esta tecnología permite atacar “objetivos valiosos y fuertemente defendidos desde una gran distancia” con una carga útil no nuclear.

Cuándo será la primera prueba de vuelo

Las primeras pruebas de vuelo desde los destructores estaban previstas para 2025, pero fueron trasladas a 2027 por problemas de financiamiento y dificultades técnicas. El objetivo es comprobar que el sistema pueda funcionar correctamente desde un buque de guerra y avanzar hacia su incorporación operativa.