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La luz amarilla con un signo de exclamación dentro de una figura que representa un neumático corresponde al sistema de monitoreo de presión, conocido como TPMS. Cuando permanece encendida, advierte que al menos una rueda tiene una presión de aire significativamente baja.

Según la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras (NHTSA), los conductores deben inspeccionar los neumáticos y comprobar su presión cuanto antes si aparece esta advertencia.

El sistema puede detectar la baja presión mediante sensores ubicados en los neumáticos o a partir de la velocidad de las ruedas y otros sensores del vehículo. Esa información se procesa para activar el indicador en el tablero.

Qué significa si la luz amarilla parpadea

Si el símbolo parpadea durante 60 a 90 segundos y después queda encendido, puede indicar una falla del sistema de monitoreo. En ese caso, la NHTSA recomienda contactar al concesionario para una inspección.

Esta secuencia puede repetirse cada vez que se enciende el vehículo hasta que se corrija el problema. Por eso, es importante observar cómo se comporta el indicador.

También puede iluminarse brevemente en mañanas frías y apagarse cuando los neumáticos se calientan o aumenta la temperatura exterior. Esto puede ocurrir cuando la presión está cerca del umbral de advertencia. Aunque la luz se apague, corresponde revisar la presión.

¿Qué hacer cuándo aparece la advertencia en el tablero?

La presión recomendada debe consultarse en la etiqueta ubicada en el marco o borde de la puerta del conductor, o en el manual del propietario. La referencia que debe seguirse es la indicada por el fabricante del vehículo, no la que aparece en el lateral del neumático.

La NHTSA recomienda revisar la presión de los neumáticos al menos una vez al mes, con las ruedas frías.
La NHTSA recomienda revisar la presión de los neumáticos al menos una vez al mes, con las ruedas frías. Imagen ilustrativa creada con IA - El Cronista USA

Para el mantenimiento habitual, la NHTSA aconseja comprobar la presión de todas las ruedas, incluida la de repuesto, al menos una vez al mes y con los neumáticos fríos, después de un mínimo de tres horas sin circular.

Una rueda puede tener menos aire del necesario sin que resulte evidente a simple vista. Por eso, el TPMS no reemplaza el control periódico con un medidor. Mantener la presión adecuada influye en la seguridad, la duración de los neumáticos y el consumo de combustible.