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Con la llegada del frío, muchas viviendas comienzan a mostrar señales claras de exceso de humedad en el hogar: olor a encierro, ventanas empañadas al amanecer, ropa que no se seca y la aparición de pequeñas manchas oscuras en paredes o techos. Aunque el deshumidificador es la solución más efectiva, no siempre está disponible o resulta necesario cuando la humedad es moderada.
En ese escenario, un truco casero con romero y sal gruesa se volvió popular como una alternativa simple, económica y natural para mejorar el ambiente interior y reducir el olor a humedad en espacios pequeños.
Cómo funciona la mezcla de romero y sal gruesa
La efectividad de este método se basa en la combinación de dos propiedades naturales:
- La sal gruesa es higroscópica, es decir, tiene la capacidad de atraer y retener parte de la humedad del aire.
- El romero libera compuestos aromáticos naturales que neutralizan el olor a cerrado y aportan una sensación de frescura.

Juntos, permiten crear un pequeño absorbente ambiental que ayuda a mantener más secos y perfumados los espacios cerrados.
Cómo preparar el frasco antihumedad paso a paso
Este es el procedimiento básico para armarlo en casa:
- Colocar sal gruesa hasta cubrir aproximadamente dos tercios de un frasco de vidrio.
- Agregar varias ramas de romero fresco o seco.
- No cerrar el frasco: debe quedar abierto para que interactúe con el aire.
- Ubicarlo en el lugar donde suele concentrarse la humedad.
El frasco comienza a actuar de forma pasiva, sin electricidad ni mantenimiento complejo.
Dónde conviene colocarlo para mejores resultados
Este truco funciona mejor en espacios reducidos y poco ventilados, como:
- Interior de armarios y placares
- Baños sin ventilación natural
- Zapateros o cajones cerrados
- Alacenas o estanterías contra paredes frías
No reemplaza a un deshumidificador eléctrico cuando la humedad es alta o estructural, pero sí ayuda a prevenir olores y sensación de encierro.
Cada cuánto hay que renovarlo
La sal tiene un límite de absorción. Cuando se satura, pierde eficacia. Por eso se recomienda:
- Cambiar la sal cada 2 a 4 semanas
- Reemplazar el romero cuando pierda aroma
- Preparar varios frascos y distribuirlos en distintos ambientes













