

La historia de Maggie parece sacada de una película, pero ocurrió de verdad. Esta perra atravesó uno de los episodios de maltrato animal más crueles que se conocieron y estuvo a punto de morir por las heridas que sufrió.
Su rescate marcó el comienzo de una nueva etapa lejos del lugar donde había sido víctima de semejante violencia.
Lo que ocurrió después convirtió su historia en un ejemplo de superación ya que en apenas un año, Maggie pasó de ser una perra rescatada en condiciones extremas a desempeñar una tarea muy especial junto con personas que necesitaban compañía y contención.
El brutal ataque que dejó a Maggie ciega y con 17 heridas de bala
La historia de Maggie comenzó en Líbano, donde fue víctima de un episodio de maltrato animal extremo. La encontraron abandonada y atada a una caja, con 17 heridas de bala en el cuerpo que le provocaron la perdida total de la visión, una de sus orejas mutilada y la mandíbula fracturada. Además, perdió todos sus cachorros ya que estaba embarazada cuando sufrió el ataque.
Su caso llegó a las redes sociales y despertó la preocupación de organizaciones dedicadas a proteger animales como la fundación británica Wild at Heart Foundation que intervino para rescatarla y conseguir que recibiera los cuidados necesarios, ya que Maggie tuvo que pasar por distintas cirugías y tratamientos para recuperarse de las lesiones.

El rescate que llevó a Maggie desde Líbano hasta una nueva familia en Reino Unido
En 2018, después de las gestiones de rescate y recuperación, Maggie pudo abandonar Líbano y viajar a Reino Unido. Allí la espera Kasey Carlin, una joven de Brighton que había conocido su historia a través de una publicación sobre animales que necesitaban ayuda. Su intención inicial era recibirla temporalmente como hogar de acogida, pero después de convivir durante un mes, Kasey decidió adoptarla.
Kasey contó que, aunque al principio necesitaba pequeñas ayudas para orientarse, la pérdida de sus ojos no le impedía jugar, relacionarse con otros perros ni acercarse a las personas.
Un año después, Maggie se convirtió en una perra de terapia que acompaña a niños y adultos mayores
En 2019, un año después de llegar a Reino Unido, Maggie consiguió el registro como perra de terapia por su carácter amoroso y la facilidad con la que se acercaba a las personas. A partir de entonces, comenzó a visitar hospitales, residencias de adultos mayores y universidades, donde su presencia y compañía contribuían a brindar contención emocional a quienes atravesaban momentos difíciles.
Su trabajo también incluyó visitas a escuelas, donde participaba en actividades para enseñarles a los chicos sobre el respeto hacia los animales, la aceptación de las diferencias y el acoso escolar. Asimismo, su historia comenzó a utilizarse para promover la adopción de perros con discapacidades y demostrar que pueden tener una vida plena.
Por su parte, Kelsey impulsó Wonder Dog Rescue, un proyecto dedicado a rescatar animales con necesidades especiales. Así, Maggie pasó de necesitar ayuda para sobrevivir a convertirse en una compañía para personas que también necesitaban apoyo.












