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El Gobierno de los Estados Unidos tiene a disposición una gran cantidad de entidades federales que se dedican a investigar los movimientos financieros de los ciudadanos. El principal motivo detrás de este protocolo responde a los intereses de seguridad nacional.
Debido a su moneda y la estabilidad de su mercado, muchos criminales suelen elegir llevar a cabo sus operaciones ilegales en el país, por lo que los agentes estadounidenses se encargan de desenmascararlo.
De esta forma, es importante que los ciudadanos sepan cuáles son las maniobras que podrían, sin querer, levantar sospechas y dejarlo involucrado en un problema.
Oficial: Estados Unidos congela las cuentas bancarias de estas personas
Cuando una persona deposita o retira 10.000 dólares o más en efectivo, el banco está obligado por ley federal a reportar la operación.
Además, fragmentar el dinero para evitar ese reporte, por ejemplo hacer varios depósitos de 2.000 o 3.000 dólares en pocos días, no evita el control y puede generar una alerta adicional, ya que esa práctica está prohibida. El monitoreo se basa en el total acumulado y el comportamiento, no solo en una transacción aislada.
Esto no significa que el dinero sea ilegal ni que se cobre un impuesto automático, sino que las autoridades financieras realizan un seguimiento preventivo para detectar posibles actividades irregulares. Por lo que si usted realizó operaciones similares, podría estar siendo observado y, en caso de estar involucrado en situaciones ilegítimas, podría sufrir la congelación de su capital.

Mientras el origen del dinero sea legítimo y pueda justificarse, operar con esos montos es legal.
¿Qué otras operaciones podrían ser sospechosas?
- Hacer varios depósitos o retiros en efectivo por montos pequeños en pocos días para reunir una suma mayor, ya que el banco puede interpretarlo como fraccionamiento.
- Depositar grandes sumas de efectivo sin poder explicar claramente su origen, aunque el dinero sea legítimo.
- Mover efectivo entre distintas sucursales o bancos en un corto período de tiempo.
- Recibir o entregar grandes cantidades de efectivo por ventas privadas, herencias o préstamos informales sin documentación.
- Realizar depósitos frecuentes de efectivo en cuentas personales que normalmente no manejan efectivo.
- Usar cuentas de familiares o terceros para mover dinero propio, incluso con buena intención.
- Retirar grandes montos en efectivo sin un motivo claro o sin avisar previamente al banco.
- No responder o ignorar consultas del banco sobre el origen o destino del dinero.











