

El Servicio de Impuestos Internos (IRS) analiza cada año millones de declaraciones de impuestos para verificar que la información presentada sea correcta y coincida con los registros disponibles. En ese proceso, ciertos patrones llaman la atención de la agencia y pueden llevar a una revisión más detallada.
Uno de esos comportamientos se repite entre miles de contribuyentes y suele activar controles adicionales, especialmente cuando los datos declarados no reflejan con precisión los montos reales registrados durante el año fiscal.
¿Qué investigará el IRS en las declaraciones de impuestos este año?
El IRS explica que una auditoría fiscal es un mecanismo para confirmar que ingresos, gastos y deducciones fueron reportados correctamente. Entre los factores que más desencadenan estos controles aparece el uso de números excesivamente redondos, una señal que los sistemas del organismo consideran irregular.
Por qué los números redondos generan sospechas
Los importes reales casi nunca terminan en múltiplos exactos de cien. Por eso, registrar gastos o ingresos como “u$s 500”, “u$s 1.000” o “u$s 2.000” puede despertar dudas y llevar al IRS a pedir documentación adicional.
Entre los disparadores habituales se encuentran:
- Montos redondeados en distintas secciones de la declaración.
- Estimaciones en lugar de cifras exactas.
- Repetición de números idénticos, que sugiere aproximación.
- Declaraciones vinculadas a personas o empresas previamente auditadas.

¿Cómo actuará el IRS con quienes usen números redondos en su declaración?
Cuando una declaración es seleccionada, el organismo envía una notificación por correo y determina si la auditoría será por correspondencia o mediante una entrevista presencial en una oficina del IRS, en el hogar del contribuyente o en el despacho del preparador de impuestos.
Documentación que puede solicitar el IRS
El examinador puede pedir:
- Facturas, recibos y registros que respalden los montos exactos.
- Historiales de hasta tres años, o seis años en casos específicos.
Tras completar el proceso, el IRS puede concluir que no hace falta modificar la declaración o puede proponer ajustes y pagos adicionales. Si el contribuyente no está de acuerdo, existen instancias de revisión, mediación y apelación.













