

Lavar el pollo como parte de la preparación previa al consumo puede parecer una buena idea para preservar la higiene, pero los expertos de la salud coinciden en que en realidad esta práctica es más riesgosa que beneficiosa.
Conocer cómo manipular este producto de forma segura es fundamental, dado que en Estados Unidos el pollo se posiciona como el tipo de carne más elegida, de acuerdo con datos compartidos por el Servicio de Investigación Económica.
Pollo crudo: por qué es importante prevenir riesgos
Los especialistas explican que el pollo crudo puede contener patógenos como Campylobacter, Salmonella o Clostridium perfrings.
En ese contexto, CDC detalla en un artículo publicado en abril de 2024 que el pollo es una de las principales fuentes de enfermedades y que año tras año aproximadamente un millón de personas se enferman en Estados Unidos por consumir aves contaminadas.
La salmonella es una de las principales preocupaciones sanitarias en este contexto, con 1 de cada 25 paquetes de pollo contaminados con esta bacteria al momento de la publicación.
Por este motivo, la cocción del pollo no es lo único importante: las enfermedades pueden transmitirse por las superficies con las que tuvo contacto el pollo crudo o sus jugos.

No se recomienda lavar el pollo: cuáles son los riesgos de hacerlo igual
“El pollo crudo está listo para cocinar, por lo que no es necesario lavarlo antes. Según un estudio del USDA, 1 de cada 7 personas que limpiaron el fregadero después de lavar el pollo todavía tenía gérmenes en la superficie”, explica la agencia federal.
El Departamento de Agricultura de Estados Unidos también desaconseja está práctica y asegura que es una de las formas de expandir los patógenos, lo que comúnmente se conoce como “contaminación cruzada”.
Aunque lavar el pollo va contra las indicaciones expertas, CDC explica que quienes quieran lavarlo de todas formas, deberían hacerlo pasando el agua suavemente sobre la carne para reducir cualquier posibilidad de que salpique, limpiar el fregadero tan pronto como sea posible con agua caliente y jabonosa y luego desinfectar cualquier elemento utilizado. Finalmente es fundamental un lavado de manos de al menos 20 segundos.
Para minimizar riesgos, la Universidad de Connecticut aconseja además que las aves crudas se preparen con utensilios diferentes de los que se usan para manipular otro tipo de alimentos.
“Quizá quieras reservar una tabla de cortar y etiquetarla solo para uso con carne cruda, aves o pescado. No permitas que las aves permanezcan a temperatura ambiente más de dos horas durante la preparación”, indica la institución.
¿A qué temperatura debe cocinarse el pollo para que su ingesta sea segura?
El consejo de CDC es utilizar siempre un termómetro para garantizar que el pollo se esté cocinando a una temperatura no menor que 74 °C.













