

- ¿Qué sucede durante la adolescencia y cómo afecta el uso de teléfonos inteligentes?
- ¿Cómo se relaciona con los Trastornos de la Conducta Alimentaria?
- ¿Qué conductas fueron detectadas por los investigadores?
- ¿Qué otras afecciones se pueden asociar con el uso temprano de teléfonos inteligentes?
- ¿Qué Trastornos de la Conducta Alimenticia existen?
Un grupo de investigadores médicos publicó un artículo en JAMA Network Open el 25 de septiembre de 2026, en el que analizó si existía una relación entre la edad a la que un adolescente recibía su primer teléfono inteligente personal y el desarrollo de síntomas vinculados con los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA).
Se analizaron datos de 8.957 adolescentes de 21 centros de Estados Unidos que participaron en el Estudio de Desarrollo Cognitivo del Cerebro Adolescente (ABCD). Uno de los resultados mostró que los adolescentes de 12 años que poseían un teléfono inteligente presentaban un 61% más de prevalencia de síntomas de atracones. Además, tenían una probabilidad más de dos veces mayor de vincular su autoestima con el peso corporal.
¿Qué sucede durante la adolescencia y cómo afecta el uso de teléfonos inteligentes?
De acuerdo con la Asociación Americana de Psicología (APA), durante la adolescencia el individuo atraviesa numerosos cambios físicos, hormonales y sociales, y entra en una etapa más compleja de transformación, en la que puede sentirse confundido por los cambios corporales y experimentar modificaciones en la relación con su entorno, particularmente con su familia.
Los cambios emocionales y sociales propios de esta etapa pueden aumentar la vulnerabilidad frente a determinadas situaciones de riesgo, entre ellas los TCA, las adicciones o las conductas de autolesión.
Es también un período en el que la persona comienza a construir su identidad y a reconocer sus gustos y preferencias, un proceso necesario para la transición hacia la adultez. No obstante, los constantes cambios físicos también pueden generar dificultades relacionadas con la aceptación de la propia imagen.

¿Cómo se relaciona con los Trastornos de la Conducta Alimentaria?
De acuerdo con la investigación, debido a la vulnerabilidad característica de esta etapa, el acceso temprano a teléfonos inteligentes y, particularmente, a las redes sociales puede relacionarse con cambios en la autopercepción del adolescente y favorecer que la autoestima quede vinculada al peso corporal y a la apariencia física.
La comparación constante con la imagen de otras personas, que en muchas ocasiones está editada, distorsionada o adaptada al entorno digital, puede afectar la percepción de la propia imagen y relacionarse con conductas de riesgo como los atracones, las conductas compensatorias para evitar el aumento de peso y una preocupación excesiva por la figura corporal.
De acuerdo con el estudio, solo en Estados Unidos se estima que los TCA afectan entre el 3,4% y el 3,8% de las adolescentes y entre el 1,2% y el 1,5% de los adolescentes.
Adicionalmente, existen comunidades digitales que comparten contenido que valida y promueve este tipo de percepciones y conductas alimentarias perjudiciales, como los contenidos conocidos como “pro-ana”, “pro-mia”, “thinspo” o “fitspiration”.
En el grupo estudiado se observó que los adolescentes que tenían teléfonos inteligentes a los 12 años presentaban, dos años después:
- Un 67% más de riesgo de desarrollar síntomas de atracones.
- Un 50% más de riesgo de desarrollar conductas compensatorias inadecuadas.
- Aproximadamente el doble de riesgo de relacionar su autoestima con el peso corporal.

¿Qué conductas fueron detectadas por los investigadores?
Los investigadores detectaron principalmente cuatro tipos de síntomas o conductas relacionadas con los TCA:
- Atracones: episodios caracterizados por un consumo excesivo de alimentos.
- Conductas compensatorias inapropiadas: destinadas a evitar el aumento de peso.
- Preocupación por aumentar de peso.
- Vinculación de la autoestima con el peso corporal.
Entre los adolescentes estudiados que tenían un teléfono inteligente a los 12 años, el 9,2% presentaba síntomas de atracones, el 8,2% conductas compensatorias, el 2% preocupación por aumentar de peso y el 2,6% relacionaba su autoestima con el peso corporal. Es decir, el 16,1% presentaba al menos uno de estos cuatro síntomas.
A los 14 años, el 24,2% de quienes tenían un teléfono inteligente a los 12 reportó al menos un síntoma relacionado con un TCA.
¿Qué otras afecciones se pueden asociar con el uso temprano de teléfonos inteligentes?
De acuerdo con la investigación y con estudios previos citados por sus autores, el acceso temprano o el uso problemático de teléfonos inteligentes y otros dispositivos electrónicos se ha asociado con diferentes problemas de salud, entre ellos:
- Síntomas depresivos.
- Alteraciones del sueño.
- Conductas suicidas.
- Uso compulsivo de dispositivos electrónicos.
En todos estos casos es importante aclarar que se trata principalmente de asociaciones observadas en diferentes investigaciones y no de una relación directa de causa y efecto. Otros factores, como problemas familiares o sociales, situaciones de acoso y antecedentes de salud mental, también pueden influir significativamente en estas conductas, sin que esto descarte el posible papel del entorno digital.
¿Qué Trastornos de la Conducta Alimenticia existen?
Los TCA se caracterizan por presentar alteraciones persistentes en la alimentación y por una preocupación obsesiva por el peso, la imagen y la alimentación.
Entre los más conocidos se encuentran:
- Anorexia nerviosa: restricción significativa de la ingesta de alimentos, miedo a aumentar de peso y alteraciones del propio cuerpo.
- Bulimia nerviosa: presenta episodios recurrentes de atracones junto con conductas compensatorias para evitar el aumento de peso como vómitos provocados, ayunos o ejercicio excesivo.
- Trastorno por atracones: episodios recurrentes en los que se consumen grantes cantidades de alimento y se siente una pérdida de control.
- Trastorno por evitación o restricción de la ingesta de alimentos: limitar la cantidad o variedad de alimentos por temor a determinadas consecuencias no necesariamente vinculadas al peso o imagen corporal.
- Pica: consumo persistente de sustancias sin valor nutricional como tierra, papel o materiales similares.
- Trastorno de rumiación: ocurre cuando una persona regurgita repetidamente los alimentos después de comer, pudiendo volver a masticarlos, tragarlos o expulsarlos.
También existen personas que experimentan sintomas significativos pero no se cumplen los criterios para determinar un diagnóstico.















