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La carne picada es uno de los cortes más elegidos por los amantes de la gastronomía y también uno que requiere de grandes cuidados al utilizarse para cocinar, de acuerdo con los expertos.

Al momento de elegir una bandeja en los supermercados, existen diferencias clave que deben conocerse para comprar a conciencia y también recomendaciones sobre cómo manipular este tipo de carne.

El Servicio de Inspección y Seguridad Alimentaria (FSIS) del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) explica que, si bien cualquier alimento puede contener bacterias patógenas, el moler la carne permite que estas se distribuyan por todo el producto, lo que aumenta el riesgo de enfermedad si no se toman los recaudos necesarios.

Comprar carne picada: qué hay que saber antes de elegir una bandeja

El primer punto a considerar es que la carne etiquetada como “Hamburger” y la que se presenta como “Ground Beef” no son iguales: USDA explica que en el primer caso puede añadirse grasa de la vaca al producto -aunque se permite un máximo del 30%- mientras que en las bandejas de ground beef esta práctica está prohibida.

“Tanto la carne picada como la carne picada pueden llevar condimentos, pero no se añade agua, fosfatos, extensores ni aglutinantes”, se indica.

Además, para garantizar que el producto a comprar fue inspeccionado por el USDA, se debe verificar que en el envase aparezca el número de establecimiento, que se presenta como “EST” seguido de la combinación numérica correspondiente.

A la carne calificada como "ground beef" no se le puede adicionar grasa vacuna.
A la carne calificada como "ground beef" no se le puede adicionar grasa vacuna.

Recomendaciones de compra

Además de las consideraciones anteriores, se indica:

  • Elegir una bandeja que se sienta fría y no esté rota
  • Colocar el paquete en una bolsa de plástico para evitar cualquier incidente con filtraciones
  • Buscar el producto como uno de los últimos pasos de compra
  • En el carrito, mantener la bandeja separada de los productos ya cocidos
  • Colocarla en una bolsa aparte al momento de transportarla

Cuáles son los riesgos de la carne picada

La agencia especifica que bacterias como la Salmonella, Escherichia coli, Campylobacter jejuni, Listeria monocytogenes y Staphylococcus aureus están presentes en alimentos de origen animal.

El molido facilita que se dispersen por toda la carne. Además, la Universidad de Connecticut explica que ciertos cortes se ablandan, proceso para el que se utilizan agujas que pueden trasladar las bacterias desde la superficie hasta el interior de la carne.

Cómo guardar la carne picada correctamente

El consejo general basado en las recomendaciones de FSIS es refrigerar o congelar la carne lo antes posible después de la compra, dado que esto puede ayudar no sólo a conservar el producto sino a ralentizar el crecimiento de bacterias.

Si se coloca directamente en heladera para consumir, la temperatura aconsejada es 4.4 °C -o menos- y usarla en no más de 48 horas.

De congelarla, el consejo es consumirla en un plazo no mayor a 4 meses, aunque se aclara que la carne picada puede ser segura para consumo de forma indefinida si se mantiene en el freezer.

Cómo descongelar la carne picada y a qué temperatura cocinarla para evitar enfermedades

El organismo detalla que mantener fría la carne picada mientras se descongela es un punto esencial para evitar el crecimiento de bacterias y, por este motivo, la forma más segura de hacerlo es pasarla del freezer a la heladera. Si se descongela en el microondas, debe consumirse inmediatamente después.

Una vez seguidas todas las recomendaciones antes detalladas, el punto más importante para destruir cualquier patógeno es la temperatura de cocción, que debe ser de mínimo 71 °C.

¿Cuándo una bandeja de carne picada deja de ser apta para el consumo?

La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos compartió una regla clara para distinguir este momento, ya sea con la carne picada o con cualquier otro alimento perecedero: si permaneció a temperatura ambiente durante 2 horas o más, dejó de ser seguro para el consumo.