

A este encuentro asistirán el intendente de Montevideo, Mario Bergara, el jefe del gobierno de Canelones, Francisco Legnani, y la ministra de Transporte y Obras Públicas (MTOP), Lucía Etcheverry.
La cumbre de este jueves apuesta a desatar el nudo en torno a la construcción o no de un túnel en 18 de Julio para agilizar el tránsito de los ómnibus, prevista en la futura reforma del transporte metropolitano, anunciada por el mandatario el 2 de marzo ante la Asamblea General.

Todas las partes ya están de acuerdo en avanzar en el proyecto para reformar los troncales de las avenidas Italia-Giannattasio y 8 de Octubre-Camino Maldonado, y hasta en la concreción de una estación con dos niveles subterráneos en Tres Cruces. De hecho, ese punto es una de las claves más importantes de la obra e implicará reformular el actual túnel de 8 de Octubre.
El intendente Legnani destacó que ya se definió que durante este mes de marzo “tenemos que tener cerrado si vamos a hacer el túnel o no”. También remarcó que la decisión “no admite más demora”, lo que muestra la fuerte presión política para avanzar con esta obra.
Un proyecto clave
La reforma del transporte metropolitano es una de las principales apuestas del gobierno de Orsi, y tiene como objetivo agilizar la conectividad entre Montevideo y Canelones, donde se concentran buena parte de los desplazamientos diarios.
El plan prevé la implementación de un sistema tipo Bus Rapid Transit (BRT), con corredores troncales que unirían Ciudad Vieja con la Costa de Oro, en Canelones, y otros puntos estratégicos. La idea es reducir los tiempos de viaje y reorganizar el esquema actual.
Además, se analizará el desarrollo de infraestructura clave como estaciones multimodales y carriles exclusivos, con la mira puesta en mejorar la eficiencia del transporte público frente al crecimiento del parque automotor.
Polémica por el túnel en 18 de Julio
Uno de los puntos más polémico del proyecto es la idea de construir un túnel bajo la avenida 18 de Julio, que permitiría a los ómibuses atravesar el centro de Montevideo con mayor rapidez.
Esta propuesta posibilitaría una mayor reducción en los tiempos de traslado, en un corredor considerado crítico para la movilidad metropolitana. Sin embargo, desde la Intendencia de Montevideo han surgido reparos vinculados al impacto urbano, tanto por las obras como por los efectos sobre la actividad comercial y la circulación durante la ejecución de los trabajos viales.

El gobierno y las intendencias manejan distintas alternativas. Una de ellas es avanzar con un túnel completo, otra es reducir su alcance y otra opción es descartarlo.
La definición es clave porque condiciona el diseño final del sistema, especialmente en el tramo más congestionado de la capital. Desde el Ejecutivo buscan cerrar una decisión política en los próximos días, tras meses de análisis técnicos, en lo que aparece como uno de los principales nudos de la reforma.












